El Casademont espanta los fantasmas y arrasa a Joventut (113-83)

Victoria muy celebrada de los maños. Foto: Casademont Zaragoza
photo_camera Victoria muy celebrada de los maños. Foto: Casademont Zaragoza

Eran muchas las dudas y pocas las certezas con las que llegaba Casademont Zaragoza a su combate contra Joventut. Pero los de Fisac demostraban que son capaces de espantar los fantasmas con seguridad y solvencia, arrasando por completo a los catalanes al imponerse por 113-83 y de paso poder mirar un poco más arriba.

Una semana sin viajes y repleta de entrenamientos para poder dar un acelerón a la pretemporada con fuego real que está atravesando el Casademont, y se vio sobre la pista un vendaval rojillo. Un ciclón que bordó el basket de ataque y creció en el defensivo como la Marea Roja espera de él. Segunda victoria, segundo partido por encima de los 100 y segundo recital de diversión.

Los de Fisac superaban el récord de asistencias en un partido en la Liga Endesa (27 vs. Bilbao Basket en la 20-21) y lo suben a 30 y el récord de valoración en un partido (150) frente a los 139 conseguidos ante UCAM en la 12-13.

La ventaja inicial le duró al Joventut un suspiro. Lo que tardó Sulejmanovic en multiplicarse en defensa, poner manos por todas partes e hincharse a recuperar balones para lanzar al Casademont (18-8) a 3:30 para el final del primer cuarto. Momento en el que Durán pidió tiempo muerto y Fisac hizo debutar al cubano Yoanki Mencía. La energía del MVP de la liga argentina se hizo notar en su debut ACB y puso a Casademont doblando al Badalona en el marcador (24-12).

En el segundo cuarto, Fisac completó la rotación. Otra propuesta con idéntico resultado: un equipo superior a su rival con una capacidad tremenda para divertir a la Marea Roja. 37 puntos anotados en 13 minutos que, de nuevo, obtuvieron por respuesta un tiempo muerto de Durán.

Gran mejoría en la defensa, control del rebote, del timing, velocidad y juego ofensivo coral para llevar la ventaja por encima de los 20 puntos y hacer del Felipe una fiesta al descanso. Si eran mejor noticia los 55 puntos anotados o los sólo 32 encajados daba igual. No había que elegir porque Casademont estaba dominando todas las facetas del juego.

A la Penya sólo le quedaba arriesgar para intentar engancharse al partido. Los visitantes comenzaron presionando a toda cancha pero nadie en Casademont iba a caer en la relajación. Bell-Haynes dirigía como los ángeles, Yusta era una máquina de anotar, Sule y Okafor dominaban ambas pinturas y Smith era puro espectáculo. Mediado el cuarto, los zaragozanos ya estaban en 80 puntos, al final, pasaban de 90.

El último acto lo aprovechó el Joventut para ir maquillando una diferencia que superaba la treintena y tenía el partido sentenciado. Pero Porfi llamó a filas a los suyos con un tiempo muerto y es que ganar no era suficiente. Jugando en el Felipe, además, hay que hacer que la Marea Roja disfrute de cada acción.