Cada vez son más las pequeñas localidades de Aragón que encuentran en los multiservicios rurales una fórmula eficaz para combatir la despoblación y mantener vivos sus pueblos. Estos espacios, que combinan servicios esenciales como bar, tienda o incluso paquetería, se han convertido en auténticos puntos de encuentro social y económico. Según datos del Gobierno de Aragón, en 2025 ya sumaban 183 multiservicios rurales. Uno de los que se ha incorporado recientemente a esta lista es el multiservicio de Villafranca del Campo, gestionado por José María Laínez desde el pasado mes de diciembre.
Gaditano de nacimiento, pero turolense de adopción, José María llegó hace años a la provincia de Teruel y, tras la pandemia, decidió quedarse definitivamente en el territorio. Siempre ligado a la hostelería, ahora está al frente del bar La Plaza, ubicado en un edificio municipal completamente renovado en la plaza del Ayuntamiento, donde también ha fijado su residencia, ya que en la parte superior ofrecen una vivienda de alquiler para el gestor del establecimiento. “Trabajaba por cuenta ajena y al final me lancé como autónomo. Aquí hay una oportunidad, pero también una responsabilidad con el pueblo”, explica.
- BAR, TIENDA DE COMESTIBLES Y SERVICIO DE PAQUETERÍA: ASÍ ES EL MULTISERVICIOS DE VILLAFRANCA DEL CAMPO
- "SI LOS MULTISERVICIOS FUNCIONAN, EL PUEBLO TIENE VIDA"
BAR, TIENDA DE COMESTIBLES Y SERVICIO DE PAQUETERÍA: ASÍ ES EL MULTISERVICIOS DE VILLAFRANCA DEL CAMPO
El nuevo multiservicio de Villafranca del Campo es mucho más que un bar. En sus instalaciones conviven el servicio de restauración, donde ofrece desayunos, comidas y cenas, una zona de tienda con productos básicos como leche, café o conservas y un sistema de taquillas digitales para la recogida de paquetería, un recurso cada vez más demandado en el medio rural. Todo ello en un espacio moderno, con cocina industrial completamente equipada, que permite ampliar la oferta en una zona con escasas alternativas.
En un municipio donde ya no hay tienda, este espacio se ha vuelto imprescindible. Los vecinos pueden adquirir productos de primera necesidad o incluso encargarlos directamente. “Hay gente que me deja la nota con lo que necesita y yo se lo preparo. Para muchos es una ayuda importante, sobre todo para la gente mayor”, señala Laínez. En Villafranca hay censados unos 290 habitantes, aunque apenas 200 viven de forma habitual, una cifra que refleja el reto demográfico al que se enfrenta el territorio.
La propuesta gastronómica también aporta un toque diferencial. Aunque predominan los platos tradicionales, el gerente ha incorporado sabores del sur que han tenido una gran acogida. “Las tortillas de camarones o los chicharrones gustan mucho. Es curioso porque es la propia gente del pueblo la que me los pide”, comenta.
"SI LOS MULTISERVICIOS FUNCIONAN, EL PUEBLO TIENE VIDA"
Más allá de su función comercial, el multiservicio aspira a convertirse en un recurso social. El Ayuntamiento, junto con la Comarca del Jiloca, trabaja en una iniciativa para facilitar menús a personas mayores a un precio reducido. El objetivo es rebajar el coste habitual, que se sitúa en los 15 euros, hasta unos 10 euros, para favorecer que puedan acudir a comer al establecimiento. “Queremos que sea un sitio accesible para todos, especialmente para quienes más lo necesitan”, apunta el gerente.
El proyecto, además, ha supuesto una importante inversión pública y responde a una estrategia conjunta entre administraciones para reforzar los servicios en el medio rural. “Los multiservicios son el corazón de los pueblos. Si funcionan, el pueblo tiene vida”, resume el alcalde de Villafranca del Campo, Miguel Ángel Navarro. El primer edil subraya además que el pueblo es lugar de paso hacia enclaves turísticos como el castillo de Peracense, lo que convierte al multiservicio en un punto estratégico para atraer visitantes a la zona.
Villafranca del Campo no es ajena a los problemas de despoblación: el peligro de la continuación de la última panadería de la localidad, Panadería Royo, o la incertidumbre sobre el futuro del colegio son algunos de los síntomas. En este contexto, mantener abierto un espacio como este va mucho más allá de la hostelería. Es garantizar servicios, generar actividad y, sobre todo, ofrecer un lugar donde los vecinos puedan seguir encontrándose.
