Tarazona rompe de emoción entre tomates y con el Cipotegato más veterano dando inicio a sus fiestas

La lluvia de tomate ha comenzado nada más poner un pie en la plaza y las bengalas han salido disparadas para celebrar el comienzo de la fiesta más emocionante de la ciudad
Con gesto triunfal se ha sentado en lo alto del monumento y ha levantado, con orgullo, el tradicional pañuelo azul de Tarazona. Foto: Fabián Simón
photo_camera Con gesto triunfal se ha sentado en lo alto del monumento y ha levantado, con orgullo, el tradicional pañuelo azul de Tarazona. Foto: Fabián Simón

El clásico tintineo de las campanas comenzaba a sonar puntual a las 12.00 del mediodía indicando el gran momento de Tarazona: la salida del Cipotegato y sus acompañantes desde el Ayuntamiento. Sin embargo, la gran marea blanquiazul ya se dejaba sentir muy emocionada en la ciudad desde mucho antes de la hora señalada desatando un gran ambiente festivo.

A grito de “Cipote, Cipote, oe oe oe”, más de siete mil personas esperaban con euforia a esta emblemática figura encapuchada en una abarrotada plaza de España que daría la bienvenida a un colorido Cipotegato rojo, amarillo y verde.

Los nervios se sentían a flor de piel dentro de la casa Consistorial donde el encargado de transformarse en este emblemático personaje, un veterano de 51 años, cumplía por fin su sueño tras 25 años presentándose al sorteo. Suerte, destino o casualidad, o una mezcla de las tres, pero finalmente lo ha logrado y solo le quedan palabras de agradecimiento: “Para mí ser Cipotegato es todo un orgullo y un gran honor”. Sin duda, es una experiencia que no olvidará nunca. “Solo quiero que la gente se quede contenta”, han sido sus últimas palabras, pocos minutos antes de lanzarse a las calles de Tarazona.

El reloj ha marcado las 12.00 horas mientras un silencio absoluto reinaba dentro del interior del Ayuntamiento que se ha roto con los alaridos de una gran marea humana que se ha agolpado sobre la salida del Cipotegato. La lluvia de más de diez toneladas de tomates ha comenzado nada más poner un pie en la plaza y las bengalas han salido disparadas al cielo para celebrar el comienzo de la fiesta más emocionante de la ciudad. Dos minutos y medio es lo que ha tardado en salir de la plaza el Cipotegato, protegido por un muy numeroso grupo de amigos.

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Dos minutos y medio es lo que ha tardado en salir de la plaza el Cipotegato, protegido por un muy numeroso grupo de amigos. Foto: Fabián Simón

De ahí ha seguido por la calle del Conde, atravesando la plaza Palacio hacia la calle San Juan, bajando por la plaza de los Fueros de Aragón hasta la calle de los Laureles. A continuación ha pasado por la calle de la Virgen del Río y por la calle Prado hasta llegar a la plaza de La Seo. Finalmente, ha pasado por la calle de Madorrán hasta entrar de nuevo en la Plaza de España. Un tradicional recorrido por las calles de la localidad que ha durado poco más de 20 minutos.

Aupado por la marea blanca y azul, el Cipotegato, a hombros de su cuñado Javier, llegaba a la estatua con una desbordante emoción y animando a todos los que allí se encontraban a seguir gritando. Con gesto triunfal se ha sentado en lo alto del monumento y ha levantado, con orgullo, el tradicional pañuelo azul de Tarazona, un gesto que ha replicado toda la plaza.

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Luis Abril, de 51 años, se convierte en el Cipotegato más veterano de toda la historia de Tarazona. Foto: Fabián Simón

Cargado en hombros ha regresado de nuevo al Ayuntamiento, y entre toda la emoción y el correspondiente reconocimiento médico, ha desvelado su identidad. Luis Abril, de 51 años, se convierte en el Cipotegato más veterano de toda la historia de Tarazona. “Todo ha salido bien, como yo lo pensaba y como yo lo soñé, y yo creo que la gente ha quedado contenta conmigo”, ha expresado al borde de las lágrimas.