La Judía Blanca de Muniesa logra el reconocimiento oficial como variedad de conservación
El Boletín Oficial del Estado ha dado un paso clave para el campo turolense. La Judía Blanca de Muniesa ya figura en el Registro de Variedades Comerciales como variedad de conservación tras la publicación de la Orden APA/240/2026, de 18 de marzo.
Este reconocimiento pone en valor una variedad tradicional muy ligada a la historia agrícola de Muniesa y abre la puerta a reforzar su recuperación desde el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA). Con esta incorporación, se suma al Tomate Rosa de Barbastro y al Melón de Torres de Berrellén, las otras dos variedades aragonesas con esta catalogación.
UN CULTIVO CON RAÍCES HISTÓRICAS
La inscripción responde a la normativa española que protege variedades cultivadas tradicionalmente en zonas concretas, con interés para conservar los recursos fitogenéticos y evitar su desaparición. En el anexo II de la orden aparece con la denominación Blanca de Muniesa.
La solicitud la ha tramitado la investigadora del departamento de Ciencia Vegetal del CITA Cristina Mallor, responsable del Banco de Germoplasma Hortícola. Allí se conserva esta variedad con el código BGHZ6458, tal y como recoge la descripción oficial elaborada por la Oficina Española de Variedades Vegetales, emitida el 9 de marzo de 2026 tras los ensayos realizados en 2024 y 2025.
La Judía Blanca de Muniesa es una variedad tradicional destinada al consumo de grano seco y destaca por su calidad organoléptica. Tras el cocinado, presenta una piel poco perceptible y una textura mantecosa. El análisis realizado por Lozano-Allueva, a partir de informes sobre el estado de la agricultura y la ganadería ovina de 1802, ya documenta la importancia de este cultivo en la zona. Durante años, prácticamente todas las casas de la localidad la cultivaban para autoconsumo y, en algunos casos, también para la venta. Además, se caracteriza por su cultivo en secano y sin entutorado, lo que facilita su manejo.
CLAVE EN SU RECUPERACIÓN Y FUTURO
La conservación de esta judía ha sido posible gracias a la familia Yus, especialmente a Félix Yus y Teresa Lou, que han mantenido su cultivo y cedieron semillas al Banco de Germoplasma Hortícola del CITA para garantizar su preservación a largo plazo.
La investigación sobre esta variedad comenzó en 2018 y permitió su primera comercialización en 2020 de la mano de Víctor Yus, sentando así las bases para su recuperación y puesta en valor.
Ahora, su inscripción como variedad de conservación supone un impulso para seguir promoviendo su cultivo desde el CITA y para animar a nuevos agricultores a apostar por su producción y comercialización en iniciativas como el proyecto FITE Siembra Teruel o el grupo operativo Prolegara. Este reconocimiento marca además un hito en la proyección del patrimonio agrícola aragonés y refuerza la visibilidad de esta variedad en el conjunto nacional.