Tras el fallecimiento de Paquita Ors a los 96 años, su legado permanece vivo no solo en una de las firmas cosméticas más singulares del panorama nacional, sino también en la figura de su hijo, Jerónimo Ors, hoy al frente de Cosméticos Paquita Ors. Farmacéutica de formación, pionera en el uso de extractos botánicos y adelantada a su tiempo en la divulgación y la personalización del cuidado de la piel, Paquita Ors revolucionó el sector desde finales de los años ochenta, cuando lanzó la marca junto a Jerónimo en Zaragoza.
PREGUNTA.- Ha pasado ya un año desde el fallecimiento de su madre, Paquita Ors. ¿Cómo ha notado esa ausencia, sobre todo en el plano profesional, más aún cuando en este tiempo muchos han querido reconocer su labor y su legado para la ciudad?
RESPUESTA.- La verdad es que, aunque es un año triste y uno siente la ausencia, si bien mi madre llevaba ya tiempo con demencia, al mismo tiempo ha sido muy bonito y muy reconfortante ver el cariño de tanta gente y cómo tantas personas han reconocido su labor y su tarea. Hace cincuenta años las mujeres no podían vender algo sin que su marido firmara por ellas. No es, por supuesto, el nivel de Irán, afortunadamente, pero recuerda bastante al integrismo árabe, porque en este país había un integrismo muy fuerte en contra de las mujeres, y muchas lo aceptaban por inercia.
Hace cincuenta años las mujeres no podían vender algo sin que su marido firmara por ellas
Mi madre fue una gran luchadora en ese sentido, tanto por la liberación sexual de las mujeres, como por el respeto a su cuerpo y, en general, por la igualdad social y legal. Todo eso también la llevó a la cosmética y a la belleza, porque una forma de sentirte segura es estar guapa, es que te guste tu cuerpo, que te guste tu cara y que no te sientas invisible.
P.- Ella fue pionera en cosmética botánica, ¿qué visión tuvo entonces que cobra hoy más sentido si cabe?
R.- En este país hay muchas mujeres que, cuando tienen hijos y más aún cuando entran en la menopausia, deciden volverse invisibles, adoptar un papel de sumisión o abnegación. Mi madre luchó contra eso, y yo sigo luchando también. Una mujer en la menopausia sigue siendo una mujer atractiva, puede tener placer, gustar, vivir aventuras; de otra forma que a los veinte, pero sigue siendo atractiva en su momento vital. Eso es muy importante. Me ha emocionado ver cómo muchas mujeres, tanto en el barrio de Las Fuentes, donde mi madre tenía y yo sigo teniendo la botica, como en otros sitios, han reconocido ese empujoncito que ella les dio, esa luz en un camino que entonces era muy oscuro.
P.- ¿Y de qué manera os estáis adaptando como empresa a los nuevos retos del sector sin perder ese legado y esa esencia con la que nacisteis?
R.- La principal adaptación ha sido tecnológica, porque nuestra filosofía sigue siendo la misma. Apostamos por productos muy potentes, hechos a base de plantas, y por tratar a cada persona de forma individual. Conocemos su vida, su trabajo y sus rutinas, para conseguir que su piel esté estupenda, siempre que sea posible con ingredientes vegetales.
La gran adaptación han sido las redes sociales y la venta por internet, que llevamos bastante bien. Aun así, a mí me gusta mucho la presencia física, el contacto directo con la persona. Me gusta que la gente venga a la tienda, ver su piel, explicarles qué le ocurre y que nos cuenten su vida. Eso es muy bonito y enriquecedor, porque la piel es un órgano con muchas terminaciones nerviosas y mi especialidad es el estrés en la piel. Para mejorarla hay que conocer a la persona. Además, en los últimos años todos estamos más estresados, nos movemos menos, y eso está creando nuevas alteraciones y tendencias en la piel que hay que entender y tratar.
P.- Lleváis tiempo trabajando, entre otras cosas, en la cosmética oncológica, para paliar los efectos del tratamiento en la piel. ¿Seguís en esa línea? ¿Habéis abierto otras nuevas?
R.- Sí, seguimos plenamente en esa línea. Es un tema que me interesa mucho y que es muy duro emocionalmente. Recuerdo, por ejemplo, una señora de 53 años con un cáncer metastásico. Nosotros, por supuesto, no tratamos el cáncer, solo intentamos minimizar los efectos de la quimio y de la medicación en la piel. La persona ya tiene su enfermedad, su angustia y su tratamiento, y de pronto ve que su piel se deteriora y que su imagen se viene abajo. Ahí quisimos entrar, porque es algo que prácticamente nadie hace. No es un tema económico, es social, humano y muy bonito.
P.- ¿Cómo trabajáis en ese aspecto?
R.- Tenemos ya muchos productos para minimizar esos efectos, tanto en la piel como en el cabello, para que el pelo vuelva a salir antes y la piel se mantenga sin los efectos más agresivos de la quimio. Además, estamos trabajando en un segundo paso. Son mujeres que, tras un cáncer de mama, toman inhibidores de la aromatasa, como el Letrozole, que eliminan los estrógenos. Estos tratamientos se toman durante cinco a siete años para evitar recaídas. Al desaparecer los estrógenos, la piel sufre un bajón tremendo. Muchas mujeres dicen: “No tengo cáncer, pero parezco una viejecita”.
No tratamos el cáncer, solo intentamos minimizar los efectos de la quimio y de la medicación en la piel
Estamos desarrollando productos con extractos de cientos de plantas que ayuden a minimizar esos efectos. No se pueden dar estrógenos, pero sí hacer que la piel reaccione como si no faltaran. Así se evita ese envejecimiento súbito, la piel recupera brillo, hidratación y belleza, y eso ayuda mucho a sobrellevar y superar un proceso tan duro como el cáncer.
P.- ¿Cómo le gustaría que evolucionara Cosméticos Paquita Ors en los próximos años, manteniendo vivo el legado de su madre?
R.- En uno o dos años, mis hijos empezarán a ayudarme. Yo no me pienso jubilar. Mi madre trabajó hasta los 89 años, yo no sé si llegaré a tanto, pero estoy muy contento con mi trabajo. Me encanta lo que hago y lo sigo viviendo con entusiasmo y amor. Siempre hay nuevos retos porque la sociedad cambia.
Ahora, por ejemplo, nos movemos menos, el teletrabajo ha aumentado el sedentarismo, el estrés, los malos hábitos alimentarios. Todo eso se refleja en la piel. Se inflama, se llena de toxinas, necesita drenaje y cuidados distintos. A medida que cambian los hábitos y las rutinas, hay que aportar nuevos cosméticos para que la piel se mantenga bien. Porque si vamos a llegar fácilmente a los cien años, hay que llegar atractivos, atractivas y seguir gustando.
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