Aragón desactiva el nivel de emergencia y pasa a fase de alerta por la crecida del Ebro

Este fin de semana el pico de la avenida pasó por la Ribera Baja del Ebro tras atravesar Zaragoza capital con un caudal máximo de 1.650 m3/s
La crecida provocó inundaciones en los campos de cultivo de Pina, Fuentes y Quinto.
photo_camera La crecida provocó inundaciones en los campos de cultivo de Pina, Fuentes y Quinto.

El Gobierno de Aragón ha desactivado a las 9.00 horas de este lunes el nivel 1 de la fase de emergencia del Plan especial de protección civil de emergencias ante el riesgo de inundaciones en Aragón (Procinar) por la evolución favorable de la crecida del Ebro. Sin embargo, continúa activado en fase de alerta, lo que supone que existen informaciones procedentes de los sistemas de previsión y alerta sobre situaciones que podrían dar lugar a inundaciones, pero sin riesgo inmediato para la población y sus bienes.

Este fin de semana el pico de la avenida pasó por la Ribera Baja del Ebro tras atravesar Zaragoza capital con un caudal máximo de 1.650 m3/s, dejando inundaciones en campos de cultivo en Fuentes, Quinto y Pina. En esta última localidad se habilitó un Puesto de Mando Avanzado para coordinar las actuaciones y se desplazaron los efectivos pertinentes, sin embargo, se desmanteló el sábado por la evolución favorable de los indicadores.

Desde el Centro de Emergencias 112 Aragón han recordado consejos de autoprotección ante inundaciones. En casa es necesario cerrar bien tanto puertas y ventanas como salidas de ventilación; colocar los documentos importantes, objetos valiosos, alimentos y agua potable, así como a los animales domésticos, en puntos elevados y situar los productos peligrosos en lugares protegidos; desconectar el interruptor general de la luz; y no bajar a subterráneos, ni permanecer en sitios bajos.

En el exterior hay que alejarse de cauces de barrancos, torrentes y de sus puentes; no estacionar el coche a la orilla de ríos o en cauces de barrancos, ramblas, torrentes y puentes, ni cerca de ellos; no cruzar con el vehículo vados que salvan barrancos u otros tramos de carretera si están inundados, dado que la fuerza del agua podría arrastrar el coche.