San Valero rosconero: ocho pastelerías en Zaragoza donde el roscón nunca falla
No hay cosa que nos guste más a los zaragozanos que un buen dulce. Y quizá por eso enero lo terminamos igual que lo empezamos: con roscón. Da igual si es de crema, nata o trufa; lo importante es saborear este clásico que acompaña cada año a la festividad de San Valero.
Cada 29 de enero, el roscón se convierte en el rey indiscutible de las mesas zaragozanas, fiel al popular dicho "San Valero, rosconero y ventolero". En esta fecha, las pastelerías de la ciudad se esmeran en ofrecer sus mejores versiones de este dulce, que no puede faltar en la celebración del patrón. Aquí te dejamos una selección de ocho roscones de Zaragoza que no te puedes perder para este día tan especial.
- PATELERÍA FANTOBA
- LA ALMOLDA
- LOS MALLORQUINES
- BOMBONERA DE ORO
- PASTELERÍA NAVA
- MONTAL
- LE PETIT CROISSANT
- PASTELERÍA LA CUQUÍ
PATELERÍA FANTOBA
La pastelería más antigua de Zaragoza, que lleva trabajando desde 1856, trae a los zaragozanos unos de los mejores dulces de la ciudad. Sus roscones, elaborados de manera artesanal, mantienen la esencia de la tradición, utilizando ingredientes frescos como harina, huevos, cáscara de naranja y agua de azahar. Además, ofrecen una amplia variedad de opciones de relleno, como nata, crema, trufa e incluso combinaciones únicas diseñadas por cada cliente.
Fantoba, ubicada en la calle Don Jaime I 21, ofrece roscones en cuatro tamaños diferentes: 200 gramos, 400 gramos, 600 gramos y el especial extra de un kilo. Con ello, buscan adaptarse a todas las necesidades de sus clientes.
LA ALMOLDA
Otro de los clásicos en Zaragoza para disfrutar de un buen roscón en San Valero es La Almolda. Este histórico local, conocido por su chocolate con churros durante los meses de invierno, también se luce con sus roscones elaborados artesanalmente para la festividad del patrón.
Ofrecen tres tamaños diferentes, todos rellenos de nata y decorados con las tradicionales frutas escarchadas. Para quienes prefieren una opción más ligera o tienen intolerancias, también disponen de roscones sin nata, es decir, únicamente la masa, perfecta para acompañar con uno de sus famosos chocolates. Los roscones están disponibles para recogida en tienda sin necesidad de reserva, aunque recomiendan realizarla para asegurarse de no quedarse sin uno.
LOS MALLORQUINES
Una de las pastelerías más longevas de Zaragoza que sigue endulzando cada San Valero es Los Mallorquines. Con 75 años de historia, esta empresa familiar, nacida gracias al esfuerzo e ilusión de Miguel y Jaime Catalá, combina su tradición mallorquina de elaborar ensaimadas con su talento en la preparación de roscones.
Para San Valero, ofrecen tres tamaños diferentes, adaptándose a las necesidades de cada cliente. Sus roscones se elaboran artesanalmente, uno a uno, utilizando siempre levadura madre y con una planificación cuidadosa de 24 horas. Aunque los más populares son los rellenos de nata, también preparan opciones de trufa o crema, destacando siempre por la calidad y frescura de sus ingredientes.
BOMBONERA DE ORO
Con más de 100 años de historia, La Bombonera de Oro es un referente en Zaragoza, conocida por endulzar la ciudad desde su apertura en 1902. Esta pastelería no solo destaca por su tradición, sino también por su capacidad de adaptarse a las celebraciones más queridas por los zaragozanos, como el día de San Valero, en el que el roscón se convierte en el gran protagonista.
