Una serie de encuentros entre una mujer y un hombre que se conocieron mientras trabajaban en un hospital de Zaragoza ha llegado a la Audiencia Provincial por dos presuntas violaciones. Ambos implicados se encontraban en “una relación abierta y liberal” con sus respectivas parejas en el momento de los hechos, y aunque todo parecía ir bien en un primer momento, la mujer terminó denunciando al acusado por dos presuntas violaciones sucedidas en un lapso de cuatro meses. Aunque él argumenta que ambos encuentros fueron consentidos, la denunciante le achaca que se aprovechó de su vulnerabilidad, situación psicológica y la amistad que ambos mantenían para forzarla y agredirla sexualmente.
“Mi mujer lo sabía. Nos lo contamos todo y los encuentros los organizábamos entre los tres”, ha manifestado el profesional sanitario acusado de agredir sexualmente a una compañera de trabajo con la que trabó amistad en el año 2020. Ambos tenían otra pareja, aunque con estatus de “abierta y liberal”, lo que les permitía mantener relaciones sexuales con otras personas, llegando incluso a establecer vínculos emocionales entre todas las partes implicadas. Todo iba bien hasta que a finales del verano de 2021, la denunciante sufrió una serie de altibajos emocionales que desestabilizaron su salud mental, por lo que decidió restringir los hábitos sexuales exclusivamente a su pareja por aquel entonces.
“Yo le comuniqué que no quería tener más relaciones con él ni con nadie porque era lo mejor para mí en ese momento”, le dijo la presunta víctima al acusado en agosto de 2021 ante un incipiente encuentro que ambos habían acordado previamente. Aún así, imputado, quien se encontraba de vacaciones con su pareja y sus dos hijas, hizo caso omiso y decidió bajar hasta Zaragoza para quedar con ella. “Su novio se había ido a una boda y me dijo que cuidara de ella por su delicado estado”, ha argumentado el presunto agresor ante la Sección Primera de la APZ. “Intentó besarme pero finalmente lo respetó y no pasó nada”, ha explicado la denunciante.
LA DENUNCIANTE LLEGÓ A VIVIR CON EL SUPUESTO AGRESOR Y SU MUJER
La cosa no quedó así y la situación para la víctima fue empeorando hasta tal punto que la relación con su pareja por aquel entonces terminó y se fue a vivir a casa del acusado y su mujer, que la acogieron durante al menos 15 días hasta que finalmente encontró un piso nuevo. “Quedamos en que yo quedaba a expensas de lo que ella necesitase y me pidiera”, ha relatado el procesado, quien también ha explicado cómo después de comentarlo con su mujer, “decidieron acogerla en su casa por la situación desamparada” en que se encontraba la denunciante.
Fue en octubre de 2021 y en el piso de él, al quedarse solos la víctima y el presunto agresor, cuando se produjo el primero de los hechos enjuiciados. “Estaba echando la siesta en una habitación que dispusieron para mí en su casa cuando, a oscuras, veo que la puerta se abre”, ha declarado la mujer en sala de juicio. “Ella me pidió mimos y me empezó a ronear, a lo que yo accedí, era siempre la que llevaba la iniciativa”, ha expuesto el acusado, que defiende que la relación consumada fue consentida y con protección. Ella, sin embargo, argumenta que la forzó y lo hizo sin preservativo, aprovechándose de su “débil estado y lo fácil” que era manejarla.
Aún así, ella continuó viéndose con él, y no fue hasta octubre cuando finalmente se mudó a un piso con un amigo, aunque tampoco ha quedado muy claro en qué fecha exactamente ocurrió el traslado debido a las versiones contrapuestas de ambas partes. La segunda violación habría ocurrido el 14 de febrero de 2022, cuando los dos quedaron a cenar para celebrar el cumple de ella.
LA FISCALÍA Y LA ACUSACIÓN PARTICULAR PIDEN 15 AÑOS DE CÁRCEL
“Mi mujer me preparó una maleta con una muda y preservativos”, ha manifestado el acusado, haciendo patente que su mujer era consciente de todos los encuentros sexuales. Ella misma ha corroborado en el juicio la versión de su marido, con quien tiene tres hijos en la actualidad. Después de la cena, la víctima ha explicado cómo él le pidió subir a su piso para ir al baño, momento en el que se produjo la presunta agresión sexual.
“Me manipulaba diciéndome que por qué le trataba como un violador y cuándo iba a ser todo cómo antes”, ha señalado la denunciante, para después “agarrarla con violencia y forzarla de nuevo a mantener relaciones sexuales”. El acusado ha manifestado que esta relación también fue consentida y con protección”.
Con dos versiones completamente enfrentadas y la vulnerabilidad psicológica de la denunciante puesta de manifiesto por los peritos, serán los magistrados de la Sección Primera de la APZ los que decidan el veredicto. Tanto el Ministerio Fiscal como la defensa de la presunta víctima, la abogada Xenia Cabello, piden una pena de 15 años de cárcel para el acusado. La defensa de éste, en manos de la letrada Edna Barroso, sin embargo, sostiene la absolución de su representado.