La primera fase del Plan Pirineos de Azcón asciende a 75 millones, una gran parte con fondos europeos

El proyecto contará con un montante total de 250 millones y se extenderá durante los próximos ocho años
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La primera fase del Plan Pirineos anunciado por el presidente de Aragón, Jorge Azcón, contempla una inversión inicial de 75 millones de euros, de los que 53,5 provienen de fondos europeos y 6 se incluirán ya en el Presupuesto de 2024. El proyecto contará con un montante total de 250 millones, se extenderá durante los próximos ocho años y la intención es completarlo con la participación inversora del Estado, aunque, en este momento, no se contempla la ayuda del Gobierno central.

Así lo ha anunciado este lunes el propio Azcón en una reunión en Panticosa con alcaldes de la zona, en donde ha desgranado las líneas maestras de un plan que añade inversiones en sanidad, agricultura, educación o comunicaciones. “Este impacto global es, en definitiva, el objetivo último del Plan Pirineos. Se trata de convertir el Pirineo en motor de desarrollo de la provincia de Huesca y de toda la Comunidad Autónoma”, ha enunciado el presidente aragonés.

En concreto, la DGA aportará dos millones de euros en 2024 a la unión de Cerler y Castanesa a través de Montanuy a través de la carretera N-230, cuyo coste ascenderá a 18 millones de euros. Este proyecto contaba inicialmente con una partida de ocho millones de euros de fondos europeos, pero la imposibilidad de llegar a tiempo a cumplir los plazos ha provocado que tenga que asumirse íntegramente con recursos propios de la Administración. Así, se ejecutará con un convenio plurianual que se iniciará ya el próximo año, y que creará solventará tanto la necesidad de una segunda entrada al municipio de Cerler como se reforzará la dinamización de la zona en y los 17 núcleos urbanos que componen Montanuy y, por ende, la desestacionalización del turismo de la zona.

Además, el Ejecutivo destinará también 4,2 millones en 2024 para construir el tobogán de montaña en Panticosa, que, aseguran, dará un “importante impulso” al valle gracias a la desestacionalización de la actividad turística, centrada en los deportes de invierno, y “será un añadido a la infraestructura deportiva ya existente en la zona”. Consta de diferentes vehículos que descienden guiados y asegurados sobre un sistema de carriles, en el caso del proyecto de Panticosa, un sistema monorraíl, cuyo trazado depende del terreno y el usuario puede en todo momento controlar la velocidad de descenso a través de un freno en el vehículo, adecuándolo a su gusto.

TELECABINA BENASQUE-CERLER

Por otro lado, el tercer proyecto es la unión por telecabina de Benasque y Cerler con la estación de esquí, que se justifica por el “incremento poblacional” de ambos municipios y el mayor tránsito por carretera en días de gran afluencia, lo que hace que los días de climatologías adversas sea “dificultoso o incluso peligroso”. Esta obra, cuyo presupuesto asciende a 16 millones de euros, ya contaba con 10,1 de fondos europeos, a los que se sumarán otros 6 de los que iban a ser inicialmente destinados a la carretera de Montanuy, más 1,5 millones adicionales derivados de la necesidad de construir un muro pantalla en el lugar, que serán asumidos por el Ejecutivo autonómico.

Esta instalación tendrá un rendimiento aproximado de hasta 2.400 personas/hora en ambos sentidos, de subida y de bajada, con un total de 53 vehículos (45 en línea). La velocidad de marcha de la línea es variable, hasta un máximo de 6 metros/segundo, y se calcula que el tiempo de viaje a la velocidad máxima será de 5 minutos y 47 segundos. La línea dispondrá de 14 pilonas intermedias, una longitud desarrollada de en torno a dos kilómetros y un desnivel de 368 metros.

La zona de llegada a Cerler se sitúa detrás del núcleo urbano, en el área próxima a la estación de esquí y más concretamente al parking inferior de la misma, denominado “El Molino”. La zona de salida se sitúa atendiendo al Plan General de Ordenación Urbana de Benasque, en el área de ensanche 3, donde se prevé una reserva de aparcamientos. En las inmediaciones de la estación inferior (Benasque) se deberá contar con diferentes espacios que serán necesarios para la explotación de la telecabina, los cuales se agrupan en un edificio de servicios.

LA UNIÓN DE ASTÚN Y CANDANCHÚ

También continúa adelante la unión de las estaciones de Astún y Candanchú, que era independiente al polémico proyecto con Formigal a través de Canal Roya. Esta iniciativa ya contaba con 11 millones (8 de fondos europeos y 3 de la Diputación Provincial de Huesca) a los que se suman 2 millones de la redistribución de los fondos otorgados a la carretera de Montanuy. A ellos, se añadirán en el presupuesto de 2025 otros 13 millones de euros de fondos propios hasta completar los 26 millones de presupuesto total de la obra.

La conexión se realizará mediante dos instalaciones, únicamente de transferencia y en los dos sentidos. En concreto, una telecabina de 10 plazas desde Candanchú hasta la estación de retorno del telesilla Pastores (Astún) y un telesilla de 4 plazas fijas que conectará Candanchú y la estación motriz de la telecabina, aunque podría ser sustituido por una cinta transportadora cubierta.

REASIGNACIÓN DE PROYECTOS DE CANAL ROYA

Asimismo, esta primera fase del Plan Pirineos incluye 17 millones de la fallida unión de Astún y Formigal por Canal Roya, a la que Azcón "no renuncia", y que se reparten entre 4,1 millones para Ribagorza; 5,4 en Sallent de Gállego; 3 para el Valle de Tena; 4 para el Valle del Aragón; y 400.000 euros para campañas de promoción. Además, los 9,4 millones restantes se distribuyen por el resto de la Comunidad Autónoma con proyectos en Cuencas Mineras, Fuendetodos, Beceite y Daroca.

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