El proyecto estrella de la Transición Justa en Andorra pierde fuelle. La resolución ambiental (DIA) del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) ha obligado a Endesa a redimensionar de forma drástica su apuesta energética en la zona, en lo que supone un auténtico varapalo para las expectativas económicas generadas tras el cierre de la central térmica en 2020.
La compañía ha comunicado ya al Instituto para la Transición Justa una "nueva configuración del proyecto" que reduce la potencia instalada hasta los 406 MW, achicando las aspiraciones en una cuarta parte y situándose desde luego muy lejos de los 1.850 MW inicialmente previstos.
La Declaración de Impacto Ambiental (DIA), conocida el pasado 17 de febrero, ha forzado a eliminar en torno a 1.000 MW del planteamiento original. Se contemplaban 14 parques renovables -siete eólicos y siete solares- junto a almacenamiento, hidrógeno verde y un ecosistema industrial asociado.
Ahora el proyecto queda limitado a tres plantas fotovoltaicas y un parque eólico tal y como ha confirmado esta misma tarde ARAGÓN DIGITAL con Endesa. Eso sí, la compañía no ha precisado más información al respecto. "Tras el análisis técnico esta es la configuración ajustada del proyecto. Endesa continúa trabajando en el cumplimiento de los siguientes hitos marcados en el concurso de Transición Justa que se adjudicó en 2022", han señalado fuentes cercanas a la compañía.
LA AMBICIÓN DEL NUDO MUDÉJAR
Este ajuste reduce de forma notable el alcance de una iniciativa que aspiraba a convertirse en uno de los mayores polos de generación renovable del país y en el principal motor de reactivación económica del territorio tras el apagón de la térmica con el fin del carbón. La propuesta inicial, valorada en más de 1.500 millones de euros, incluía además la creación de alrededor de 500 empleos estables y una capacidad de generación incluso superior a la que tenía la antigua central.
El golpe no es solo energético, sino también estratégico. El concurso de Transición Justa adjudicado en 2022 a Enel Green Power -filial de Endesa- se diseñó precisamente para compensar el cierre de la térmica con un nuevo tejido productivo ligado a las renovables y la industria auxiliar. En ese esquema, el despliegue de potencia era clave no solo para generar electricidad, sino para atraer actividad económica, fijar población y sostener el empleo en la comarca, históricamente una de las más pudientes de Aragón y que año tras año se va desangrando a nivel económico y también poblacional.
La nueva configuración, condicionada por los criterios ambientales del Ministerio, obliga ahora a replantear ese impacto. En definitiva, y a la espera de cómo se reconfigurarán el resto de iniciativas asociadas, el ajuste introduce más incertidumbre si cabe en un proceso que en un inicio había generado altas expectativas en el territorio y que, paso a paso, enfría los ánimos en la villa de Andorra y su radio de acción.