La tradición de San Valero se mantiene tras un siglo de memoria familiar en Tartas Melba
Cada 29 de enero, Zaragoza celebra a su patrón y, con él, una tradición dulce que pasa de generación en generación. En Tartas Melba, San Valero no es solo una fecha marcada en rojo: es memoria familiar, trabajo intenso y la satisfacción de seguir formando parte de los hogares de los zaragozanos durante la festividad de San Valero, un legado que hoy mantienen con dedicación Ana y Óscar Idoype, propietarios de la pastelería.
Con décadas de historia a sus espaldas, Tartas Melba se ha consolidado como una de las pastelerías de referencia en Zaragoza. El roscón, símbolo indiscutible de la jornada, se convierte durante esos días en el epicentro de un obrador que trabaja a pleno rendimiento, combinando tradición artesanal, materias primas de calidad y una conexión directa con el cliente local.
- UN APRENDIZAJE QUE SE REMONTA A LA INFANCIA
- EL ROSCÓN PROTAGONISTA ABSOLUTO
- NATA, CREMA Y UNA RECETA TRANSMITIDA DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN
- CUATRO TAMAÑOS DISTINTOS Y ALGUNA SORPRESA
UN APRENDIZAJE QUE SE REMONTA A LA INFANCIA
En Tartas Melba, la relación con San Valero se remonta mucho más atrás que cualquier campaña o planificación comercial. “Desde que éramos pequeños nuestros padres ya estaban en esto, y siempre en San Valero era roscones y trabajo para todo el que se acercase”, recuerda Ana. La escena se repite en la memoria: un obrador lleno, manos pequeñas aprendiendo a dar forma a la masa y la sensación de estar participando en algo importante.
Yo recuerdo ser niño y ya estar ayudando a mi padre, pidiéndole que me enseñara a hacer las bolas y a entornar la masa
No es solo una fecha de ventas, sino una vivencia personal. “Yo recuerdo ser niño y ya estar ayudando a mi padre, pidiéndole que me enseñara a hacer las bolas y a entornar la masa”, añade Óscar. Esa herencia es hoy uno de los valores diferenciales de la pastelería.
EL ROSCÓN PROTAGONISTA ABSOLUTO
Si hay un producto que define San Valero en Zaragoza, ese es el roscón. Y en Tartas Melba lo tienen claro. “Este día de San Valero, sin lugar a dudas, el roscón es la estrella”, explica Óscar. Aunque también se elaboran tartas para celebraciones puntuales, la tradición manda.
La preparación comienza varios días antes: asegurar harina, mantequilla, levadura y, sobre todo, una nata que es seña de identidad. “Que no nos falte nata pura y nata buena para que los clientes salgan satisfechos”, subraya Óscar. Luego llega el momento de “apretarse el cinturón y trabajar”, en lo que definen como un par de días especialmente intensos.
NATA, CREMA Y UNA RECETA TRANSMITIDA DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN
A la versión clásica de nata se han ido sumando nuevas opciones que han conquistado al público. “Ahora empezamos a poner un poco de crema, nata con crema, crema natural y crema pastelera muy buena”, señala Ana. El resultado es un roscón más suave y equilibrado, que ha pasado de ser una rareza a casi igualar en ventas al tradicional.
Además, esa crema guarda un valor añadido: “Es una crema artesana realizada con la fórmula de mi abuelo”, apunta Óscar. Una receta familiar que conecta pasado y presente, y que muchos clientes ya piden incluso como relleno único.
CUATRO TAMAÑOS DISTINTOS Y ALGUNA SORPRESA
La adaptación a las necesidades de cada familia es otro de los rasgos de Tartas Melba. Para San Valero ofrecen cuatro tamaños distintos de roscón, pero también propuestas más personalizadas. “Realizamos números en forma de roscón: el diez, el once, el que sea”, explican los propietarios de Tartas Melba. La idea es sencilla y efectiva: unir la tradición del roscón con celebraciones personales.
Es un día de gran venta, un poco complicado, pero es un día alegre porque la gente viene contenta
San Valero es una fecha exigente para el gremio pastelero, pero también gratificante. “Es un día de gran venta, un poco complicado, pero es un día alegre porque la gente viene contenta”, resume Ana. La diferencia frente a los productos industriales también es evidente: “No es lo mismo, cualquiera que coma de pastelería lo nota”. Ese contacto directo con el cliente, que espera y valora el producto artesano, es parte de la recompensa tras horas de trabajo.
“Las pastelerías damos todo para seguir esta tradición también en honor a nuestro patrón San Valero”, concluye Óscar. En Tartas Melba, cada roscón es algo más que un postre: es una forma de seguir contando la historia de Zaragoza, año tras año.
Queremos conocer tu opinión
Comenta las noticias en nuestras Redes: Facebook, Instagram, TikTok, X, Youtube, Linkedin...
Apúntate gratis a nuestro boletín y llévanos en tu móvil descargándote la App o en el canal de WhatsApp.
Y para contacto directo por mail con nuestros periodistas: redaccion@aragondigital.es
Porque tú también eres Aragón Digital