El grupo agroalimentario BonÀrea va a invertir casi siete millones de euros en la construcción de una nave para piensos de mascotas dentro del gran complejo que está levantando en el municipio zaragozano de Épila. Supone un paso más dentro del desarrollo de esta plataforma, a la que destinará en total una cantidad cercana a los 400 millones de euros y la creación de unos 4.000 puestos de trabajo cuando se encuentre a pleno rendimiento.
El Consejo de Gobierno ha aprobado este miércoles ha aprobado el trámite, enmarcado en el PIGA correspondiente a la plataforma agroalimentaria. Esto permite sustituir el trámite ordinario de licencia municipal, convirtiéndose en una inversión directamente ejecutable, lo que facilita la agilización administrativa de esta nueva instalación. “Este proyecto propone diversificar la actividad de este proyecto de BonÀrea, fomentar la actividad económica, generación de puestos de trabajo y vertebración del conjunto del territorio”, ha señalado la vicepresidenta y consejera de Economía, Mar Vaquero.
En concreto, esta nave tendrá una capacidad de producción de 60.000 toneladas al año (240 toneladas cada día) de piensos para mascotas en su fase inicial, que se doblará cuando ponga en marcha la fase 2. Actualmente, el grupo catalán ya ha invertido 200 de los 400 millones de euros previstos en el gran centro que está levantando desde 2017 en Épila, que se convertirá en una de las industrias más grandes de Aragón cuando finalice la construcción en 2029.
BonÀrea está desarrollando la implantación de su nueva plataforma industrial en tres fases. En la primera, se procedió a la urbanización general de la parcela con la ejecución de las obras de los viales y la dotación de redes de infraestructuras necesarias, al tiempo que se realizó la construcción de diferentes instalaciones, tales como una fase de la depuradora, una planta de GNL, un lavadero para camiones y unas galerías subterráneas, intercomunicadas entre sí para el transporte de productos entre los distintos edificios.
En una segunda fase, se procede a la construcción de naves industriales para la progresiva puesta en funcionamiento de las diferentes actividades alimentarias que se desarrollarán en el complejo: pan, productos sin gluten, elaborados cárnicos, matadero de pollos, mataderos de cerdos, valorización de plásticos, subproductos y talleres para vehículos.
La tercera fase comprende la construcción de oficinas, dos mataderos más, naves para frutos secos, frutas y verduras, postres, líquidos y quesos, así como la fábrica de piensos cuya aprobación se ha llevado a cabo en el último Consejo de Gobierno.