Mozota y su Bosque Sonoro quieren continuar con el proyecto que ha supuesto su particular festival, el cual revolucionó la Comarca Central de Zaragoza. Para ello, han lanzado un crowdfunding a través de una microfinanciación para paliar parte de las económicas causadas por las tormentas que obligaron a cancelar los conciertos del pasado domingo 9 de junio, como el de la cantante Amaral en la que iba a ser su única actuación en Aragón de 2024.
Con el dinero recaudado se pretende además crear un espacio comunitario en el bosque de Mozota de creación y desarrollo de proyectos en el entorno rural. “La zona estuvo inoperativa e inaccesible durante una semana después de la tormenta y no pudimos entrar a limpiar y recuperar los equipos hasta varios días después. Durante este tiempo hemos contado con diferentes empresas que nos han acompañado en todos los trabajos de limpieza para volver acceder al recinto y recuperar todo”, cuenta Víctor Domínguez, portavoz de OCRE y uno de los creadores de El Bosque Sonoro.
Entre los gastos que se pretenden cubrir también se encuentran los seguros de cancelación y responsabilidad civil con que cuenta el festival. Estos gastos son los derivados de los días extra de trabajo de personal para montaje y desmontaje. Durante estas semanas se ha limpiado, sustituido y repuesto el material. Además, el objetivo es poder rehabilitar y acondicionar el entorno para que estas lluvias no produzcan en el futuro tanto daño como el que han ocasionado.
“Nos hemos sentido muy queridos y acogidos durante estas semanas por todas las personas que siguen este proyecto y que iban a asistir el domingo a los conciertos y finalmente no pudieron, con todos los contratiempos que eso genera. Recibimos muchos mensajes de apoyo expresándose su voluntad para ayudarnos e incluso diciéndonos que no querían la devolución del dinero. Estamos muy felices por la respuesta del público”, ha explicado el portavoz de OCRE y uno de los creadores de El Bosque Sonoro.
ESPACIO DE CO-WORKING DURANTE EL RESTO DEL AÑO
Pero este crowdfunding pretende ir más allá y con el dinero recaudado se quiere impulsar este lugar como un espacio comunitario de creación y desarrollo de proyectos culturales en el entorno rural. Para ello, es necesario seguir mejorando y acabar de aislar los contenedores (Los Nidos) que ya sirven de zona de trabajo, camerinos y producción durante los eventos culturales y a su vez de espacio de trabajo compartido (co-working) para toda la población durante todo el año, según han señalado fuentes de El Bosque Sonoro.
“La posibilidad de estar conectados y poder trabajar y desarrollar proyectos desde aquí es fundamental para poder seguir creciendo. Es motor e impulso y no debemos abandonarlo”, ha afirmado el portavoz de OCRE y uno de los creadores de El Bosque Sonoro, Víctor Domínguez.


