Opinión

Si yo no produzco, tú no comes

El lema “Si yo no produzco, tú no comes” de Cooperativas Agroalimentarias de España, que en Europa coordina Agrifood comunicación, es algo que deberíamos interiorizar todos y grabar en nuestra mente. A fecha de hoy, si los agricultores y ganaderos no produjeran alimentos, las estanterías de las tiendas permanecerían vacías y nuestros estómagos estarían ahítos de una melancólica tristeza.
Javier Lorén

El lema “Si yo no produzco, tú no comes” de Cooperativas Agroalimentarias de España, que en Europa coordina Agrifood comunicación, es algo que deberíamos interiorizar todos y grabar en nuestra mente. A fecha de hoy, si los agricultores y ganaderos no produjeran alimentos, las estanterías de las tiendas permanecerían vacías y nuestros estómagos estarían ahítos de una melancólica tristeza.

Disfrutar de nuestra rica gastronomía es un placer que deleita los sentidos de los más exigentes y también de quienes se alimentan con productos más sencillos y económicos, pero variados; es decir, de nuestra dieta mediterránea.

Unas buenas lentejas, bien preparadas, pueden satisfacer nuestras necesidades nutricionales de proteína y minerales, tanto como cualquier otro plato considerado “gourmet”, y probablemente con menor consumo de recursos que estos últimos.

Las legumbres, algo denostadas en tiempos recientes, nos aportan proteína vegetal de calidad y también minerales. Un buen plato de legumbres puede saciar nuestro apetito y deleitar nuestros sentidos. 

En la actual “revolución” gastronómica, alimentos considerados durante mucho tiempo “comida de los pobres”, están adquiriendo cierta notoriedad. Véase algunos ejemplos, de los muchos existentes: el pan de centeno, las migas en sus diversas variantes, los torreznos, los cocidos, las sopas de ajo, etc., que han encontrado hueco en los lineales, y en algunas cocinas de los restaurantes más afamados.

Garbanzos, alubias, lentejas y otras legumbres deberían volver a nuestras cocinas por su valor nutricional y también porque su producción requiere poco nitrógeno dada su capacidad para utilizar el nitrógeno del suelo, a través de bacterias simbióticas, lo que las hace medioambientalmente más interesantes. Son alimentos que tienen una excelente relación calidad nutricional/precio. Ojalá los jóvenes las incluyan en su dieta, de manera que su ingesta de carbohidratos y comida rápida: pizzas y hamburguesas, no sea la parte esencial de su nutrición. La sociedad de las “prisas” tiende a comer precocinados y productos de fácil y rápida preparación. Incluso, en este caso, tenemos legumbres ya preparadas, y a un buen precio, y por lo tanto encajarían en el modelo de cocina rápida.

Además de las legumbres, en nuestro país producimos un gran abanico de hortalizas y frutas, cuya presencia en una dieta equilibrada es fundamental; nos aportan variedad de sabores, aromas, colores y texturas para que podamos disfrutar de una rica gastronomía.

Disfrutemos de una alimentación sana, y no olvidemos que, sin el trabajo de agricultores y ganaderos, no tendríamos alimentos que llevarnos a la boca.