Unas 400 Bizi Zaragoza se reparan cada semana: electrónica y ruedas, las averías más frecuentes

Desde enero se han reparado más de 2.000 bicicletas diferentes y se han realizado 5.000 intervenciones
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photo_camera Un grupo de Bizi Zaragoza esperan a ser reparadas en el taller de Serveo

En una nave en pleno Polígono de Cogullada, el ruido de los destornilladores y el pedaleo de las bicicletas reparadas es constante. Allí, entre llaves inglesas, neumáticos macizos y piezas electrónicas, un equipo de técnicos de Serveo Servicios devuelve la vida cada semana a unas 400 bicicletas del servicio Bizi Zaragoza. Ruedas dobladas, sistemas eléctricos desajustados o cuadros rayados son parte del día a día en este taller que no descansa, reflejo del auge de la bicicleta pública compartida en una ciudad como Zaragoza.

Cada día, entre 30.000 y 40.000 trayectos recorren las calles de la capital aragonesa a lomos de una Bizi. En total, un millón de usos al mes y casi cinco millones en lo que va de año, situándose ya a la cabeza de usos entre grandes ciudades españolas como Madrid o Barcelona. Salvando, eso sí, la diferencia de que en algunos casos, la flota de bicicletas disponibles casi duplica la de la capital aragonesa.

El sistema está pensado para que ninguna Bizi pase más de 24 horas en el taller. El esfuerzo para ello no es pequeño. Los mismos vehículos que redistribuyen las bicicletas por la ciudad son los encargados de recoger las que llegan dañadas. Si una bici presenta indicios de accidente, se realiza un peritaje y un registro detallado antes de iniciar cualquier reparación.

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Un técnico de mantenimiento repara la rueda de una Bizi en el taller de Serveo

En cualquier caso, la nave dispone las bicicletas estropeadas según lo que les ocurre. Las averías más comunes se concentran en dos frentes: las ruedas y la electrónica. "Las ruedas macizas tienen la ventaja de que no se pinchan ni se desinflan, pero su sustitución es más laboriosa", explica Jorge Miravete, gestor técnico de Serveo. "A veces llegan dobladas por un golpe o un mal uso: un coche aparcado encima de una estación, alguien bajando escaleras con la bici o simplemente por un accidente", explica.

Desde Serveo, reconocen que el vandalismo de baja y media intensidad es otra de las causas de las reparaciones. "Hay quien arranca una pegatina o un puño, pero también quien inutiliza por completo la bicicleta", apunta Miravete.

LAS RUEDAS, ASÍ FUNCIONAN

En el corazón del taller, las ruedas son otro de los elementos clave. Pese a que son resistentes, soportan una carga diaria intensa: más de 14 usos por bicicleta en días laborables, una cifra que no se ha visto en ninguna otra ciudad, según explican los representantes de Tannus España, la empresa responsable de los neumáticos macizos que equipan a la flota zaragozana. Este tipo de rueda, también utilizada en ciudades como Madrid, Bilbao, Elche o incluso París, tiene la gran ventaja de que no se pincha ni se desinfla, aunque su mantenimiento y sustitución requieren más trabajo especializado.

"Habitualmente cuando el dibujo está casi liso, la bici ya no agarra igual. Sin embargo, el compuesto de las ruedas de Tannus permite mantener una buena tracción incluso con la goma más gastada", explican los responsables técnicos.

Sin embargo, recuerdan, el comportamiento del ciclista también influye en la vida útil de las ruedas. Factores como la velocidad, la potencia del motor eléctrico o las condiciones meteorológicas pueden provocar accidentes. "No es lo mismo conducir una bicicleta eléctrica compartida que una particular. El impulso del motor y la falta de costumbre de algunos usuarios hacen que, si se pedalea justo al arrancar la asistencia, pueda haber un pequeño desequilibrio", señalan.

Para facilitar el mantenimiento y mejorar la seguridad, a partir de mayo de 2026 se incorporará una mejora en este tipo de neumático con una marca de aviso visible que indicará cuándo es necesario cambiar la rueda. Esta innovación permitirá a los técnicos detectar con mayor rapidez el momento óptimo de sustitución.

LOS USOS NO PARAN DE CRECER Y LAS REPARACIONES TAMBIÉN

Pese a todo, el servicio no se detiene. Mientras unos técnicos revisan el motor eléctrico o ajustan frenos, otros registran las reparaciones en una aplicación que documenta cada intervención. Las bicicletas reparadas se colocan en la zona de salida, listas para volver a las calles en cuestión de horas.

"Desde enero han pasado por aquí más de 2.000 bicicletas distintas y hemos hecho cerca de 5.000 intervenciones", explica Diego Marco, gerente de Serveo Servicios en Aragón. "Solo en octubre, con el aumento de desplazamientos, llegaron a nuestras instalaciones 1.600 bicicletas", apunta.

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