El miércoles día 6 de marzo estaba marcado, y remarcado, en el calendario de los seguidores de Casademont Zaragoza. En primer lugar, el equipo femenino jugaba un duelo histórico: el tercer partido de cuartos de final de la Euroliga ante el Cukurova Mersin. Por su parte, el masculino comenzaba su andadura en los cuartos de la FIBA Europe Cup ante el Chemnitz. Unas cayeron definitivamente eliminadas, pero con el tremendo orgullo de haber logrado un hito capital para el baloncesto femenino aragonés. Los otros perdieron de 34 puntos en casa y se quedan con pie y medio fuera de la competición, a falta de la vuelta en Alemania.
Así pues, ambos conjuntos se despiden, prácticamente, de la competición europea (si no ocurre un milagro), pero la manera de hacerlo fue totalmente contrapuesta, algo que la ‘Marea Roja’ premió y castigó.
Casademont femenino tenía el partido más importante de su historia en tierras turcas ante el Cukurova Mersin. En su primera participación en la máxima competición europea, las pupilas de Carlos Cantero han llegado más lejos de lo que alguno podría imaginar. Clasificarse para esta fase ya era un hito mayúsculo, pero poder competir de tú a tú ante el subcampeón del torneo, forzando hasta un tercer partido, era ya una gran hazaña. Ayer, el Casademont femenino perdió 86-63 en Turquía poniendo punto y final a su sueño europeo, sin embargo, a nadie se le quedaba un sabor de derrota, sino del comienzo de algo.
Afición, jugadoras y cuerpo técnico sabían de la dificultad de ganar a Mersin, más allá del propio partido, por todo el ambiente formado alrededor. Cantero expresó en la previa del choque que ya se sentía ganador, pasara lo que pasara. Todo lo que se había formado en la ciudad, la alegría vivida el miércoles pasado en el Felipe y la posibilidad de llevar el nombre de Zaragoza por el continente eran motivos suficientes para sentirse satisfechos.
Así pues, la Marea Roja y la capital aragonesa no tenían nada que reprocharle a este equipo a pesar de su eliminación. Ya eran ganadoras. De este modo lo mostraron los rojillos en redes sociales. Al observar los comentarios del final del encuentro en la cuenta oficial del club es difícil encontrar un comentario negativo hacia su trabajo y hacia ellas. Se repiten las expresiones de felicitación y agradecimiento: “Honor”, “enhorabuena”, “felicidades”, “gracias por hacernos soñar”, “sois enormes”, “cabeza alta”, “orgullo de Aragón” y un largo etcétera de bonitas palabras.
SITUACIÓN OPUESTA EN EL MASCULINO
Todo lo contrario ocurre con el cuadro de Porfirio Fisac. Casademont masculino comenzaba ayer en el Príncipe Felipe los cuartos de final de la segunda competición organizada por la FIBA, la Europe Cup, ante el Chemnitz. Un rival complicado que actualmente ocupa la segunda plaza de la Bundesliga, y aunque las expectativas no eran altas sobre la posibilidad de clasificarse, la imagen del equipo sobre la pintura dejó mucho que desear. Acabó el partido 34 puntos abajo, dejando casi sentenciada la eliminatoria antes de jugar la vuelta en Alemania. Cualquier ilusión se esfumó de un plumazo.
Los maños disputaron, posiblemente, uno de los peores partidos de la temporada. El cuadro aragonés llegaba con bajas importantes, pero se trataba de una noche europea, en la que crecerse y dejar todo sobre la pista. No obstante, no estuvieron a la altura y la afición mostró su malestar con algunos silbidos al final del encuentro. Una señal de una hinchada decepcionada y cansada de la actual situación del equipo, que un año más pelea por no descender en la liga regular.
Todavía queda por competir la vuelta la semana que viene, pero siendo realistas, Casademont tiene ya un pie y medio fuera de la competición. La remontada sería un milagro. Hasta el técnico reconoció en rueda de prensa que “no está perdida”, pero es “una quimera”. Fisac apuntó que el rival había sido muy superior y que se habían visto todas sus “carencias”.
Asimismo, en redes sociales se aprecia cómo recibió la Marea Roja esta debacle. Los seguidores rojillos manifestaron su furia, tildando de “vergüenza” o de “patético” el juego del equipo. “Qué despropósito”, “humillante”, escribían otros usuarios.

