Las palmas del Domingo de Ramos inundan Zaragoza por Semana Santa: "Las hacemos siempre a mano"

La capital aragonesa comienza la cuenta atrás para la celebración del Domingo de Ramos con puestos en las calles

Recorriendo estos días el centro de Zaragoza es muy fácil toparse con decenas de puestos de venta que no se dejan ver durante el resto del año. La semana más religiosa está a la vuelta de la esquina y las calles de la capital aragonesa ya muestran detalles decorativos y degustativos propios de dicha festividad. La primera jornada marcada en rojo en el calendario llegará este 29 de marzo con el Domingo de Ramos, donde las clásicas palmas saldrán a relucir por toda la ciudad.

Desde principios de esta semana, los cofrades están inmersos en los preparativos de la Semana Santa. Son jornadas de últimos retoques en los tambores y los bombos y de posibles arreglos en capirotes y hábitos para que todo esté listo de cara a las procesiones. Los cofrades se erigen en los grandes protagonistas de la Semana Santa, pero ni mucho menos son los únicos que viven con fervor dicha festividad.

Y es que muchos vendedores ambulantes aparcan estos días la furgoneta en Zaragoza para ofrecer a la ciudadanía los productos más típicos de la Semana Santa. Estas jornadas, las palmas para el Domingo de Ramos son el bien más preciado, así que comerciantes procedentes de todo Aragón trabajan sin descanso para brindar a pequeños y mayores los mejores ramos posibles, entre otros tantos productos.

LAS PALMAS, PRODUCTO ESTRELLA DEL DOMINGO DE RAMOS

En el puesto de Trini, las palmas tienen su toque especial. "Nos lleva bastante tiempo, pero las hacemos siempre a mano. Creo que quedan más "majicas" y a la gente les gusta saber que te has tomado tu tiempo", explica esta vendedora. En su caso, considera que el volumen de ventas está yendo "bastante bien", aunque no nota grandes diferencias con respecto a otros años. "La gente lo que más compra son las palmas, aunque a los críos les atraen sobre todo las chuches", expresa Trini.

Porque al acercarse a estos puestos callejeros, se puede comprobar la amplia variedad de opciones a elegir. Más allá de las palmas, los comerciantes también venden productos que van desde los clásicos dulces como chocolate y golosinas de todo tipo, hasta detalles decorativos como pulseras, collares y pins temáticos. La mayoría de estos puestos callejeros se mantendrán en las principales plazas y calles zaragozanas hasta que suene el último tambor en las procesiones.

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