Mantener en pie la chimenea de la Térmica hubiera costado cuatro millones y 325.000 euros anuales

Con esta actuación, Endesa sigue avanzando en el desmantelamiento de la Térmica, iniciado hace justo dos años y que se alargará durante otros dos
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El derribo de la chimenea de la Central Térmica de Andorra, al igual que ocurrió con las torres de refrigeración, no ha estado exento de polémica en el territorio, ya que distintas organizaciones y entidades han reclamado su mantenimiento como símbolo de la historia minera del municipio. De hecho, Teruel Existe se ha manifestado este mismo miércoles en contra de una demolición que han calificado de “atentado patrimonial”. “No hay razones que justifiquen una demolición que evidencia desinterés por el patrimonio, descuido del territorio y del paisaje, y desconsideración a las demandas de técnicos, organizaciones sociales y ciudadanía en general”, han expuesto.

En este sentido, el director general de Endesa en Aragón, Ignacio Montaner, ha detallado que mantener en pie esta estructura, la tercera más alta de España y la más elevada de la Comunidad, supondría una inversión de cuatro millones de euros para adaptar la estructura a la nueva normativa de cimentaciones y hormigón, además de unos 325.000 anuales en su mantenimiento y un millón de euros cada diez años.

Como consecuencia del coste, según Montaner, ninguna empresa les ha trasladado su intención de afrontar ese coste para salvaguardar la infraestructura como patrimonio industrial de la Comunidad. “Nadie ha asumido ese coste ni ha propuesto un uso útil para la chimenea. Siempre hemos hecho una apuesta de futuro, construir algo que generara riqueza para la zona, y lo que hacemos es lo más beneficioso”, ha señalado.

EXIGEN LA DIMISIÓN DE FELIPE FACI

Tras el derribo, desde Teruel Existe lamentan que Andorra “haya perdido una de sus señas de identidad” y “un icono de la historia minera turolense”, exigiendo por ello la dimisión del consejero de Cultura, Felipe Faci, y la directora general de Patrimonio, Marisancho Menjón, “No solo había motivos vinculados a las propias funciones que cumple el patrimonio como para mantenerla en pie, también suponía una oportunidad para reconvertir las estructuras de la Central y ser fuente de recursos para el territorio”, ha denunciado su portavoz, Tomás Guitarte.

De hecho, la formación ha puesto como ejemplo el proyecto de la Térmica Cultural en Ponferrada (León) por el que la antigua Central Compostilla I se ha recuperado como centro de ocio, cultura y formación, vinculado a la historia minera de la zona, para lo que ha contado con el apoyo del Ministerio de Transición Ecológica. También resaltan que la Xunta de Galicia haya procedido a declarar como Bien de Interés Cultural la chimenea de la Central Térmica de Endesa en As Pontes, al considerar que “constituye un elemento esencial, relevante y representativo del patrimonio industrial de Galicia”.