La Francesada que todavía se recuerda en un pueblo aragonés como símbolo de resistencia
Hay pueblos cuya historia no se limita a fechas, más bien se transmite como un orgullo colectivo. En Tabuenca, municipio de la provincia de Zaragoza situado en las laderas de la Sierra de la Nava Alta, ese carácter se sintetiza en una palabra muy aragonesa: rasmia. Un espíritu combativo que quedó grabado durante la Francesada de Tabuenca.
Cuenta la leyenda que el 13 de diciembre de 1808, en plena Guerra de la Independencia, sesenta y tres soldados franceses, liderados por un capitán, llegaron al pueblo. Los tabuenquinos atendieron las demandas con hospitalidad, pero la actitud de las tropas resultó en violencia e intentos de saqueo. Sin opción de rendirse, los vecinos se enfrentaron a los invasores, logrando abatir al capitán y a varios soldados franceses sin sufrir bajas. Un episodio que todavía hoy se recuerda en el pueblo como símbolo de resistencia.
Pero la historia de Tabuenca nace muchos años atrás. El pueblo fue fundado por los celtíberos, atraídos por las cercanas minas de hierro que los romanos conocían como "Tabuca".
- EL PASTEL DE LOS SANTOS, UNA TRADICIÓN QUE UNE AL PUEBLO
- QUÉ VER Y QUÉ HACER EN TABUENCA
- UN PUEBLO CON CULTO AL VINO Y A LA GARNACHA
- CÓMO LLEGAR A TABUENCA
EL PASTEL DE LOS SANTOS, UNA TRADICIÓN QUE UNE AL PUEBLO
Las tradiciones siguen vivas en Tabuenca, y una de las más queridas se celebra el cuarto domingo de Cuaresma. Ese día se lleva a cabo la romería hasta la ermita de San Miguel, donde vecinos y vecinas se reúnen para compartir el Pastel de los Santos.
Esta receta se elabora con masa escaldada y se rellena de huevo duro, chorizo, longaniza, lomo en adobo y costilla de cerdo. Cada familia del pueblo acostumbra a hacer su pastel y a sellarlo con su nombre para reconocerlo una vez en la ermita. El domingo se lleva a cabo la procesión con la Cofradía de la Sangre de Cristo.
QUÉ VER Y QUÉ HACER EN TABUENCA
Pero Tabuenca también tiene historia en forma de arquitectura. Uno de sus principales atractivos es la iglesia de San Juan Bautista, levantada sobre el antiguo solar del castillo. De estilo gótico-renacentista, fue remodelada en el siglo XVII, cuando se derribó la cabecera original para construir el crucero. Su interior destaca por la decoración en yesería.
Otro de los monumentos es la ermita de Santa Bárbara, una de las más antiguas del municipio, cuya construcción se remonta a mediados del siglo XII. Aunque actualmente se encuentra en ruinas, conserva vestigios de su estructura original, cubierta a dos aguas con rollizos de madera, cañizos y yeso.
Entre los espacios más simbólicos se encuentra la Casa Museo. Se trata de un antiguo Hospital de Beneficencia construido a expensas de José Martínez Sanjuán, doctoral de la Santa Iglesia de Zaragoza. Durante más de veinte años, la Asociación de Amas de Casa "Villa de Tabuenca" restauró utensilios y muebles que hoy se exhiben recreando una vivienda típica tabuenquina del siglo XIX.
UN PUEBLO CON CULTO AL VINO Y A LA GARNACHA
Tabuenca forma parte de la Ruta de la Garnacha y está estrechamente vinculada a la Denominación de Origen Campo de Borja. El vino es una seña de identidad del municipio, con bodegas como Mareca, Palmeri Sicilia o la Cooperativa de Nuestra Señora del Niño Perdido.
En el calendario festivo destacan las celebraciones en honor a San Sebastián, el 20 de enero, con hoguera y cantos populares, y las fiestas de septiembre dedicadas a la Virgen del Niño Perdido, cuyo día central es el 8 de septiembre, cuando se celebra la tradicional subasta de los palos.
Además, Tabuenca forma parte de la Ruta Celtibérica, ya que su entorno albergó importantes asentamientos y actividad metalúrgica en el Cerro del Calvario y sus alrededores. Un recordatorio de que este pequeño pueblo zaragozano guarda bajo su suelo y en su memoria una historia mucho más grande de lo que parece.
CÓMO LLEGAR A TABUENCA
Desde Zaragoza, el viaje a Tabuenca dura alrededor de una hora. La ruta más directa es por la A-68 y carretera Pedrola/ CV-620.
Desde Huesca, el trayecto es de una horas y media en coche. Lo más cómodo es dirigirse por la A-23.
Si se parte desde Teruel, el recorrido es de aproximadamente dos horas. La opción más recomendable es tomar la A-23.
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