Si yo no produzco, tú no comes
El lema “Si yo no produzco, tú no comes” de Cooperativas Agroalimentarias de España, que en Europa coordina Agrifood comunicación, es algo que deberíamos interiorizar todos y grabar en nuestra mente. A fecha de hoy, si los agricultores y ganaderos no produjeran alimentos, las estanterías de las tiendas permanecerían vacías y nuestros estómagos estarían ahítos de una melancólica tristeza.
Disfrutar de nuestra rica gastronomía es un placer que deleita los sentidos de los más exigentes y también de quienes se alimentan con productos más sencillos y económicos, pero variados; es decir, de nuestra dieta mediterránea.
Unas buenas lentejas, bien preparadas, pueden satisfacer nuestras necesidades nutricionales de proteína y minerales, tanto como cualquier otro plato considerado “gourmet”, y probablemente con menor consumo de recursos que estos últimos.
Las legumbres, algo denostadas en tiempos recientes, nos aportan proteína vegetal de calidad y también minerales. Un buen plato de legumbres puede saciar nuestro apetito y deleitar nuestros sentidos.
En la actual “revolución” gastronómica, alimentos considerados durante mucho tiempo “comida de los pobres”, están adquiriendo cierta notoriedad. Véase algunos ejemplos, de los muchos existentes: el pan de centeno, las migas en sus diversas variantes, los torreznos, los cocidos, las sopas de ajo, etc., que han encontrado hueco en los lineales, y en algunas cocinas de los restaurantes más afamados.
Garbanzos, alubias, lentejas y otras legumbres deberían volver a nuestras cocinas por su valor nutricional y también porque su producción requiere poco nitrógeno dada su capacidad para utilizar el nitrógeno del suelo, a través de bacterias simbióticas, lo que las hace medioambientalmente más interesantes. Son alimentos que tienen una excelente relación calidad nutricional/precio. Ojalá los jóvenes las incluyan en su dieta, de manera que su ingesta de carbohidratos y comida rápida: pizzas y hamburguesas, no sea la parte esencial de su nutrición. La sociedad de las “prisas” tiende a comer precocinados y productos de fácil y rápida preparación. Incluso, en este caso, tenemos legumbres ya preparadas, y a un buen precio, y por lo tanto encajarían en el modelo de cocina rápida.
Además de las legumbres, en nuestro país producimos un gran abanico de hortalizas y frutas, cuya presencia en una dieta equilibrada es fundamental; nos aportan variedad de sabores, aromas, colores y texturas para que podamos disfrutar de una rica gastronomía.
Disfrutemos de una alimentación sana, y no olvidemos que, sin el trabajo de agricultores y ganaderos, no tendríamos alimentos que llevarnos a la boca.