Una emocionante Carrera de la Mujer vuelve “rosas” las calles de Zaragoza

“Hoy me he levantado dando un salto mortal”, eso es lo que seguramente le ha pasado a más de una esta mañana al despertarse en una fría y nublada mañana de domingo. Apenas marcaba el reloj las 9.00 horas de la mañana y el frío no ha sido ningún impedimento para las cerca de 13.000 mujeres que poco a poco se iban acercando hasta la línea de salida en el Pabellón Príncipe Felipe de la Carrera de la Mujer.

La marea rosa se iba sintiendo cada vez más unida. Atletas profesionales, personas en sillas de ruedas, madres e hijas, amigas, todas ellas pedían a gritos fiesta. Y vaya que si la han tenido. El reloj corría y aunque ellas todavía no tenían que hacerlo, el ritmo de Hombres G, Quevedo y un cántico como el “Moverse maños moverse” iban caldeando a una marea que pedía a gritos “pasárselo bien”.

La línea de salida era por un lado una fiesta y en el otro (aunque sin dejar de lado el ambiente festivo) la alcaldesa Natalia Chueca ha sido la encargada de homenajear a las jugadoras del Zaragoza Club de Fútbol Femenino que posaban felices con un más que merecido reconocimiento. La alcaldesa ha dejado a un lado los homenajes para unirse a esas mujeres y correr por lo que dice es “una buena causa que todas queremos apoyar que es seguir donando fondos para seguir investigando con el cáncer de mama”.

Unos fondos que han ascendido hasta los 75.000 euros gracias a de nuevo batir récord de participación y hacer “sold out” de dorsales solidarios. Las afortunadas que se habían hecho con uno ya estaban más que preparadas para salir. Tres, dos, uno y a las 10.00 horas salían a la velocidad de la luz esas atletas que luego acabarían en el podio. Sara Benedi, en el escalofriante tiempo de 21 minutos y 34 segundos, cruzaba la línea de meta después de esos 6,5 kilómetros. Apenas dos minutos más tarde llegaba Ana Revilla con esos 23 minutos y 8 segundos y para cerrar el podio, Beatriz Martínez con otro impecable tiempo de 23 minutos y 19 segundos.

Para el común de las mortales y lejos del logro de estas “bestias del atletismo”, esos 6 kilómetros y medio no iban marcados por un cronómetro sino por la fiesta, la alegría y una sonrisa que no se les borraba de la cara. Las veíamos disfrazadas, con pancartas, tirando del carrito de sus bebes, con andadores y todas ellas, mucho antes de llegar a la meta, eran ya unas ganadoras. A su paso por la avenida Cesáreo Alierta la imagen era impactante. Miles y miles de “puntitos” rosas recorrían la capital aragonesa y esa imagen, vista desde las alturas, era simplemente emocionante.

La plaza del Pilar esperaba impaciente a esas guerreras y sin importar el tiempo que les hubiera costado, se entrelazaban las manos cuando cruzaban la línea de meta susurrando algún que otro “lo conseguimos” o “ya está, ya lo hemos hecho”. La causa merecía hasta la última gota de sudor derramada. La causa era noble, pero algunas de las corredoras lo eran más, corriendo en nombre de las que hoy ya no pueden hacerlo. En camisetas como la de Ana se podía leer “Va por ti mamá” y seguro que esté donde esté, está más que orgullosa. Porque sí, hoy iba por todas las que nos dejaron, por esas madres, abuelas, tías, compañeras de trabajo, amigas, hermanas que allá donde estén, seguro que han sentido el calor de todas las que han corrido por ellas.

La marea rosa iba llegando poco a poco al final y entre las lágrimas de emoción, los familiares esperando y el subidón del momento, la sonrisa no se les podía borrar todavía de la cara. La Pilarica observaba como iban llegando y se recuperaban con esas botellas de agua (rosas, como no podía ser de otra manera), una pieza de fruta y la satisfacción de haber llegado. Porque ese era el verdadero objetivo. Llegar.

Las ganadoras, porque sí, con todos los respetos a Sara Benedi, sus compañeras eran también ganadoras en esta mañana de domingo, todavía seguían teniendo ganas de fiesta. En el improvisado escenario se iba a hacer entrega de los premios e iba a tener lugar una clase magistral de baile porque cuando es por una buena causa, el cansancio está solamente en la imaginación. El salto mortal con el que se habían levantado había merecido la pena y lo bien que se lo habían pasado cerraba una emocionante Carrera de la Mujer 2023.