El pueblo de Zaragoza donde San Valero hizo brotar el agua y hoy se reparte roscón alrededor de una fuente

El roscón de San Valero en Cariñena se reparte alrededor de la Fuente de la Mora. Foto: Ayuntamiento de Cariñena
Cada 29 de enero, Cariñena honra al santo con una celebración que une lo religioso y lo popular

Cariñena guarda una de las leyendas más singulares ligadas a San Valero, una historia que mezcla fe, tradición y un milagro que aún hoy marca la forma en la que el municipio celebra a su patrón cada 29 de enero con un reparto de roscón cuanto menos curioso. Y es que, según cuenta la tradición, cuando San Valero y San Vicente fueron apresados en Zaragoza por los soldados romanos y trasladados hacia Valencia, una de las paradas del camino se produjo en el entorno de la actual Cariñena. Sediento y agotado, el obispo pidió agua, pero los soldados se burlaron y le instaron a pedírsela a su Dios. Fue entonces cuando San Valero golpeó el suelo con su báculo junto a un pozo seco y comenzó a manar agua.

Aquel prodigio convirtió a San Valero en patrón de Cariñena, una vinculación documentada al menos desde el siglo XVII y recogida ya en ordenanzas municipales de 1799. Desde entonces, cada 29 de enero, el municipio zaragozano honra al santo con una celebración que une lo religioso y lo popular y que hoy es uno de los actos más reconocibles de las fiestas San Valero Cariñena. Como en la capital aragonesa, no falta el roscón, pero aquí se reparte de una forma muy particular: alrededor de una fuente que también tiene su propia historia.

EL MILAGRO DE SAN VALERO EN CARIÑENA

La jornada festiva comienza a media mañana, cuando la campana conocida como la Valera, bautizada en honor al patrón, y sus tres compañeras llaman a misa desde la torre de la iglesia parroquial. Un sonido que marca el inicio de uno de los días más señalados del calendario local y que reúne a vecinos y visitantes en el entorno del templo.

En el interior de la iglesia, la imagen de San Valero a tamaño natural y el brazo reliquia del santo centran todas las miradas. Esta reliquia es portada en procesión por los representantes del Ayuntamiento, en un acto cargado de simbolismo que recuerda la importancia del santo en la historia y la identidad del municipio.

La devoción a San Valero se refleja también en otros espacios de Cariñena. El santo aparece representado en la cúpula del Santuario de Lagunas, una construcción del siglo XVII, y su figura está presente en la memoria colectiva como protector del pueblo y protagonista de una de sus leyendas fundacionales.

ROSCÓN PARA MÁS DE 2.000 PERSONAS EN CARIÑENA

Tras la eucaristía, la celebración se traslada al exterior, donde la Fuente de la Mora, situada en la plaza del Ayuntamiento, se convierte en el epicentro de la fiesta. No es una fuente cualquiera: es la misma que emana vino durante la Fiesta de la Vendimia y que, en San Valero, se rodea de un gran roscón.

Los pasteleros del municipio elaboran este dulce tradicional con más de 2.000 raciones, que se colocan alrededor del contorno de la fuente para su reparto entre los asistentes. Vecinos de todas las edades hacen cola para recoger su trozo de roscón, en un ambiente que combina tradición, encuentro y celebración compartida.

Con el reparto del roscón se cierra la mañana festiva, pero las celebraciones continúan a lo largo de la jornada con actividades para todos los públicos como vaquillas, competiciones deportivas, juegos y otros actos lúdicos que completan la programación de las fiestas de San Valero 2026 en Cariñena, manteniendo viva una fiesta que une pasado y presente.


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