La revuelta del campo aragonés y español

Nadie escapa del febrero agrario: así ha sido la primera semana de protestas

Las organizaciones del sector buscan recuperar terreno y el consejero jalea las movilizaciones al tiempo que los agricultores reclaman ayudas directas
Los tractores colapsaron Zaragoza el martes. Foto: Andrés García
photo_camera Los tractores colapsaron Zaragoza el martes. Foto: Andrés García

Hay quien habla de estallido del campo aragonés y español pero quizá el símil más acertado sea el de un incendio. Como el fuego sobre las pacas frente a la Subdelegación del Gobierno en Huesca el jueves, faltaba la chispa, que vino de Europa, y ahora las llamas apuntan en todas las direcciones. Los hay que intentan controlarlas, con más o menos éxito, o improvisar una reacción sobre la marcha antes de que sea demasiado tarde. Lo que también deja esta semana de protestas es que, si no se pueden parar en el corto plazo, habrá que acostumbrarse a vivir pegados a la hoguera.

Esta historia comienza en Bruselas pero también en los móviles de cientos o miles de agricultores. “El 6 de febrero, gran tractorada nacional del sector primario español”, puede leerse en el vídeo que ha recorrido TikTok, X (antes Twitter), Facebook o los grupos de WhatsApp que han terminado por convertirse en los canales de difusión de la protesta. La protagonista es Lola Guzmán, exmilitante de Vox y una de las promotoras de la Plataforma 6F, que ha dado pie a los denominados “espontáneos”. Del otro lado, las organizaciones agrarias concretan el lunes, un día antes de la protesta masiva que no llevará su sello pero sí su respaldo, un calendario de movilizaciones que pasa por Huesca o la Feria Internacional de Maquinaria (FIMA), una fecha marcada en rojo la próxima semana.

Son cuatro, UAGA, UPA, Asaja y Araga, y terminarán siendo dos en su primera salida a las carreteras y las calles tras desvincularse las dos últimas. Las quejas de sindicatos e independientes van desde las críticas hacia la tan mentada Agenda 2030 o las políticas medioambientales hasta las ventas a pérdidas, pasando por la PAC o desburocratizar el campo. Es el qué, pero también a quién.

La Unión Europea, Moncloa y por último la DGA. “Consejero, ¿Dónde está mi dinero?” podía leerse en una pancarta frente a la Delegación del Gobierno en la plaza del Pilar el jueves, en una concentración convocada al margen de las organizaciones agrarias. Minutos después, Ángel Samper los atendía en su despacho (ya sin lona de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, como bien se fijó el PSOE) y sus palabras posteriores sirven de termómetro sobre el terremoto de los últimos días.

¿Alentar las protestas? Sí. ¿Llamar a la unidad alrededor de las organizaciones agrarias? Sí. ¿Son los espontáneos “interlocutores válidos”, como ellos mismos se nombraron después de la reunión? También. ¿Cuándo llegarán las ayudas directas, una de las demandas que dependen directamente de la administración regional? No se sabe, aunque el Gobierno reconoce, como dijo aquel, que “están trabajando en ello” y matiza que no se les puede exigir en pocos meses lo que al Ejecutivo anterior en ocho años. Por alusiones, los socialistas reclamaron por primera vez en lo que va de legislatura la dimisión de Samper, prueba de que el campo ha subido un punto la tensión del debate político.

Los tractores, a su paso por Zaragoza Capital. Foto: Andrés García
Los tractores, a su paso por Zaragoza Capital. Foto: Andrés García

BRUSELAS Y LA FIMA

La agenda del consejero pasa este martes por la FIMA. Está previsto que las organizaciones agrarias se manifiesten durante su celebración, aunque reiteran que el correcto desarrollo de la muestra, uno de los principales escaparates del sector en la región, no está en riesgo. El miércoles, el exlíder de Asaja partirá a Bruselas junto a los responsables de Agricultura de Castilla y León, Valencia y Extremadura, todos ellos de Vox. Allí se reunirán con su homólogo en la UE, el comisario polaco Janusz Wojciechowski, quien forma parte del grupo Conservador y Reformista, donde se ubican los voxistas, y a la vez es uno de los responsables de garantizar la aplicación de algunas medidas muy criticadas estos días desde su misma familia política.

No solo Vox habla de campo. El respaldo a las movilizaciones, con matices en la afinidad a los espontáneos o las organizaciones agrarias, es mayoritario, si no total, en la política autonómica. No obstante, parece que el partido por el medio rural, si lo hay, está entre ellos y el PP. Jorge Azcón también salió a respaldar a los agricultores, mientras se trabaja en las tan repetidas ayudas directas. En el plano nacional, todo se combina con la exposición de los líderes que propicia la campaña electoral gallega. Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, este en presencia del número dos del Pignatelli, Alejandro Nolasco, no han dudado en tomar la palabra en primera persona.

Todo en una semana. Lo que ya es seguro es que los tractores a los pies de la Torre del Agua, las retenciones kilométricas en las principales carreteras aragonesas o los teléfonos convertidos en centralitas para coordinar manifestaciones entran por la puerta grande al álbum político y social de 2024.