Edgar Badía o Cristian Álvarez, bendito problema

El arquero catalán, propiedad del Elche, se ha ganado con sus actuaciones la titularidad
Edgar Badía se ha ganado la confianza del técnico y de la afición con sus intervenciones.
photo_camera Edgar Badía se ha ganado la confianza del técnico y de la afición con sus intervenciones.

Hubo un tiempo esta temporada en el que el tema de la portería era un problema serio para el Real Zaragoza. Las dudas crecían y la solución no se encontraba. Poussin parecía ser el sustituto ideal ante la lesión de Cristian Álvarez. Para estas situaciones había llegado en verano. Sin embargo, el error garrafal del francés ante el Sporting de Gijón en su segundo partido como titular fue su sentencia y Escribá apostó en los siguientes duelos por el tercer portero, Dani Rebollo.

Ese problema se ha transformado completamente. Ahora es otro, pero bendito sea. De no tener efectivos con seguridad en la meta, hoy Julio Velázquez tiene dos jugadores de garantía. Edgar Badía y Cristian Álvarez, ya recuperado de su lesión.

El arquero catalán fue la sorpresa de Cordero en el mercado invernal. El jugador, propiedad del Elche, fue el primer refuerzo en llegar. Un fichaje de altura que cerraba el rompecabezas y devolvía la solidez al arco zaragocista. Un portero experimentado, con reputación y méritos ya demostrados, que, además, en su día fue uno de los españoles más en forma de Primera División. La elección fue un acierto, pues el Real Zaragoza necesitaba con urgencia un arquero de esos que ganan partidos, que dan puntos.

Sus cinco encuentros con la elástica zaragocista han sido suficientes para demostrar su nivel y para ganarse la confianza del técnico, y de la afición, que por momentos ha olvidado a su “santo”. Con el Elche había disputado sólo los primeros siete partidos de Liga, pero la falta de rodaje no ha sido un inconveniente. Desde el primer encuentro su rendimiento ha estado a la altura de las expectativas. En su debut ante el Eldense ya tuvo intervenciones interesantes para impedir la derrota. También contra el Sporting de Gijón sacó la mano para detener el 1-1 de Cote en el mejor momento de los asturianos, algo que después supuso el 2-0 para los maños. También en Ipurúa se vistió de héroe para evitar que el asedio vasco se convirtiera en una renta mayor. En sus 450 minutos ha recibido dos tantos (0.40 goles cada 90 minutos) y ha sumado tres porterías a cero (un 60%).

COMPETENCIA PARA CRISTIAN

Pero Cristian es Cristian. Es el capitán, la figura más importante de la época actual zaragocista. El tantas veces salvador del equipo, dentro y fuera del césped, es la representación de todos los aficionados, y Zaragoza siempre será su lugar. Este curso sólo ha podido disputar diez partidos, un total de 871 minutos, pero en estos también demostró que sigue estando en su mejor nivel. En cifras, el de Rosario encajó seis goles en contra (0.62 cada 90 minutos) y cerró la portería en cuatro partidos (un 40%). Su porcentaje de paradas, según los registros de Fbref se cifra en un 79,3%, un 7% menos que su compañero de posición.

De esta forma, el argentino, cuyo mayor deseo es ascender con el Real Zaragoza, se enfrenta, por primera vez en sus siete temporadas en la capital, a esta situación: la competencia. Durante estos años nunca ha habido un rival a su altura y a pesar de las frecuentes lesiones del guardameta, en cada recuperación, la portería era suya. No obstante, la semana pasada volvió a la convocatoria para el encuentro ante el Eibar, y la titularidad siguió en poder de Badía, que se lo ha ganado con creces. Una realidad que, salvo sorpresa, seguirá siendo así. Velázquez tiene confianza plena en el recién llegado, y mientras mantenga continúe con estas actuaciones, parece que no cambiara de idea.