Más gruesa, con mayor producción de grasa y sometida a agresiones constantes como el afeitado, la contaminación o la exposición solar, la piel del hombre envejece de forma diferente. Los signos suelen aparecer más tarde que en la piel femenina, pero cuando lo hacen resultan más visibles, con arrugas marcadas, manchas y una textura irregular.
Entonces, ¿por qué tantos hombres siguen sin cuidarse? La respuesta suele estar en la falta de información y en la falsa idea de que cuidarse implica rutinas largas y complejas. “Muchos hombres llegan pensando que cuidarse la piel es perder tiempo, cuando en realidad con pocos pasos bien elegidos se pueden conseguir resultados visibles y duraderos”, apunta Miguel Montero, farmacéutico especialista en cosmética en Farmacia Moreo.
RUTINAS
Rutina de mañana: poco tiempo, grandes beneficios
"Por la mañana, el cuidado facial puede reducirse a dos gestos muy simples. El primero es la limpieza, usando un gel o gel-espuma que elimine el exceso de grasa, el sudor y la suciedad acumulada durante la noche. El segundo, imprescindible, es el protector solar", tal y como explica Montero.
Hoy en día existen fotoprotectores multifunción que, en un solo paso, protegen frente al sol -la principal causa del envejecimiento cutáneo- y aportan hidratación y antioxidantes. Esta simplicidad es clave para mantener la constancia, el verdadero secreto de cualquier rutina que funcione.
Rutina de noche: tan básica o completa como se quiera
Por la noche, la limpieza vuelve a ser fundamental para eliminar restos de contaminación y los productos aplicados durante el día. A partir de ahí, cada hombre puede adaptar la rutina a su nivel de implicación.
Para quienes prefieren lo más sencillo, una crema hidratante con activos renovadores suaves, como AHA o BHA a baja concentración, ayuda a mejorar la textura y el aspecto de la piel sin complicaciones.
Para los que quieren ir un paso más allá, los retinoides (retinol o retinal) son uno de los ingredientes con mayor respaldo científico en el cuidado antienvejecimiento. Favorecen la renovación de la piel, mejoran arrugas y manchas y aportan un aspecto más uniforme y luminoso. Eso sí, conviene introducirlos poco a poco y no olvidar nunca la protección solar durante el día.
EL PAPEL CLAVE DEL FARMACÉUTICO
Estas recomendaciones están pensadas para pieles sanas. "En casos de acné, rosácea, piel sensible u otras afecciones cutáneas, el asesoramiento del farmacéutico resulta fundamental para adaptar la rutina y elegir los productos más adecuados", asegura Miguel Montero, quien afirma que “cada piel tiene sus particularidades y no todo vale para todos",
En definitiva, cuidar la piel masculina no va de acumular productos, sino de adquirir buenos hábitos. Limpieza, protección solar y constancia son la base para mantener una piel sana hoy y prevenir problemas mañana. “Cuando el cuidado se entiende como algo práctico y adaptado al día a día, deja de dar pereza y pasa a formar parte de la rutina”, concluye este farmacéutico.
