La cantera vuelve a rescatar al Real Zaragoza

Los canteranos participaron de una u otra manera en los goles del Real Zaragoza, que queda todavía pendiente de salvar la categoría.
Los jugadores criados en la cantera del Real Zaragoza fueron claves ante el Racing de Ferrol. Foto: LaLiga
photo_camera Los jugadores criados en la cantera del Real Zaragoza fueron claves ante el Racing de Ferrol. Foto: LaLiga

Otra vez la cantera para salir al rescate del Real Zaragoza. El buen hacer en la Ciudad Deportiva da sus frutos de forma constante para fortalecer al primer equipo, actualmente en horas bajas. En los dos goles fueron partícipes futbolistas criados a orillas del Ebro y, al menos, sirvió para salvar un empate ante el Racing de Ferrol en La Romareda.

En el 0-1, el centro de Fran Gámez lo tocó Azón y fue Liso quien lo envió al fondo de la portería para adelantar a los blanquillos. En esa jugada también participó Terrer, que debutaba como titular en La Romareda. Ya lo hizo ante el Real Valladolid en Pucela y se estrenó dentro del once en casa.

También apareció la cantera por medio de Alejandro Francés. El central puso un centro al corazón del área que remató Sergi Enrich para hacer el 2-2 definitivo del Real Zaragoza y amarrar el triste punto. Pero que puede valer la permanencia en Segunda División.

Otro que merece la pena destacar es Vaquero. En sus botas estuvo también el empate cuando corría el minuto 72 con un zapatazo en el larguero que hizo temblar la portería rival. Una pena, porque el cuadro aragonés tuvo la opción de hacer antes la igualada y cerrar la agónica temporada.

Precisamente Liso fue el jugador más peligroso del Real Zaragoza mientras aguantó, porque al final del partido llegó ya en reserva. Francés también fue clave en el duelo, además de la asistencia al delantero. Y de los que no se han criado en la capital de Aragón, quizá Jaume Grau y Fran Gámez fueron los destacados.

Al menos, aparece un rayo de luz en este extraño Real Zaragoza. También deja en evidencia una plantilla que no da más de sí. Los fichajes se sobrevaloraron y la cruda realidad fue más fuerte que las ilusiones. Así que, al menos, se puede hablar de una cantera fructífera que salva los muebles a un equipo que da pavor.