“Me acuerdo perfectamente de cómo ese día la puerta de la habitación donde se encontraba durmiendo el niño estaba entrecerrada, no como el resto de las veces”. Así ha comenzado su relato una presunta víctima de agresión sexual en Zaragoza quien afirma que fue violada por su tío-primo cuando ejercía de niñera de su hijo pequeño. “Estaba en shock y creía que me iba a desmayar, sentí que estaba en un lugar donde no me podía defender”, ha manifestado la joven ante la Sección Tercera de la Audiencia Provincial. Una versión contraria de los hechos, que sucedieron en un piso del barrio Delicias el 1 de septiembre de 2022, ha sido la expuesta por el acusado: “hubo una insinuación mutua y voluntaria”, ha dicho, además de asegurar que la relación sexual no duró más de dos minutos hasta que “él paró y se fue al baño”.
El contexto que rodea los hechos sitúa a denunciante y acusado en la casa donde vivía éste último con su pareja y el hijo de ambos cuya edad no superaba los dos años. Como ambos trabajaban, la mujer del investigado contrató a su sobrina, con la cual había una relación de primos, para ejercer labores de niñera. “Acepté el trabajo porque eran mis primos, les conocía de hace años y necesitaba el dinero”, ha explicado la presunta víctima. Su horario laboral le hacía llegar al domicilio entre las 7.30 y 8.00 horas de la mañana, cuando el bebé aún estaba dormido y el acusado esperaba su llegada para ir a trabajar.
Cuando llegó ese día, la joven se percató de un detalle que no era habitual. “La puerta de la habitación del niño siempre estaba abierta, pero esa mañana no podía ver al niño desde fuera porque la puerta estaba casi cerrada”, ha asegurado la denunciante ante las preguntas del Ministerio Fiscal. Esa mañana se encontraba cansada, y cuando se fue a echar un rato en el sofá antes de que el niño despertara, se le hizo raro que el acusado no se fuera a trabajar. “Me dijo que me tumbara en el sofá que estaba él, y yo lo hice pero en la esquina contraria de donde él estaba”.
“ESTABA EN UN LUGAR DONDE NO PODÍA DEFENDERME, ME IBA A DESMAYAR”
La presunta víctima, que se ha derrumbado en repetidas ocasiones al contar su versión de lo sucedido, ha contado como a partir de estar ambos en el sofá, el acusado le inquirió cuestiones como “¿tienes novio?, ¿te han besado alguna vez?” a lo que ella respondió con un tajante “no”; hasta que pasó a la acción física y le pregunto si podía darle un abrazo. Ella no se opuso ya que ante todo eran familia, pero cuando el acusado comenzó a apretarla más de lo normal, el miedo se apoderó de ella.
Acto seguido, y según ha declarado la presunta víctima el acusado “bajó sus pantalones y se echó encima de ella”. “Estaba en shock y creía que me iba a desmayar, aunque aguanté por las cosas que me podría haber hecho”, ha manifestado la joven durante el juicio. El acusado, Pedro E. C., ha referido los hechos de manera diferente, alegando que sí hubo consentimiento. “Piensa lo que estamos haciendo”, fue la frase que el acusado afirma haber dicho a la víctima. “Sí, sí, no pasa nada”, le dijo presuntamente ella antes de bajarse el pantalón y la ropa interior, según apunta la versión del investigado por agresión sexual.
“Más tarde le dije que parara, ¡que éramos primos!”, le llegó a decir la víctima al acusado. Le pidió que parara minutos después de que el acusado se abalanzara presuntamente sobre ella y le penetrara. “Sentí que estaba en un lugar donde no me podía defender”, se ha explicado la denunciante ante los magistrados al ser preguntada por qué no paro antes la supuesta agresión. Tras los hechos, él se fue al baño, y ella afirma que le pidió que no contara nada. Cuando Pedro E. C. se marchó del domicilio para trabajar, la joven se encerró en el baño y comenzó a llorar. El acusado volvió a la casa alegando que se había dejado las llaves y al ver que la niñera de su hijo estaba en el baño le preguntó “si estaba bien”, a lo que ella respondió que sí.
LA ACUSACIÓN PARTICULAR PIDE HASTA 12 AÑOS DE CÁRCEL PARA EL ACUSADO
Cuando se fue definitivamente de la vivienda, la presunta víctima avisó a su hermana, dos amigas y por último a su madre. “Abusó de mí”, le escribió por mensaje a una amiga. “Me dijo que Junior le había hecho daño”, declaró la madre de la denunciante ante los jueces. Inmediatamente, ella, su abuela y su tía se presentaron en la casa para socorrerla, y tras contactar con la pareja del acusado para que acudiera y se encargara del niño, fueron a denunciar lo sucedido ante la Policía Nacional, tramitándose más tarde a la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM).
La defensa del acusado Pedro E. C., en poder del abogado José Luis Calonge, solicita la libre absolución al sostener que se trató de una relación consentida entre ambos. La acusación particular, en manos del letrado Óscar Espinosa, interesa hasta 12 años de cárcel y una responsabilidad civil de 10.000 euros por los daños psicológicos causados a la presunta víctima. El Ministerio Fiscal, que se adhiere a la petición de responsabilidad civil de la acusación, pide una pena de 10 años de prisión. El juicio se reanuda el próximo lunes 24 de febrero a las 12.00 horas, cuando declare la psicóloga del IMLA que tomó declaración a la denunciante y presunta víctima de agresión sexual, así como los informes finales que expondrán cada una de las partes.


