Casademont Zaragoza (64-98) Niners Chemnitz

Debacle europea de Casademont Zaragoza (64-98)

El cuadro que dirige Porfirio Fisac se llevó un durísimo correctivo ante los alemanes y termina el duelo con pie y medio fuera de la FIBA Europe Cup
Tras la derrota, Casademont tiene pie y medio fuera de Europa. Foto: Basket Zaragoza
photo_camera Tras la derrota, Casademont tiene pie y medio fuera de Europa. Foto: Basket Zaragoza

Desastre total y absoluto de Casademont Zaragoza en el Príncipe Felipe, que tan pronto como comienza los cuartos de la FIBA Europe Cup, ve de cerca su eliminación. Su rival, Niners Chemnitz, fue todo, mientras que el equipo zaragozano no fue nada, con una defensa totalmente endeble que le llevó a terminar el duelo 64-98 y mostrar la peor imagen de la temporada. Es momento de analizar qué está sucediendo en el equipo, y más después de caer apaleado en casa. La afición mostró su descontento al término del partido, viendo cómo su equipo, que debe remontar 34 puntos para llegar a semifinales, tiene pie y medio fuera de Europa.

Arrancaba el primer asalto con Bell-Haynes, McFadden, Santi Yusta, Sulejmanovic y Watt en el quinteto inicial. Y esto fue lo único que se podía rescatar de los locales, que dieron la sensación de querer comenzar con buen pie la eliminatoria. Fisac apostaba por un cinco ideal teniendo en cuenta las bajas con la que contaba Casademont Zaragoza. Sin Smith y Mencía, ambos lesionados, la idea era poner toda la carne en el asador, por mucho que el resultado siembre ciertas dudas. La cita, los cuartos de final de la FIBA Europe Cup, ante Niners Chemnitz, segundo clasificado de la bundesliga alemana, merecía la pena.

Abría la lata McFadden desde el triple para dar paso a un duelo de mucho ritmo que se preveía igualado. Un tuya mía con sus intercambios de golpes, donde no había un dominador claro en el Príncipe Felipe. Prueba de ello es que, con cuatro minutos por delante para culminar el primer cuarto, el resultado era 16-16. La intensidad reinaba, pero aquí los alemanes empezaron a dar muestras de que pronto impondrían su ley. La del más fuerte, porque a base de anotar de tres, aumentaron su ventaja. La defensa de Casademont ya no era para tirar cohetes, y con esa mezcla, el resultado se fue hasta los 24-30.

Parecía que servía de poco la charla, porque Langarita perdía el balón y Kajami-Keane ponía la máxima del partido (24-32) nada más arrancar. Simplemente se trataba del preludio de lo que comenzaba, con un Chemnitz arrollador que ampliaba su renta a +9. El problema defensivo de Casademont Zaragoza era más que serio, una sangría que aprovechaban Krubally y compañía para ponerse 33-49 con tres minutos por delante. Ni siquiera un triple de McFadden sobre la bocina empañó ese 37-58 sonrojante que dejaba al Príncipe Felipe al borde de la indignación.

Casademont Zaragoza se estaba encontrando una derrota por absoluta incomparecencia. Los cuartos de final europeos se habían afrontado con varios grados menos de intensidad que su rival, lo que se pagaba con una caída que ya por entonces se intuía decisiva. 58 puntos anotados antes del descanso dejaban en evidencia la defensa del cuadro que dirige Porfirio Fisac, por entonces tapando también una digna actuación en ataque. Al descanso había que hablar muchas cosas para dar la vuelta al entuerto, porque había tiempo si acompañaba la forma de hacerles frente. Algo que jamás sucedió a la hora de la verdad.

SEGUNDA PARTE DE SONROJO

La hemorragia, lejos de cesar, iba a más. Si lo que mantenía al cuadro aragonés era un grado de acierto aceptable en zona ofensiva, para el tercer cuarto era historia. Se encontraba perdido absolutamente. Casademont Zaragoza se convertía en un equipo inoperante a todos los niveles y Chemnitz seguía sumando y sumando hasta plantarse en niveles de miedo. En cuanto el marcador se puso 41-74, los pitos ya se comenzaban a escuchar con claridad pasmosa. Y eso que apenas había 3.500 aficionados. Sobre la cancha, basta decir que los de Fisac únicamente fueron capaces de anotar ocho puntos en todo el cuarto. Desastre absoluto que culminaba con 33 puntos por debajo.

El partido fatal terminó con 64-98 en una tarde – noche terrible de baloncesto que se saldó con un cero casi colectivo. Chemnitz fue una apisonadora en el Príncipe Felipe, y Casademont Zaragoza no estuvo a la altura nunca del nivel de los alemanes. Esa mezcla dio como resultado un duelo que deja herida seria en la capital aragonesa, algo lógico después de sufrir una derrota de tales características en una competición menor. La aventura europea a este nivel camina pronto a su fin y el cuadro aragonés, como mínimo, debe preocuparse de recuperar un poco de rasmia.