Las protestas de los agricultores llegan al centro de Teruel

Los manifestantes espontáneos han recorrido las calles de Teruel. Foto: Álvaro Villarroya
El sector ha recorrido a pie las principales calles de la capital turolense, incluida la popular plaza del Torico

Las protestas de los agricultores se han trasladado este viernes al corazón de la ciudad de Teruel. Durante toda la mañana, el sector ha recorrido a pie las principales calles de la capital turolense, incluido la popular plaza del Torico, hasta llegar a la Diputación de Teruel y la Subdelegación del Gobierno, donde se leerá un manifiesto con las principales reivindicaciones del sector.

Estas movilizaciones se producen 24 horas de que las principales organizaciones agrarias tomaran el centro de Zaragoza entre gritos, pancartas, hogueras, tambores, cencerros y el derrame de vino y cereal. Algo más de 700 agricultores han acudido a la llamada de las organizaciones agrarias de UAGA, UPA, Araga y Asaja y Cooperativas Agroalimentarias de Aragón, que han clamado sus reivindicaciones bajo el lema “Estabais avisados, soluciones ya”.

El primer punto de encuentro fue el Departamento de Agricultura, en la plaza San Pedro Nolasco, donde los manifestantes han clamado sus protestas a viva voz. En las pancartas que portaban se podían leer mensajes como “Se vende o se traspasa río Ebro”, “Samper mal ganadero y peor consejero” o “El sector primario en peligro de extinción”. El secretario general de UAGA, José María Alcubierre, señalaba que estas movilizaciones se producen “porque el sector no puede más” y ha instado a las instituciones a “ponerse a trabajar”.

Una vez apaciguadas las aguas, los manifestantes se dirigieron hacia la plaza del Pilar y los aplausos resonaban por el centro de Zaragoza, hasta que se han reagrupado de nuevo a las puertas de la Delegación del Gobierno. Allí vaciaron sacos de cereales y botellas de vino, después de tirar panfletos detallando la cantidad que han cobrado cada producto con el objetivo de pedir unos precios justos. Para culminar, clamaron sus demandas con la seña “Ni un paso atrás” y quemaron un muñeco caracterizado como un ganadero, para posteriormente leer un manifiesto.