Empieza el juicio de la septuagenaria que contrató a un sicario para matar a la novia de su exmarido

La víctima fue sorprendida en La Muela cuando recibió varios golpes con la pata de una mesa de madera. El juicio sienta hasta cinco acusados

Alfonso Ballestín, ha comparecido esta mañana en la Audiencia Provincial antes de participar en la tercera reunión de la Comisión Provincial de Coordinación contra la Violencia de Género.
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La tarde del 6 de agosto de 2020 no será olvidada por los vecinos de La Muela. Celos, ira y hasta amor ciego son algunos de los elementos que rodean esta historia que ha sentado al banquillo a Dolores H; de 72 años, dos de sus nietos, la ex novia de uno de ellos y un supuesto sicario al que se le encargó “matar o hacer el máximo daño posible” a la novia del exmarido de la septuagenaria mujer, líder de un clan gitano zaragozano y que se enfrenta a su tercer juicio en menos de tres meses. La Fiscalía pide hasta 9 años de cárcel por idear el asesinato de la novia de su expareja, además de delitos de lesiones y amenazas. Un juicio que, casi cuatro años después de lo sucedido, pretende esclarecer qué es lo que paso aquella fatídica tarde del agosto donde la rabia y vendetta fueron los verdaderos protagonistas.

Agitada mañana del primer lunes de junio para la Audiencia Provincial de Zaragoza, que ha sentado en el banquillo a Dolores H; acompañada por sus nietos Ricardo F. y Epifanio J; y la expareja de éste último, María de los Ángeles R. El quinto acusado, David P; no es otro que la mano ejecutora de lo que todo apunta ser una venganza cocinada a fuego lento, a principios del verano de 2020.

La trágica historia comienza cuando Dolores H. no termina de asumir que el que fuera su marido, Ricardo H; con quien tiene once hijos, la hubiera abandonado por una mujer más joven. A su exmarido, actualmente preso y que ha acudido al juicio en calidad de testigo, ya se lo advirtió varias veces por mensajes de Whatsapp. “Es a mí a quién le toca sacarle los ojos; ya la engancharé. Y a ti te buscaré la ruina más grande del mundo”, son algunas de las pruebas presentadas por la Guardia Civil.

COMO ARMA DEL CRIMEN SE BARAJARON UNA PISTOLA Y ÁCIDO SULFÚRICO

La víctima, novia del exmarido de Dolores, vivía en La Muela en el momento de los hechos, y tanto ella como su marido han alegado durante el juicio que se tuvieron que cambiar hasta tres veces de domicilio por las continuas amenazas que recibían de la abuela Dolores y parte del clan familiar. Gracias a las conversaciones que han servido como prueba irrefutable, se sabe que la pareja residente en La Muela comenzó a ser espiada hasta cuatro semanas antes del día de los hechos. Constan desplazamientos y fotos realizadas con distintos móviles de la rutina que seguía la pareja, como ir a la compra o el parque en el que solían tomar la fresca.

La futura arma del crimen fue objeto de debate durante las semanas previas al crimen. Entre las posibles armas se encuentran una pistola, un cuchillo o ácido sulfúrico que pretendía ser arrojado a la víctima. Todas las opciones fueron barajadas bajo el nombre en clave de “la llave”, que finalmente resultó ser la pata de madera de una vieja mesa, que le fue proporcionada al supuesto sicario en el momento de los hechos.

El brazo ejecutor de las leyes del clan gitano fue David P; amigo de uno de los nietos acusados y toxicómano reconocido. Sobre las 20.30 horas del 6 de agosto, David, la propia Dolores, Epifanio y María de los Ángeles se desplazaron en el coche de la última desde GranCasa hasta La Muela, donde fue consumada la venganza, o al menos, el intento de ella. David P. cumplió con su cometido y se bajó del coche, se dirigió a la víctima, que había ido a comprar y se encontraba sola, y le asestó varios golpes con la pata de madera de una mesa, arma final del crimen. Los golpes, en brazos y cabeza, terminaron con la mujer en el suelo y rodeada de un charco de sangre.

Al momento, varios vecinos y ciudadanos de La Muela salieron en defensa de la víctima, que yacía tendida en el suelo. El supuesto sicario, David P. se alejó de la escena con la intención de volver a subirse al coche que le había traído, según le habían prometido Dolores y compañía, que le esperaban dos calles más abajo. Sin embargo, el destino le tenía otra cosa preparada y rápidamente fue identificado por los vecinos de La Muela como el agresor, que le retuvieron y le ataron con unas bridas de pies y manos, hasta que una patrulla de la Guardia Civil llegó al lugar de los hechos y le detuvo. Los tres acusados que estaban esperando en el coche al ser testigos de como los vecinos perseguían a David P; huyeron sin esperarlo. Fueron detenidos varios días después junto una quinta persona, también nieto de Dolores H.

UN JUICIO BRONCO Y CON TESTIMONIOS DISPARES

Las lesiones de la víctima consistieron en un traumatismo craneoencefálico leve, una herida inciso contusa en la frente, otras dos en el ojo derecho y en el párpado superior, así como hematomas en un brazo y contusiones en las rodillas. La Fiscalía reclama por todas ellas una compensación de 7.500 euros.

Los abogados de los cinco acusados, Marina Ons, José Cabrejas, Soraya Laborda y Juan José Serra, niegan que los hechos sucedieran de esta manera y defienden que los hechos sean juzgados por un delito de lesiones y no por homicidio en grado de tentativa.

Durante la primera sesión del juicio, el supuesto sicario, David P. ha respondido a las preguntas de la Fiscalía, la Acusación y las de la defensa. Dolores H. y sus dos nietos han respondido solamente a las preguntas de su abogado. María de los Ángeles, conductora del coche que condujo al agresor a La Muela, se desvincula sin un testimonio claro pero responde a las preguntas de la Fiscalía y la Acusación.

Asimismo, han declarado hasta cuatro guardias civiles, la víctima, otros testigos y el propio Ricardo H; exmarido de Dolores, momento en el que se ha vivido la máxima tensión del juicio. El juez ha tenido que mandar callar en repetidas ocasiones e incluso ha expulsado de la sala a uno de los acusados y nieto de Dolores.

Con una primera sesión bastante bronca y que no ha aportado nada nuevo ni relevante a lo que ya se sabía de antes, el juicio continuará mañana martes 4 de junio, a la espera de esclarecer qué es lo que realmente pasó y si el intento de asesinato fue realmente encargado y planeado por Dolores H; matriarca de un clan en el que sus tentáculos de influencia parecen no conocer límites.