Permanencia dura tras un champagne que duró mes y medio en el Real Zaragoza

La ilusión en el Real Zaragoza se vino abajo tras un mes y medio de competición y prácticamente todos los fichajes han rendido por debajo de lo esperado.
Enrich ha visto portería estas dos últimas jornadas tras un largo periodo de sequía. Foto: LaLiga
photo_camera Enrich ha visto portería estas dos últimas jornadas tras un largo periodo de sequía. Foto: LaLiga

La funesta temporada del Real Zaragoza, donde solo Víctor Fernández ha sido capaz de reconducir un equipo en caída libre, tuvo seis partidos de alegría. De 42 jornadas, a falta de la última, hubo ilusión en seis. Menos de un mes y medio de competición. Lo que se definió como “mercado champagne” tras el verano se tornó rápidamente en un desastre mayúsculo para volver pronto a lo que funciona: Víctor Fernández y la cantera.

En muchos casos, lo mejor del mercado champagne fue que había sustitutos. El Real Zaragoza se hubiese sostenido con una dificultad extrema disputando 42 jornadas con una dupla de ataque formada por Enrich y Bakis. Y si en las bandas hubiesen completado Manu Vallejo y Valera todos los partidos. Ni que decir tiene si Gaetan Poussin hubiese custodiado siempre la portería.

Únicamente Maikel Mesa y Mollejo han cumplido algo las expectativas. Se salva también Lecoeuche en los pocos días que sus constantes lesiones se lo han permitido. Han tenido algún momento de inspiración Mouriño y Moya, pero sus fichajes no se han justificado. Y a partir de ahí, un desastre absoluto.

En la fotografía del famoso “mercado champagne” apareció también Marc Aguado, del que ciertamente se esperaba muchísimo más. Sin embargo, era un jugador cedido que regresaba al Real Zaragoza. No hubo “mercado” de por medio y se valora de forma independiente.

DEL CHAMPAGNE AL VINO TETRABRIK

El mercado champagne se sostuvo apenas un mes y medio, pero entonces ya se adivinaban problemas graves que únicamente tapaban las victorias. No se veía un buen equipo, y aquello de ganar por 2-0 tirando una vez a puerta, como sucedió ante el Eldense, iba a durar bien poco. O la victoria contra el Cartagena tras sufrir un asedio durante 90 minutos.

Pronto se dio paso al vino de brik, al garrafón, y de ahí esta mala noche que han supuesto las 35 jornadas restantes y la que está por dispurtarse. Habrá que ver a quién se lleva por delante la dolorosa resaca, porque Víctor Fernández salvó al equipo por muy poco del coma etílico cuando se ponía la situación muy fea.

Como decía el propio míster, hay que aprender de los equipos que han hecho bien las cosas. Un ejemplo claro es precisamente el Racing de Santander, en la pelea por el playoff de ascenso. Ahora, el Real Zaragoza debe cerrar todo con la mayor dignidad posible y dar paso a un verano con movimientos.