Esta España nuestra (III): caciquismo, egoísmo e insolidaridad vs centralismo, facherio y unidad

Siguiendo el análisis de los pecados capitales hispanos (no tienen por qué ser siete) toca el turno del caciquismo, ese gran producto español. ¿Y cómo definiríamos al caciquismo? Fácil y de público conocimiento: aquel sistema político y social en el que existe una intervención abusiva de una persona (o partido político) la cual se sirve de su poder e influencia con el espurio fin de obtener un resultado o provecho propio.

Siguiendo el análisis de los pecados capitales hispanos (no tienen por qué ser siete) toca el turno del caciquismo, ese gran producto español. ¿Y cómo definiríamos al caciquismo? Fácil y de público conocimiento: aquel sistema político y social en el que existe  una intervención abusiva de una persona (o partido político) la cual se sirve de su poder e influencia con el espurio fin de obtener un resultado o provecho propio.

El caciquismo, rescoldos del feudalismo medieval, ha evolucionado desde los pucherazos electorales y las formas chulescas y deleznables de esos caciques del XIX hasta un caciquismo digamos evolucionado, primero en su versión 2.0 durante el XX y especialmente durante el franquismo, el cual se perfeccionó e incluso se institucionalizó bajo la forma del caudillismo y que expandió sus tentáculos eficazmente por todo el territorio nacional y en la 3.0 actual en la que los grandes partidos políticos (los de toda la vida y los de la nueva política con coleta) de ámbito nacional o regional actúan como grandes aparatos caciquiles.

Todos estos partidos y sus aparatos nacionales, regionales y/o locales se caracterizan por defender sus intereses por encima incluso de los del país (lo vemos estos últimos meses) y ejercer el poder con un claro objetivo de enriquecimiento personal y/o de dominar y dirigir al pueblo y a la economía que administran. Ellos son los jefes del rebaño y del cotarro, a los que hay que agradecerles la vida y la comida y así nos lo hacen creer (y lo logran). ¿Y qué consecuencias trae esto cuando se inocula y cala en la sociedad? La pasividad, la ignorancia, el conformismo, el estancamiento y la falta de emprendimiento (con la consecuente pobreza económica, cultural e intelectual) de la sociedad y de los individuos que la forman quienes acaban cediendo su libertad al cacique/Estado quien, como contrapartida, debe ser quien le alimente, subsidie y proteja de todos los males presentes y futuros (lo que mantiene y perpetúa el círculo vicioso). Algo terrible y pernicioso en una sociedad y que explica el secular retraso y pobreza de España en comparación con otros países de Europa.

No podemos concluir esta breve exposición sin comentar la variante regional del caciquismo el cual toma forma y se plasma en los partidos antes regionalistas/nacionalistas y hoy muchos de ellos directamente independentistas (su evolución obvia y natural), los cuales aparte de padecer los mismos defectos arriba apuntados (lo que demuestra una vez más su profunda españolidad) han aprovechado y siguen aprovechando el franquismo en su beneficio haciéndonos creer (con la necesaria complicidad de Psoe y en menor grado del PP) que defender el interés común y la unidad de España y de los españoles es algo de franquistas y de fachas asquerosos y deleznables cuando, al revés, lo que ellos propugnan es el egoísmo (sino la superioridad y el privilegio) de unas regiones sobre otras, ridiculizando, denigrando y criminalizando casi la idea de Españay de la unidad, defensa, fraternidad e igualdad (principios básicos de los muy “fascistas” estados francés, alemán o estadounidense) entre españoles.

Para ellos (y para muchos socialistas y podemitas, quienes consciente o inconscientemente le hacen el trabajo sucio a los nacionalistas y actúan como tontos útiles de éstos, a lo mejor como manera de legitimarse en el poder a través de la oposición como principio de todo aquello que defendiera el franquismo ya fuera bueno o malo), defender España, sus símbolos, historia, hazañas y logros y la igualdad entre nosotros es algo propio de fachas y/o centralistas y así se lo venden a su electorado y al resto de españoles y muchos, como tontos, pican el anzuelo. Y yo me pregunto...¿qué país o sociedad no defiende su unidad y lo suyo frente a los demás, potencia lo positivo y trata de minimizar si no ocultar lo negativo? Y, ¿qué clase de sociedad, como la nuestra, es aquella que hace lo contrario? Débil, acomplejada y absurda. Y así seguimos, siendo un país débil, en gran parte porque en este país los caciques y el caciquismo en cualquiera de sus vertientes son todavía eje de nuestra sociedad.