Un hombre se enfrenta a 10 años de cárcel por presuntamente agredir sexualmente a una chica en Caspe después de molestarla en un bar y posteriormente seguirla hasta una zona poco iluminada y poco transitada de madrugada, momento que aprovechó para abalanzarse sobre ella. Fue una alarma anti-violación que la víctima llevaba encima lo que consiguió frenar al agresor, que huyó sorprendido por el elevado y agudo sonido que emitió el dispositivo.
Los hechos se remontan a la madrugada del 2 de octubre de 2021, cuando la víctima se encontraba en la terraza de un bar en la calle Mayor de Caspe, apenas una hora y media después de la medianoche. Fue en este contexto y según el escrito de la acusación particular al que ha tenido acceso ARAGÓNPRESS, cuando el acusado Khan U. comenzó a incomodar y coaccionar a la víctima, sentándose a su lado y molestándola pese a la oposición y negativas de la joven.
Aún así, el acusado no cesó y aunque las amigas de la víctima consiguieron echarle de la silla, “él continuó dando vueltas en el entorno y dirigiéndose a la víctima de manera soez”, siendo incluso necesario que intervinieran los dueños del establecimiento.
UN DISPOSITIVO ANTI-VIOLACIÓN SALVÓ A LA VÍCTIMA
Aproximadamente una hora y media después de esos hechos, sobre las 3.00 horas de la madrugada, la joven estaba volviendo a casa después de haber estado con sus amigas. Cuando estaba a punto de llegar, a apenas 100 metros de su domicilio y en una zona poco frecuentada a tales horas y cera de unos contenedores, fue sorprendida por el acusado, quien se abalanzó sobre ella y empezó a abrazarla. Al mismo tiempo, le profirió frases como “vamos a follar”, cogiéndola de una manera para impedir que ésta se moviera, así como tocamientos obscenos.
Fue un dispositivo anti-violación que la joven llevaba encima lo que la salvó. Se trata de un aparato-llavero que apenas ocupa espacio el cual llevaba encima y que emitió sonido agudo y muy elevado. Esto sorprendió tanto al imputado que decidió parar y huir antes de que fuera descubierto. La víctima denunció los hechos ese mismo día ante la Guardia Civil de Caspe.
El proceso judicial se ha visto dilatado en el tiempo, entre otras cosas, porque se llegó a poner una orden requisitoria de busca y captura al acusado, de origen pakistaní y con situación regular en España. La vista oral del juicio, celebrado esta mañana en la Audiencia Provincial de Zaragoza, se ha celebrado sin altibajos y los testigos han ratificado lo que ya declararon en el Juzgado de Instrucción de Caspe.
LA ACUSACIÓN PIDE HASTA 10 AÑOS DE CÁRCEL
La acusación particular, en manos del abogado Javier Catalán Catalán, separa los dos episodios que su representante sufrió por parte del acusado; y pide una pena de dos años de prisión por un delito de coacciones por lo sucedido en el bar, a lo que hay que sumar ocho años de cárcel por el delito de agresión sexual, al que añade agravantes de alevosía y abuso de superioridad por la situación en la que se produjeron los hechos, “aprovechándose de las circunstancias del lugar, tiempo, y evitación de auxilio”.
El Ministerio Fiscal, por su parte, pedía originalmente una pena de cuatro años de cárcel para el acusado por el delito de agresión sexual, aunque finalmente también ha pedido una multa de alrededor de 2.160 euros (a razón de 6 euros por día), por el delito de coacciones. La responsabilidad civil asciende a 5.000 euros a modo de indemnización para la víctima, la misma cantidad que pide la acusación particular. La defensa del acusado ha pedido subsidiariamente una pena de prisión inferior a dos años en caso de que su representado sea finalmente condenado.


