Gol Sur y Víctor Fernández, protagonistas de 2024 en un Real Zaragoza desorientado
El Real Zaragoza despide 2024 con un balance muy triste, a años luz de lo que se esperaba hace doce meses y con la despedida del Gol Sur de La Romareda. En los banquillos, cuatro entrenadores; en los despachos, dos directores generales y cambio de consejeros; y en el césped, la tristeza más absoluta. Así que entre los propósitos para 2025, sin duda, se encuentra el de dotar al club de estabilidad.
Ha llovido desde ese 1 de enero de 2024, cuando entonces Julio Velázquez marchaba a las vacaciones de Navidad con números débiles, pero con una derrota, tres empates y una victoria en cinco duelos. Ahí se encontraba un balance insuficiente para el objetivo de ascender, pero que, de haberse mantenido, no se hubiese llegado al drama vivido al final de la campaña.
Velázquez a los mandos de la plantilla y Raúl Sanllehí de las oficinas. Ahora no queda ninguno de los dos. Detrás de ello, unas nubes negras que comenzaron a merodear sobre el Real Zaragoza a partir de febrero. Porque en enero se sumaron ocho puntos de doce disputados a pesar de que los refuerzos invernales solo fueron Badía, Zedadka y Raúl Guti. Este, por cierto, lesionado en su primer partido.
Febrero marcó el declive absoluto de un equipo sin rumbo, completamente demolido, cuyo objetivo de lograr la permanencia se complicaba. Un punto sumado de 15 disputados como antesala del despido evidente que sufrió un entrenador desubicado. Velázquez no entendió Zaragoza ni Zaragoza entendió a Velázquez, instalado apenas cuatro meses a orillas del Ebro.
El Real Zaragoza llegó al 10 de marzo con un gravísimo problema: había que salvar la categoría. La capacidad económica para entrar en playoff sería pura anécdota, un aspecto que mejor pasar por alto. El miedo estaba instalado en el cuerpo de un equipo maño que recurrió al parapeto de la leyenda: Víctor Fernández estaba de vuelta.
No pasó pocos apuros para lograr los 50 puntos. Un gol de Sergi Enrich frente al Racing de Ferrol en la antepenúltima jornada y el triunfo en El Sardinero perdonaron la vida del Real Zaragoza. Y al final, tras empatar tristemente frente al Albacete, se lograron 51 puntos. Con la lengua fuera, exhaustos y por la mínima, la permanencia era un hecho.
GOL SUR Y LA ILUSIÓN
Ese día se jugaba el último duelo en La Romareda tal y como se conocía. Tras el 1-1 frente a los manchegos (y el último gol en ese fondo con grada, de Francés en propia), llegó la despedida. Como es lógico, la afición estuvo poco colaborativa, y los jugadores se sometieron a un (pequeño) escarnio.
Silbidos y gritos de “esa camiseta no la merecéis” mezclado con algún amago contra la directiva fueron los protagonistas del acto. Tras la foto protocolaria, terminó una horrible temporada. Y en ese mismo instante comenzó el proyecto de reconstrucción masiva donde el zaragocismo volvió a aferrarse la misma ilusión: Víctor Fernández.
Antes tuvo lugar otro movimiento importante, el de la dirección general. El Real Zaragoza acordó con Raúl Sanllehí su salida el 3 de junio tras dos muy malas temporadas y llegó un hombre directamente vinculado con el Atlético de Madrid, Fernando López.
Paralelamente daba comienzo a la reconstrucción masiva. Movimientos por doquier, un salto de calidad importante y, sobre todo, un equipo capaz de ascender. Esa era la idea… que confirmó el propio Fernando López.
En un extravagante acto, que fue a la vez anuncio del fichaje de Vital, comparecencia del director general y donde sonó un rap que mencionaba muy brevemente algunos datos del club, López habló de “quitarse la careta”. “El ascenso es el primer objetivo. No nos tenemos que esconder”, declaró.
LA VUELTA AL FÚTBOL
La nueva temporada comenzó con ilusión… y con una goleada 0-4 al Cádiz. Al término del mercado invernal, el Real Zaragoza sumaba dos victorias y un empate, cifras que solo mejoraba la S.D. Huesca con un pleno de victorias en los tres primeros partidos.
En datos totales, tuvieron lugar 22 operaciones. Llegaron Soberón, Femenías, Gori Gracia, Tasende, Calero, Bazdar, Keidi Bare, Aketxe, Vital, Kosa, Clemente, Marí y Ares.
Y salieron Fran Gámez (por contrato), Rebollo, Francés, Maikel Mesa, Jaume Grau, Sergi Enrich, Bakis, Baselga, Sabin Merino y Lecoeuche.
Con esas armas iba a la guerra el Real Zaragoza, pero la reconstrucción quedó a medias. Y por mucho que se hablase directamente de ascender, la realidad volvió a golpear al equipo maño. Primero, con el fútbol; después, con la marcha de Víctor Fernández. “Estoy cansado de ser un escudo. Me aparto”, aseguró tras caer remontado ante el Real Oviedo el martes 17 de diciembre.
NUEVO ESCENARIO
En el terreno de juego, el Real Zaragoza, con David Navarro al frente del equipo, superó al Racing de Ferrol en un partido tan bueno o tan malo como todos los anteriores. Pero que se ganó por 1-0 con el tercer entrenador, aunque fuese temporal. Y al día siguiente, se nombró a Pilar Gil, de Grupo Prisa, en lugar de Gustavo Serpa. El cambio también estaba en el Consejo el día de la visita del presidente, Jorge Mas.
Para cerrar el año, Miguel Ángel Ramírez firmaba como técnico del Real Zaragoza. Un 27 de diciembre que daba comienzo a la nueva era, donde “moderno” ha sido el atributo más mencionado. Su presentación, a dos días de cerrar el año, lo dejó claro.
Ahí es donde volvió a comparecer el director general, Fernando López. Y reiteró que el objetivo no era otro que el de ascender a Primera División. Esa es la idea de un Real Zaragoza que deberá culminar en el año venidero, un 2025 al que todos piden sus mejores deseos.