Acusado de agresión sexual en Zaragoza después de negarse a pagar 50 euros por tener relaciones
Testimonios enfrentados entre un hombre y una mujer cuyo encuentro sexual se ha mirado con lupa esta mañana en la Audiencia Provincial de Zaragoza. Durante el juicio, que tuvo que ser suspendido hace dos semanas por no haber un traductor de wólof, idioma del acusado, la presunta víctima ha denunciado haber sido violada cuando acudió a casa de este hombre, de origen senegalés, para cobrarse una deuda de 20 euros que le había prestado días antes. La defensa, a cargo de la letrada Soraya Laborda, ha pedido la absolución por el relato inconsistente de “una víctima que se contradice consigo misma y sin lesiones objetivas”.
Un encuentro en el barrio Delicias que parecía casual e inocuo. La presunta víctima, L. A., también de origen africano, ha asegurado que conoció al acusado alrededor de un mes antes de los hechos. A la entrada de un bar discoteca, su grupo de amigos y ella le invitaron a entrar con ellos al verle nuevo por la zona. “Entre todos le dejamos 20 euros para que pudiera entrar”, ha explicado la mujer. El acusado, que llegó a España en enero de 2022 y trabaja como soldador, ha negado que alguien le prestara dinero. “Era ella la que no trabajaba”, ha declarado.
El día de los hechos, 3 de septiembre de 2023, L. A. estaba con una amiga por la calle cuando quedó con el acusado para pedirle el dinero que le había prestado. Este le invitó a subir a su piso, donde aparentemente lo tenía. Una vez dentro de la vivienda, él le haría una pizza, y aunque no ha quedado claro si fue ella quien se la pidió o si fue él quien se la ofreció, todo se torcería a partir de ese momento, cuando ambos relatos han dejado de coincidir.
“Yo le dejé claro que quería una amistad, y de repente me intentó dar un beso, hasta que me empujó y caí sobre su cama”, ha descrito la presunta víctima. Pero para el acusado, la escena fue totalmente al revés. “Fue ella quien me dio el beso, hasta que me desvistió y comenzamos a mantener relaciones sexuales, en ningún momento forzadas”, ha explicado este hombre de origen senegalés.
“ELLA QUERÍA QUE LE PAGARA POR HABER MANTENIDO RELACIONES SEXUALES”
“Cuando caí sobre la cama, él me forzó y me sujetó hasta que me penetró”, ha continuado su relato la víctima, quien ha asegurado que logró huir cuando el presunto agresor se distrajo al ver una luz de una ventana del edificio. “Cuando escapé de la casa corriendo, él me atrapó de nuevo, pero finalmente salí del portal y acudí con mi amiga”, ha apuntado. Para él, sin embargo, los problemas comenzaron cuando después de la “la relación consentida”, ella le comenzó a pedir dinero, exigiendo que fueran al cajero más cercano para que le diera 50 euros.
El acusado de agresión sexual también se ha sentado en el banquillo por un delito de obstrucción a la justicia. Un día o dos más tarde de los hechos, algo que la acusada no ha sabido especificar, ambos se encontraron de nuevo en la salida de un supermercado en la calle Delicias. En esos momentos, la víctima iba acompañada de una amiga, quien ha declarado en calidad de testigo. “Él me empezó a decir que me daba dinero para convencer a mi amiga de que quitara la denuncia”, ha señalado la declarante.
Una discusión a las puertas de un supermercado en la que tuvo que intervenir el vigilante de seguridad, quien no ha declarado esta mañana en la vista oral. “Fue ella la que se acercó y me amenazó con seguir con la denuncia sino le daba el dinero”, ha expresado el acusado. Más amigos de ella estaban por la zona, y tras una pequeña persecución entre presunta víctima y agresor, la testigo llamó a la Policía, quien detuvo al acusado.
UN MORDISCO “IMPERCEPTIBLE” PARA LOS FORENSES
Detenido por primera vez el 7 de septiembre, el acusado ha llegado estar hasta seis meses en prisión. Los forenses no detectaron ninguna lesión en la presunta víctima, L. A., quien aseguró haber dado un mordisco a su agresor para intentar librarse de él cuando los hechos sucedieron, aunque tampoco a él le fue encontrado ningún signo de esta mordedura. El Ministerio Fiscal ha sugerido que quizás la piel oscura del acusado haya impedido “poder ver claramente estas marcas”
Pese a que la víctima denunció la supuesta agresión el mismo día de los hechos, no acudió a declarar en repetidas ocasiones cuando fue requerida por Policía y Juzgado de Instrucción. La Fiscalía y la acusación lo ven claro y consideran el relato de la víctima suficiente para condenar a 10 años de prisión por agresión sexual y otros dos por obstrucción a la justicia. Asimismo, se piden 9.000 y 15.000 euros entre la fiscal y la acusación, respectivamente, a modo de indemnización.
“El relato de la víctima se contradice consigo misma y no hay lesiones objetivas”, ha remarcado la abogada Soraya Laborda, que ha pedido la absolución para su cliente por no poderse demostrar la supuesta relación sexual violenta y no haber más testigos que la amiga de la denunciante, quien además, durante el juicio, ha asegurado tener una grabación del encontronazo que hubo días después de los hechos en el supermercado. “Si eso fuera relevante, la acusación la habría aportado como prueba, algo que no ha sucedido”, ha sentenciado la letrada encargada de la defensa.
Laborda sostiene que fue la presunta víctima, quien no trabaja y fuma cannabis con regularidad, “la que se intentó aprovechar del acusado para sacarle 50 euros después de mantener relaciones sexuales consentidas con él”. “Mi cliente es un hombre que ha venido a España a trabajar, y bastante tiempo ha estado ya en prisión por algo que no ha hecho”, ha concluido la abogada.