Melchor, Gaspar y Baltasar cumplen con su misión y llenan de regalos los hogares aragoneses

niña abre los regalos de los reyes magos
photo_camera Sus Majestades de Oriente cumplieron anoche su misión con creces llenando de regalos y alegría los hogares aragoneses

A pesar de un frío polar al que no están acostumbrados en el Lejano Oriente y de un cierzo que casi se lleva a alguno de los camellos, Sus Majestades de Oriente cumplieron anoche su misión con creces llenando de regalos y alegría los hogares aragoneses. Algunos no dejaban pegar ojo a sus padres y a las siete de la mañana ya estaban danzando por el pasillo en este Día de Reyes. Cómo no hacerlo después de haber escuchado ruidos y ver claramente las sombras de tres figuras entrando en su casa. La prueba infalible han sido esas migas de turrón, los envoltorios de galletas y los vasos de agua vacíos. Los regalos también, claro, y es que bajo el árbol hoy había de todo.

Barbies y Nancys, Playmobil, Furbys (que, por cierto, son de los juguetes que más se han repetido en las cartas), funkos, Monopolys, consolas varias (los más afortunados encontraban bajo el papel de regalo la ansiada PS5), Legos, Scalextric, peluches y un sinfín de paquetes de todas las formas y colores hacían que lo más importante de hoy fuera ver esas caras de emoción y sorpresa al rasgar a toda velocidad los papeles de colores.

Los hay que preferían los clásicos y encontraban en el paquete libros como el último de Juan Gómez-Jurado o de Sonsoles Ónega (dos de los más vendidos del año pasado) también los que habían pedido a Sus Majestades el nuevo iPhone o un Ebook o los que se conformaban con un sobre con algún que otro billete dentro para gastar en las inminentes rebajas. Bajo el árbol, también había bufandas, jerséis, guantes, gorros y pijamas y es que Melchor, Gaspar y Baltasar bien fueron ayer conocedores del frío polar de Zaragoza durante la cabalgata.

Abrigados hasta las orejas y con un chocolate caliente en las manos por eso de ir entrando en calor, los padres más valientes salían esta mañana a los alrededores de la plaza del Pilar para acompañar a unos pequeños que no podían esperar más para estrenar la bici, el patinete o el carrito de las muñecas. Este fin de semana es el último que se podrá disfrutar del Belén, la bola de Navidad, la casita de Papá Noel, la pista de patinaje y todos los atractivos de lo que ha sido el epicentro de estos días festivos.

Y después de estrenar los regalos, tocaba ir a casa de los primos, tíos y abuelos para ver si los Reyes Magos también habían pasado por allí. Un día mágico en el que la ilusión ha llenado cada uno de los hogares y que se acaba pensando en portarse un poquito mejor para el año que viene.