Dos años de cárcel para la septuagenaria que encargó un sicario contra la pareja de su exmarido

Dos años de cárcel para la septuagenaria que encargó un sicario contra la pareja de su exmarido
Cuatro de los cinco acusados por los hechos ocurridos en La Muela en 2020 han sido condenados entre 2 y 3 años y medio de prisión

Victoria parcial para la septuagenaria Dolores Hermoso, que ha sido condenada a dos años y tres meses de cárcel por encargar el ataque con la pata de madera de una mesa a la novia de su exmarido, ocurrido en La Muela en agosto de 2020. Su triunfo radica en que la Acusación había pedido hasta 12 años de prisión por un delito de homicidio en grado de tentativa, que finalmente ha quedado en uno de lesiones con medio peligroso, según dicta el fallo de la Audiencia Provincial de Zaragoza.

Asimismo, la sentencia ha condenado también al brazo ejecutor de la venganza consumada, David P; a dos años y tres meses de cárcel, y considera que el sicario, un “triste drogadicto”, como él mismo se describió en la vista judicial, no quería matar a la víctima, Rocío M; sino darle un escarmiento. El tribunal también considera que el autor de los hechos actuó bajo los efectos de las drogas. Los dos nietos de Dolores H. juzgados por el mismo caso han sido condenados también por un delito de lesiones.

La quinta en discordia, María de los Ángeles, ha sido absuelta por el tribunal al entender que, pese a conducir el coche hasta La Muela transportando a Dolores, David P; y Epifanio J; no ayudó a cometer el crimen, como siempre mantuvo su defensa. A su pareja de entonces y nieto de Dolores, Epifanio J; le han caído 3 años y medio de prisión por el agravante de reincidencia, ya que en estos momentos se encuentra en prisión por otros delitos.

A Ricardo F. H, también nieto de Dolores, el tribunal lo ha condenado a 2 años y 4 meses de prisión por orquestar el ataque a la víctima desde una cárcel de Francia en la que cumplía condena en 2020, así como poner en contacto a su abuela y al autor material de los hechos, David P. Esto se ha sabido gracias a mensajes de Whatsapp que pusieron en contacto a todos los acusados por el juicio de La Muela, desde las vigilancias previas a la víctima Rocío M. y su pareja (exmarido de Dolores), como la fecha en la que se produjo la agresión.

Dolores Hermoso, que es la segunda condena que recibe en esta semana, ha tenido que pagar por adelantado hasta 7.500 euros a la víctima, Rocío M. El abogado de ella y de su nieto Ricardo F. H; José Cabrejas, ha manifestado “estar satisfecho con la sentencia”, ya que fue él quien sostuvo que no se trataba de un delito de homicidio en grado de tentativa durante el juicio, sino de un delito de lesiones.

El informe de los médicos forenses sobre las heridas no mortales de la víctima y insostenibilidad de las algunas de las pruebas presentadas (no había restos de ADN de Dolores en la pata de madera usada como arma), fueron su mejor baza durante el alegato final de la defensa. “Vía recurso se puede conseguir una sentencia totalmente favorable”, ha añadido el abogado José Cabrejas sobre la posible entrada en prisión de su clienta.

UN ATAQUE ORQUESTADO PARA CONSUMAR UNA VENGANZA FAMILIAR

La trágica historia comienza cuando Dolores H. no termina de asumir que el que fuera su marido, Ricardo H; con quien tuvo once hijos, la hubiera abandonado por una mujer más joven. A su exmarido, actualmente preso y que acudió al juicio en calidad de testigo, ya se lo advirtió varias veces por mensajes de Whatsapp. “Es a mí a quién le toca sacarle los ojos; ya la engancharé. Y a ti te buscaré la ruina más grande del mundo”, son algunas de las pruebas que la Guardia Civil presentó.

La víctima, novia del exmarido de Dolores, vivía en La Muela en el momento de los hechos, y tanto ella como su marido alegaron durante el juicio que se tuvieron que cambiar hasta tres veces de domicilio por las continuas amenazas que recibían de Dolores y parte del clan familiar. La pareja residente en La Muela comenzó a ser espiada hasta cuatro semanas antes del día de los hechos. Constan desplazamientos y fotos realizadas con distintos móviles de la rutina que seguía la pareja, como ir a la compra o el parque en el que solían tomar la fresca.

La futura arma del crimen fue objeto de debate durante las semanas previas al crimen. Entre las posibles armas se debatió una pistola, un cuchillo o ácido sulfúrico que pretendía ser arrojado a la víctima. Todas las opciones fueron barajadas bajo el nombre en clave de “la llave”, que finalmente resultó ser la pata de madera de una vieja mesa, que le fue proporcionada a David P. en el momento de los hechos.

Sobre las 20.30 horas del 6 de agosto de 2020, David P; la propia Dolores, Epifanio y María de los Ángeles se desplazaron en el coche de la última desde Gran Casa hasta La Muela, donde fue consumada la venganza, o al menos, el intento de ella. David P. cumplió con su cometido y se bajó del coche, se dirigió a la víctima, que había ido a comprar y se encontraba sola, y le asestó varios golpes con la pata de madera de una mesa, arma final del crimen. Los golpes, en brazos y cabeza, terminaron con la mujer en el suelo y rodeada de un charco de sangre.

Al momento, varios vecinos y ciudadanos de La Muela salieron en defensa de la víctima, que yacía tendida en el suelo. El autor de los hechos, David P. se alejó de la escena con la intención de volver a subirse al coche que le había traído, según le habían prometido Dolores y compañía, que le esperaban dos calles más abajo. Sin embargo, el destino le tenía otra cosa preparada y rápidamente fue identificado por los vecinos de La Muela como el agresor, que le retuvieron y le ataron con unas bridas de pies y manos, hasta que una patrulla de la Guardia Civil llegó al lugar de los hechos y le detuvo. Los tres acusados que estaban esperando en el coche, al ser testigos de como los vecinos perseguían a David P; huyeron sin esperarlo. Fueron detenidos varios días después.

Dictada sentencia, el juicio contra Dolores H. y compañía cierra un capítulo más de la tumultuosa vida judicial de la septuagenaria, así como de su clan familiar, pero que una vez más, logran salir casi impunes. La posibilidad de que acabe entre rejas a su avanzada edad solo el tiempo y la justicia lo determinará.