Son muchos los vecinos del barrio Jesús o del entorno de La Jota y Vadorrey que habrán pasado en más de una y de dos ocasiones por su puerta. Tantas, de hecho, como veces se habrán preguntado qué alberga esta curiosa nave en su interior, Más todavía con la reciente construcción de una decena de urbanizaciones a su alrededor. La respuesta, sin embargo, es sencilla. Y es que el laboratorio de Cosméticos Paquita Ors lleva más de 30 años creando y distribuyendo desde allí sus productos no solo a los zaragozanos, sino a personas de todo el mundo.
"Mi madre se sentía muy agradecida a Zaragoza. Es una ciudad además muy interesante porque tiene una gran riqueza botánica, ya que aquí tenemos todo tipo de plantas", explica su director, Jerónimo Ors, hijo de la recientemente fallecida y querida Paquita Ors. Desde sus inicios esta empresa familiar tuvo siempre dos bases fundamentales. Por un lado, la cosmética asequible, ya que "todo el mundo tiene derecho a la belleza". Por otro, la enorme variedad vegetal de Aragón que sigue siendo fuente de sus productos, como el Agua de Rosas que realizan de manera natural con flores cultivadas el Huerto de la Media Legua.
Desde los Pirineos hasta Teruel, en Cosméticos Paquita Ors intentan aprovechar siempre los recursos más próximos o, lo que es lo mismo, abogan por el denominado kilómetro 0. Pese a ello, y pese a la pasión de Jerónimo Ors por la cuenca mediterránea, también recurren a plantas procedentes de las Montañas Rocosas, Sudáfrica o del desierto del Kalahari, entre muchas otras.
Toda una vida dedicada a la cosmética natural ha llevado a este laboratorio a contar en cartera con más de 700 productos y una producción anual de 150.000 artículos. Sin embargo, su filosofía sigue siendo la misma: elaborar lotes pequeños para utilizar el menor número de conservantes posible. Ahora bien, si hay una crema a la que Jerónimo Ors le haga un guiño especial esa es siempre la Raíz de Regaliz.
"Curiosamente es a la que le tengo más cariño porque yo conocí a mi mujer que era una joven diplomática con mucha tendencia a granitos y con la piel fatal y se la regalé. Le gustó tanto y le sentó tan bien que se casó conmigo como premio", recuerda Ors entre risas. Precisamente, esta crema de Raíz de Regaliz es una de las que más propiedades tiene para la piel, desengrasándola, calmándola e, incluso, subiendo las defensas eliminando el acné.
UN PROCESO METICULOSO Y CUIDADO
La elaboración de cada crema sigue un riguroso proceso de creación. En el interior del laboratorio existe una zona de control de calidad microbiológico ya que lo que prima siempre es la seguridad. "Analizamos los extractos vegetales que nos llegan de todo el mundo para ver que no tengan ningún tipo de contaminación y los sembramos en unas placas para estar seguros de que el producto es seguro", cuenta.
Desde que se tiene una idea inicial para una nueva crema hasta que esta creación se materializa puede llegar a pasar un año. De hecho, de cada 100 proyectos, afirma Ors, sobrevive uno. En esta línea, desde que se fabrica una crema hasta que se comercializa pueden pasar otros dos meses debido a todos los controles de calidad que esta debe pasar.
COSMÉTICA ONCOLÓGICA
Y aunque a que la gama de productos ya es realmente amplia, Jerónimo Ors reconoce que siempre quiere ir un paso más allá y ahora se ha adentrado en la cosmética oncológica. "Estamos desarrollando productos, también a base de plantas, que permitan bloquear o atenuar el efecto de las medicaciones para el cáncer que, son buenísimas e importantísimas porque te salvan la vida, pero te debilitan a nivel de estética", apunta.
En este sentido, afirma Ors, primero es necesario saber en qué punto se encuentra la persona. "Primero hay que dar cremas calmantes que atenúen el estrés de conocer el diagnóstico. Luego, cuando la persona está en tratamiento varía mucho. No es lo mismo una persona de 20 años que de 80, ni que sea verano o invierno. Yo siempre digo que tu piel eres tú y tu circunstancia. Si cambia tu circunstancia, cambia tu piel", incide.
TODA UNA VIDA ENTREGADA A ZARAGOZA
La fama les precede. Y aún así y aún con todo su éxito, el laboratorio de Cosméticos Paquita Ors nunca ha abandonado ni -parece- abandonará Zaragoza. No fueron pocas las veces que le ofrecieron a Paquita Ors trasladarse a otras ciudades como Valencia, su ciudad natal, pero nunca lo hizo.
Y fue además con la idea de conocer de manera individual a cada cliente -como Paquita Ors ya hacía en su farmacia ubicada en el barrio de Las Fuentes- como trasladaron esta filosofía del trato cercano también a la cosmética. "Nosotros somos un laboratorio nacional y, aunque hay muchas personas que nos compran de todo el mundo, a mí lo que me gusta es conocer la piel de la persona", insiste Jerónimo Ors.
Su pasión por la capital aragonesa traspasó incluso límites que, hoy en día, resultan casi anecdóticos. Tanto es así que solo sus clientes más acérrimos recordarán que "durante muchos años los productos comprados en Zaragoza valían un 20% menos que en el resto de España", recuerda Jerónimo Ors. Un homenaje y un guiño a la ciudad que disfrutó de una mujer avanzada a su tiempo, Paquita Ors, y que siempre llevó a Zaragoza en su corazón.