Para esta festividad, La Bombonera de Oro ofrece una amplia variedad de tamaños para ajustarse a todo tipo de reuniones. Desde el mini, ideal para tres raciones, hasta su famoso “Portaviones”, pensado para más de 20 comensales. Además, los rellenos incluyen las opciones más tradicionales, como nata, crema o trufa, pero también variedades menos comunes como yema tostada, cabello de ángel o incluso huevo kinder, muy demandado por los más pequeños. Elaborados artesanalmente, estos roscones son una auténtica muestra de la calidad y la tradición pastelera de la ciudad.
PASTELERÍA NAVA
Esta pastelería, ubicada en la calle del Privilegio de la Unión, 37, es una de las más tradicionales de Zaragoza, especialmente popular durante las fiestas de San Valero por su apreciado roscón. Cada año, son muchos los zaragozanos que hacen largas filas en su puerta para conseguir este postre tan esperado.
Con un obrador propio, Pastelería La Nava se caracteriza por elaborar sus productos siguiendo un método tradicional, utilizando materias primas de alta calidad para obtener resultados excepcionales. Su roscón de nata, elaborado según una única receta que ha permanecido inalterada a lo largo de los años, está disponible en diferentes tamaños, desde opciones individuales hasta formatos más grandes que pueden servir hasta 25 raciones. La combinación de tradición, calidad y sabor hacen de este roscón uno de los favoritos en Zaragoza.
MONTAL
Desde sus inicios, Montal se ha destacado por un trato cercano y por la selección de productos exclusivos de alta calidad. En la época de San Valero, uno de sus grandes protagonistas es el roscón, elaborado siguiendo una tradición que lo hace único: una combinación de nata y crema que lo convierte en uno de los más especiales de Zaragoza.
El roscón de Montal, disponible en tres tamaños (pequeño, mediano y grande), se prepara exclusivamente por encargo, lo que garantiza su frescura y calidad. Aunque su popularidad es notable durante las Navidades, en San Valero mantiene su lugar como un postre imprescindible para quienes buscan una experiencia diferente y auténtica. La tradición y la exclusividad de su receta atraen cada año a quienes desean disfrutar de un roscón con ese toque especial que solo Montal sabe ofrecer.
LE PETIT CROISSANT
Le Petit Croissant, conocido por su enfoque en la repostería artesanal con influencias francesas, ofrece una alternativa sofisticada para quienes buscan un roscón de alta calidad en San Valero. Su “Roscón Petit” destaca por su cuidada elaboración y su compromiso con la excelencia en cada detalle. Elaborado con ingredientes naturales y frescos, su masa esponjosa y suave se combina a la perfección con rellenos tradicionales, como nata o trufa, y un toque distintivo que refleja la esencia de la pastelería francesa.
El roscón de Le Petit Croissant se presenta en diferentes tamaños, adaptándose tanto a celebraciones íntimas como a reuniones más numerosas. Cada pieza se decora con esmero, incluyendo las clásicas frutas escarchadas y almendras laminadas, ofreciendo un equilibrio perfecto entre tradición y modernidad. Su popularidad hace que sea recomendable encargarlo con antelación para asegurarse de disfrutar de esta delicia en un día tan especial.
PASTELERÍA LA CUQUÍ
Menos conocida, Pastelería La Cuquí es otro de los locales de Zaragoza que ofrece roscones en el día de San Valero. Ubicada en la calle la Lista de Schindler, 37, en el barrio de Casablanca, los roscones que venden al público son de una fermentación natural, con dos días de elaboración y una miga suave y esponjosa que enamora al primer bocado. Están disponibles con relleno de nata, crema o nata y crema.
El local, además de roscones, ofrece tartas artesanas y desayunos todos los días. Entre las tartas destacan la cheesecake de arándanos, la red velvet y la de chocolate, para los más golosos.
El roscón es mucho más que un dulce en San Valero; es una tradición que une a los zaragozanos alrededor de una mesa para celebrar un día especial. Desde las recetas más clásicas hasta las más innovadoras, cada pastelería aporta su toque único para hacer de esta festividad un momento inolvidable. No importa el tamaño, el relleno o la decoración, lo importante es disfrutar de este postre icónico que año tras año sigue endulzando los corazones y los paladares de todos.
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