Cuando La Romareda habla: de la locura durante el partido a la pitada final

La afición del Real Zaragoza combinó su apoyo incondicional durante el partido con los pitidos finales mostrando su descontento por la temporada vivida 
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photo_camera La Romareda presentó una gran entrada en el último partido de la temporada

El último día de una temporada tiende a convertirse en el del Juicio Final. Y más cuando un equipo no pone nada en juego más allá del honor. Fue el caso del Real Zaragoza y del Estadio Municipal de La Romareda, que combinó momentos de ánimo incondicional, el que caracteriza a esta afición, con otros de evidente enfado y exigencia para buscar un futuro mejor. Incluso en el homenaje a Gol Sur se vivieron momentos más que curiosos.

La bipolaridad, bien entendida, se vivió desde el minuto 1 de partido. La afición zaragocista, con Gol de Pie con la batuta de la animación, se volcó durante todo el choque. El "moverse maños moverse", los saludos a la grada entre Grada Norte y Grada Sur e incluso una ola en la segunda mitad que dio varias vueltas a La Romareda. Después de una temporada aciaga, los hinchas tenían ganas de fiesta y liberación.

A lo largo de los 90 minutos, apenas un tímido "directiva dimisión" y algún clásico "jugadores mercenarios". Pero poco más. De hecho, eran muchos los que se preguntaban dónde había quedado la exigencia de antaño que predominaba en La Romareda. Probablemente hace un par de décadas este choque hubiera sido un polvorín. Pero todo ha cambiado. Y el público, notablemente rejuvenecido, tiene otra forma (ni mejor ni peor, sólo diferente) de vivir el fútbol.

En cuanto a los futbolistas que se llevaron la palma en ovaciones, ahí emergen las figuras de Fran Gámez y Edgar Badía, a los que se pidió que se quedaran en el Real Zaragoza. Y también a Víctor Mollejo cuando se retiró sustituido en la recta final de partido. Incluyendo un cántico con mención a sus atributos masculinos. En el plano opuesto, la pitada a Manu Vallejo en su salida al césped. Alguno como Enrich ha logrado cambiar la percepción, variando en poco tiempo de los silbidos a los aplausos.

LA PITADA Y LA MEGAFONÍA

Pero esa fiesta finalizó con el pitido de López Toca, que por cierto ayer se retiraba del arbitraje. Rápidamente, el club activó la megafonía a todo trapo, con un volumen excesivo, y endosó el himno del Real Zaragoza en bucle. Situación que enfadó y mucho a una afición zaragocista que motivos tiene para quejarse y, sobre todo, para no tratar de ser acallada. Era el momento, su momento, de sacar a relucir hartazgo y exigencia con el clásico "hasta los h...".

De hecho, aunque el homenaje a Gol Sur comenzó, la situación vivida provocó que no se respetaran los primeros minutos del mismo. Todo se tranquilizó eso sí al saltar al césped le yendas como Juan Señor, Paquete Higuera, Andoni Cedrún o Xavi Aguado. Pero ahí de nuevo la afición lo dejó muy claro: aplausos a lo anterior y fuerte pitada a lo actual.

Eso sí, los que se llevaron la principal bronca fueron los miembros de la primera plantilla, cuando, habitualmente, las miras suelen ir más hacia la zona del palco.