El Ayuntamiento de Zaragoza blinda los contenedores con tarjeta: el marrón seguirá cerrado

El contenedor marrón de Zaragoza tiene en la mayoría de barrios un cierre electrónico
La consejera de Medioambiente y Movilidad, Tatiana Gaudes, no se plantea volver atrás ni un cambio de modelo

El sistema de apertura con tarjeta en los contenedores de materia orgánica ha vuelto a centrar el debate en la Comisión de Medioambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Zaragoza. El concejal de Vox, Armando Martínez, ha asegurado que algunos vecinos de la ciudad, especialmente personas mayores, encuentran dificultades para acceder a los contenedores y consideran la tarjeta una "barrera electrónica" que complica el reciclaje.

Martínez ha recordado que hace un año la consejera habló de una posible prueba piloto para evaluar el sistema y ha planteado la posibilidad de que el consistorio zaragozano vuelva al sistema tradicional de apertura sin cierre.

La consejera de Medioambiente y Movilidad, Tatiana Gaudes, ha defendido con rotundidad el modelo actual y, ante las dudas planteadas por Vox, ha asegurado que la tarjeta es "anonimizada y anónima", ya que no está vinculada a ningún nombre ni sector concreto, sino que funciona como un simple dispositivo NFC.

MENOS IMPROPIOS Y MEJOR COMPOST

Gaudes ha explicado que los únicos puntos sin restricción de tarjeta se encuentran en el Casco Histórico, donde por las características de los contenedores soterrados se emplean cubos de quita y pon. También en Valdespartera, barrio en el que hay vigente un sistema de recogida neumática. Precisamente, esa coexistencia de modelos ha permitido comparar resultados.

Según ha detallado la consejera, en las zonas con tarjeta o app el porcentaje de impropios en la fracción orgánica se sitúa entre el 7% y el 8%, mientras que en los espacios sin control supera el 20%. "No nos planteamos volver atrás ni un cambio de modelo", ha afirmado, al subrayar que la calidad del compost debe mantenerse por debajo del 10% para cumplir los estándares técnicos.

Esta ha añadido además que que, tras un año de implantación, no constan quejas relevantes sobre el sistema más allá de solicitudes por pérdida de tarjetas, cuya reposición se tramita a través de FCC o del propio Ayuntamiento de Zaragoza.