La pausa del café contra la crispación: la otra cara del regreso de las Cortes

El parlamento aragonés vuelve con la misma tensión que se marchó
La popular María Navarro durante el Pleno. Foto: Andrés García
photo_camera La popular María Navarro durante el Pleno. Foto: Andrés García

Hay escenas fuera del hemiciclo de las Cortes de Aragón que huelen tanto o más a normalidad como escuchar jornadas maratonianas de debates. Y desde luego, más relajadas. Una cafetería a reventar, besos y abrazos entre los diputados para ponerse al día después de más de un mes sin plenos, sin hacer distinciones por el color político, y pasillos repletos. El parlamento aragonés, que no se reunía desde la aprobación de los Presupuestos el día de la Lotería, ha retomado este jueves y viernes su actividad con dos días broncos, polémicos y con muchas rencillas acumuladas. Pero esa es otra noticia.

A primera hora del jueves, con la ausencia de Jorge Azcón, su vicepresidente, Alejandro Nolasco, era uno de los más buscados. No es para menos, ya que estrenaba el traje de vocal en el Comité Ejecutivo Nacional de Vox. Se le pudo a ver junto a socialistas, populares y sus compañeros en el Consejo de Gobierno. Un diputado del PP, que le saludó con un “¿Qué pasa tío?”, porque a ras de moqueta la confianza gana al protocolo; le lanzó una frase cuanto menos enigmática. “Ya veo que vas tomando decisiones”. Si uno hace caso al guion, quizá hablaba de la Ley de Memoria Democrática. O no, tampoco importa.

En la cafetería se jugaba un partido paralelo, con permiso del presidente de la Cámara de Cuentas, inmerso en su (muy) extensa intervención. Periodistas, miembros de los gabinetes y también diputados, con cuentagotas y prisas si son del Grupo Mixto, se dejaban las sillas unos a los otros conforme a quien le tocaba trabajar, a lo que habían venido aunque a veces se olvide, y al mismo ritmo que los cafés se amontonaban en una barra capaz de aunar mayorías políticas, cuanto menos, poco habituales. Alrededor de ese trozo de madera, conversaciones, sin querer dar más pistas, entre políticos de distinta trinchera que se han sucedido en sus cargos. Parafraseando a Andoni Corrales (Podemos) durante el debate sobre Israel y Palestina, y suavizando sus palabras por si lo leen los más pequeños, “este parlamento es la leche”. Con café.

Volver al hemiciclo es otra cosa. La presidenta Marta Fernández y el popular Ramón Celma sudan la gota gorda. El año nuevo no ha calmado los ánimos y sigue siendo necesario, al menos de vez en cuando, cortar el micrófono si se excede el turno de palabra, apelar al decoro o decir, por activa y por pasiva, que sus señorías “no pueden establecer debates paralelos”. Por insistir que no sea, aunque no todos se dan por aludidos ni las tiritas de la cortesía cierran las heridas abiertas en las formas del debate político, de las que Aragón no escapa.

AÑO NUEVO, MISMAS DISCREPANCIAS

Los dos lados de esas brechas y los motivos por los que chocar no han cambiado. El Gobierno, de momento, se libra. Solo el trasvase del Ebro y el Plan Hidrológico Nacional de Vox mantiene las distancias entre los socios de la DGA con una tercera pata, el PAR, que marcó perfil propio en la derogación de la Ley de Memoria Democrática al igual que Aragón-Teruel Existe, el cuarto en la foto de los Presupuestos. Los turolenses, por cierto, se sumaron junto a la izquierda a la reprobación de la consejera de Educación, Claudia Pérez, en un debate monopolizado por la reapertura cautelar de la escuela de Caneto.

Este viernes, el orden del día baila entre este y otros puntos delicados guardados en un cajón desde hace un mes. Ninguno con el presidente Azcón como protagonista y varios para sus números dos y tres, Nolasco y Mar Vaquero. Que preparen cafeteras.

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