Vaquero carga contra el Miteco tras el recorte del Nudo Mudéjar: "Es un mazazo inaceptable e inasumible"
El recorte del Nudo Mudéjar reverbera ya a lo largo y ancho de Aragón. Tras el "varapalo" que ha supuesto la reducción de la potencia de los 1.850MW iniciales a los 406MW actuales tras la postura desfavorable del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) a través de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) y el posterior recorte de Endesa comunicado el pasado viernes, el Gobierno de Aragón ha dado un paso más y ha exigido al Ejecutivo Central que cumpla con todos los compromisos adquiridos en el territorio tras el cierre y el desmantelamiento total de la Central Térmica de Andorra.
El Consejo de Gobierno ordinario ha tomado conocimiento este miércoles de la situación generada en torno a este proyecto estratégico y ha aprobado un acuerdo en el que expresa su “preocupación por la incertidumbre actual”, al tiempo que reclama al Gobierno de España que garantice el desarrollo socioeconómico comprometido en el marco de la Transición Justa desde hace ya más de un lustro y que, por el momento, no está siendo tangible en el territorio. La reacción llega en un contexto de creciente malestar en Andorra y su radio de acción en las comarcas limítrofes, donde agentes sociales y económicos ya han comenzado a alzar la voz ante el drástico redimensionamiento del proyecto.
"Se trataba de una inversión con grandes expectativas para llevar a cabo la reindustrialización de Teruel. Desgraciadamente después de mucho tiempo de retraso y de dos años del inicio de los trámites de este Nudo Mudéjar se conoció esta resolución y es un recorte inaceptable e inasumible. El Miteco cada vez demuestra más signos de parálisis, de ineficacia, de errores, de incumplimientos... Es un mazazo para la zona", ha desgranado la vicepresidenta y portavoz del Gobierno de Aragón en funciones, Mar Vaquero, este miércoles desde la sala de prensa del Edificio Pignatelli.
UN PROYECTO CLAVE PARA TERUEL
En la línea de lo anterior, desde el Ejecutivo autonómico insisten en que el Nudo Mudéjar es una pieza clave para el futuro económico de la provincia, llamado a compensar el impacto del cierre de la térmica en 2020, que supuso una fuerte pérdida de empleo, actividad económica e ingresos municipales. El proyecto original, adjudicado en 2022 a Enel Green Power -filial de Endesa- dentro del primer concurso estatal de Transición Justa, contemplaba una inversión de 1.660 millones de euros y otros 72 millones asociados a un plan industrial y socioeconómico. Además, se estimaba la creación de 380 empleos directos y cerca de 6.000 indirectos.
Sin embargo, la nueva configuración derivada de la DIA reduce esa capacidad hasta los 406 MW, lo que, a juicio del Gobierno aragonés, supone un “grave perjuicio” para el territorio. Todo ello además en el paradigma del Aragón energético y los centros de datos, con las pujantes y crecientes industrias electrointensivas aterrizando en masa a la comunidad y con la pretensión de multiplicar por cuatro su consumo energético en un lustro, alcanzando así los 40TWh, un gasto energético similar al de 10 millones de hogares según las cifras recientemente aportadas por la Fundación Basilio Paraíso.
RECHAZO AL RECORTE Y EXIGENCIA AL ESTADO
Ante esta situación, la DGA ha mostrado un rechazo “expreso” a la reducción sustancial del proyecto, alertando del impacto que tendrá en términos de inversión, empleo, desarrollo industrial y fijación de población en una zona especialmente castigada por la despoblación. El acuerdo aprobado incluye también el respaldo a los municipios afectados y al tejido económico y social de la comarca, que ve cómo se enfrían las expectativas generadas en torno al proceso de reindustrialización.
Además, el Ejecutivo autonómico reclama al Gobierno de España que actúe para que la capacidad de evacuación que finalmente no se utilice pueda reasignarse a nuevos proyectos capaces de reactivar la zona. Una petición que conecta directamente con uno de los grandes debates energéticos actuales: evitar que los llamados “nudos” eléctricos queden infrautilizados en un momento de fuerte demanda industrial. Desde el Gobierno de Aragón insisten en que seguirán “vigilantes” para que la Transición Justa sea “real y efectiva”, y no se quede en una oportunidad perdida.