La víctima reconoce a los siete acusados en el juicio de la Manada de Zaragoza y relata que la violaron en turnos

La joven declaró durante horas ante el tribunal, presidido por el magistrado Alfonso Ballestín
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photo_camera Foto del operativo donde se detuvieron a los acusados

Las puertas de la Audiencia Provincial de Zaragoza se cerraron este martes para acoger una de las vistas más delicadas del año. Entre un fuerte dispositivo policial y sin presencia de público, la víctima del conocido como caso de la Manada de Zaragoza declaró durante horas ante el tribunal, presidido por el magistrado Alfonso Ballestín. Reconoció a los siete acusados como sus agresores, aseguró que la drogaron y afirmó que se turnaron para violarla durante dos días en un piso del distrito de San José en junio de 2020. Su testimonio, según fuentes de la defensa, difirió notablemente del que prestó en la fase de instrucción, cuando llegó a manifestar que “todo había sido consentido”.

El cambio de versión quedó reflejado al reproducirse en sala su declaración ante el Juzgado de Instrucción número 7, donde describió los hechos de forma distinta. Ayer, la joven insistió en que acudió al piso únicamente para mantener relaciones sexuales con uno de los acusados, Santiago, pero que después perdió el control de la situación. Según su relato, la introdujeron en un pequeño dormitorio y, desde ese momento, todo fue “confuso y guiado por ellos”. La Fiscalía ejerce como única acusación, ya que la joven no ha querido denunciar, aunque sí ha aportado informes psiquiátricos que acreditan el brote psicótico sufrido tras los hechos y el tratamiento que mantiene desde entonces.

LA MADRE DE LA VÍCTIMA: “TENÍA LA VOZ AFÓNICA Y ME DIJO QUE ESTABA BIEN”

La madre de la víctima también declaró este martes. Contó que, durante las dos jornadas en que su hija permaneció encerrada, llegó a hablar con ella por teléfono. “Tenía la voz afónica y me dijo mamá, estoy bien”, relató. Cree recordar que intercambiaron también algunos mensajes de texto, aunque no pudo precisarlo. Su testimonio encaja con el cuadro de confusión que describen los psiquiatras del Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA), quienes confirmaron ayer el brote psicótico, aunque no pudieron concretar cuándo comenzó. En cualquier caso, afirmaron que “su capacidad para consentir estaba viciada”.

Esos 16 vídeos, de extrema crudeza y visionados ayer solo por el tribunal y las partes, muestran turnos sucesivos, jaleos y burlas durante las penetraciones

Los agentes de Policía Nacional encargados de la investigación se ratificaron en sus conclusiones y recordaron que el caso salió a la luz de forma indirecta: los vídeos de la agresión aparecieron en el teléfono de uno de los jóvenes durante una operación contra los Dominican Don’t Play. Esos 16 vídeos, de extrema crudeza y visionados ayer solo por el tribunal y las partes, muestran turnos sucesivos, jaleos y burlas durante las penetraciones. Uno de los acusados, Jesús P. E., defendido por la abogada Claudia Melguizo, es el único que no aparece en esas grabaciones.

LA FISCALÍA PIDE 16 AÑOS Y MEDIO DE CÁRCEL PARA CADA ACUSADO

En la parte médica, los forenses y ginecólogos que examinaron a la víctima poco después del hallazgo en Cesáreo Alierta explicaron que no presentaba lesiones vaginales, bucales ni hematomas visibles. Sí dio positivo en THC, detalle que coincide con la versión del Ministerio Público sobre el consumo previo. Los peritos señalaron, además, que en el examen ginecológico no se detectaron lesiones aparentes de ningún tipo. En cuanto al brote psicótico, sostuvieron que pudo desencadenarse en paralelo a los hechos o inmediatamente después.

El juicio contra la Manada de Zaragoza se está celebrando en la APZ con fuertes medidas de seguridad.
El juicio contra la Manada de Zaragoza se está celebrando en la APZ con fuertes medidas de seguridad.

Los siete acusados, Miguel Santiago L. V.; Steven Guarionex V. M., alias Biwan; Juan Estibel F.; Enock A. M.; Pablo Andrés S. M.; Mustapha K. A.; y Jesús P. E., afrontan penas de 16 años y seis meses de prisión cada uno, defendidos por los letrados Carlos Estremera, Marina Ons, Cristian Monclús, Jesús Bardenas y Claudia Melguizo. La vista se reanuda este miércoles con nuevas testificales, en un juicio que, por orden judicial, seguirá celebrándose a puerta cerrada “para proteger la identidad y privacidad de la víctima”.

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