SUCESOS Y TRIBUNALES

Los acusados por el crimen de Alagón no recuerdan haber escuchado disparos

Juan Carlos Gonzalo Escolano falleció en 2010 de un disparo cuando iba a cobrar una deuda de drogas junto a cuatro personas. Los dos acusados por esta muerte, un padre y un hijo, han admitido que hubo una pelea, que había armas, pero que ellos no dispararon a nadie. Sin embargo, uno de ellos tenía restos de pólvora en las manos.

Zaragoza.- El arma que mató de un disparo a Juan Carlos Gonzalo Escolano en la localidad zaragozana de Alagón, en 2010, nunca fue encontrada. Sólo se hallaron dos casquillos de bala, uno en el bolsillo de Rafael V.K., y restos de pólvora en las manos del mismo. Pruebas que han sentado este lunes a este joven y a su padre, Rafael V.S., en el banquillo de los acusados de la Audiencia de Zaragoza.

A pesar de todo, ambos han coincidido en no recordar que se escuchara disparo alguno. Ante los nueve ciudadanos que han sido elegidos a primera hora de la mañana como Jurado Popular, el joven de 30 años ha señalado que no recuerda nada porque “tenía mucho miedo porque pensaba que le iban a dar una paliza o le iban a matar”.

El encausado, que se enfrenta a más de 20 años de cárcel como sospechoso de un asesinato y tenencia ilícita de armas, ha descrito aquella noche en la que ocurrieron los hechos bastante nervioso, pero de una forma clara. Concretamente, ha relatado que fue al restaurante de su padre para cenar y que él le dijo que anteriormente había estado un tal Guillermo que quería saber de él. Sin dar más explicaciones, Rafael llamó a este joven porque sabía que era por una deuda de 1.000 euros en droga, cuando se enteró que primero habían entrado a su casa “para cobrarse” en especie la misma.

Todo hubiese quedado ahí si hasta este establecimiento en el que se sirven cocinas y cenas de Alagón no se hubieran acercado ese tal Guillermo, acompañado por otros dos chicos y una chica, entre los que estaba la víctima, Juan Carlos Gonzalo Escolano. El encausado salió y, tal y como asegurado, le amenazaron con “una pistola y varias navajas”. Algo que ha llevado a la representante del Ministerio Fiscal a exigir una aclaración pero el apodado como “el Rafi”, para unos, o “el Rafita”, para otros, ha reconocido que no tiene todos los detalles en su cabeza. “Me dijeron que me fuera con ellos y yo no quise, Guillermo me dio dos puñetazos y cuando yo fui contra él vino Gonzalo Escolano y me apuñaló”, ha recalcado.

De esa agresión, el procesado resultó herido de forma superficial y no fue a más porque, según ha declarado, su padre observó que algo estaba sucediendo y fue hasta allí. Una versión que ha sido refutada por el propio padre y también acusado, Rafael V.S., quien ha remarcado que “sacó las fuerzas de donde pudo” para arrebatarle la navaja de las manos a la persona que posteriormente fue víctima.

Ante este relato, desde la Fiscalía y la acusación particular en representación de la familia del muerto, Javier Notivoli, se han mostrado sorprendidos ante “el recuerdo sobre los detalles que les incriminan y la falta de memoria en el resto”.

Asimismo, desde el Ministerio público se ha cuestionado qué explicación se da a que, de no existir ningún disparo, hubiera restos en la mano de “el Rafita” y un casquillo en su bolsillo.

Algo en lo que ha entrado su abogado defensor, Enrique Trebolle, que le ha preguntado cómo fue el cacheo que se le practicó. “Hubo dos cacheos, en el primero sólo me quitaron las llaves del bolsillo y en el segundo se cayó ese casquillo y dijo la Guardia civil que era mío”, ha afirmado el joven.

Padre e hijo, ambos acusados, se funden en un abrazo antes de comenzar el juicio
Padre e hijo, ambos acusados, se funden en un abrazo antes de comenzar el juicio

Este martes continuará el juicio con la declaración de los testigos que podrán dar más luz a los hechos que pasaron hace dos años. Fiscalía y el penalista zaragozano Javier Notivoli piden 17 y 20 años de cárcel, respectivamente, por un delito de asesinato y tres o cuatro años por tenencia ilícita de armas. Desde la defensa, Trebolle mantiene la libre absolución, destacando que “el Rafi” actuó en legítima defensa y con un miedo insuperable. El padre, Rafael V.S., se enfrenta a penas de entre dos años y uno y tres meses de prisión por amenazas. También se le acusaba de encubrimiento, aunque ha tenido que ser retirada porque el Código Penal establece que “están exentos de las penas impuestas a los encubridores, los que lo sean de su cónyuge o de persona a quien se hallen ligados de forma estable”, siendo que ambos son padre e hijo. Las indemnizaciones ascienden a 500.000 euros.

“No enjuiciemos a la víctima”

Fiscalía y acusación particular, ejercida por Javier Notivoli, han advertido a los nueve ciudadanos del pueblo elegidos para este Tribunal Popular que “no hay que enjuiciar a la víctima, sino a los hechos”. Ambos han señalado que “podía ser mejor o persona, pero que hay que aplicar el sentido común”.

Notivoli ha ido a más y, aunque ha admitido que tenía antecedentes, se ha preguntado “cuántas personas hay en la calle y son unos canallas”.

Por su parte, Trebolle ha sacado a colación un caso que se ha visto en Pamplona en el que hay una banda organizada que se dedicaba a cobrar deudas a los que no pagan la droga para su consumo. “Por las buenas o las malas. Y en este caso de Alagón salen unas escuchas telefónicas que trataremos de vincularlas con eso de Pamplona porque no es ‘por favor, me puede pagar lo que me debes’”, ha apostillado.

Además, se da la circunstancia de que Gonzalo Escolano, alias “el Chino” estuvo detenido, junto a dos jóvenes más, por el crimen de la calle Contamina, ocurrido en diciembre del 2008 en Zaragoza, cuando un joven, Iñaqui de las Heras, murió tras recibir un puñetazo en plena vía pública. De hecho, durante el juicio, los amigos de los tres destacaron que éste bajó corriendo por las escaleras y les dijo: “¡Vámonos, vámonos porque le he pegado a uno y lo he tumbado en el suelo!”.