A puerta cerrada y con un fuerte dispositivo policial, la Audiencia Provincial de Zaragoza ha comenzado este martes el juicio contra los siete jóvenes acusados de mantener encerrada, drogar y agredir sexualmente durante dos días a una joven de 21 años en un piso del distrito de San José en junio de 2020. El tribunal, según fuentes judiciales, ha ordenado celebrar todas las sesiones sin público para “proteger la identidad y privacidad de la víctima”. Fuera y dentro del edificio, tres furgones y una docena de agentes de la Policía Nacional han reforzado la seguridad ante la expectación mediática del caso.
Los acusados se enfrentan a 16 años y seis meses de cárcel cada uno por un delito continuado de agresión sexual y otro de lesiones, lo que suma más de 115 años de prisión en su conjunto. La Fiscalía es la única acusación personada en el proceso, ya que la víctima, quien sufrió un brote psicótico tras los hechos, ha reiterado en sede judicial que no desea denunciar ni ejercitar acción penal. Tal como recoge el escrito de acusación, los siete procesados, vinculados una banda latina asentada en la capital aragonesa, están imputados por un ataque sexual prolongado que incluyó penetraciones reiteradas, grabaciones en vídeo y un aislamiento total de la joven en un piso de la calle Antonio Maura.
Según el Ministerio Público, la víctima fue engañada con la promesa de acudir a una fiesta en un chalet con piscina y terminó en un pequeño dormitorio del piso del principal acusado. Allí habría comenzado a sentirse mal tras consumir alcohol y cannabis. Aprovechando su estado de confusión, los jóvenes la habrían convencido de desnudarse bajo la idea de realizar un “ritual para sacar el demonio”, iniciándose entonces las agresiones sexuales. Los vídeos intervenidos por la Policía muestran turnos sucesivos, burlas y jaleos mientras se producían las penetraciones, según detalla el escrito.
HACIA UNA VISTA CLAVE, EN MEDIO DE UNA COMPLEJA INSTRUCCIÓN
El juicio, previsto hasta el jueves, repasará un sumario con más de cien diligencias, incluidas conversaciones de WhatsApp, el hallazgo de 16 vídeos grabados la madrugada del 24 de junio, informes forenses y testimonios de agentes que localizaron a la joven dos días después. La víctima fue encontrada semidesnuda y desorientada en Cesáreo Alierta por una viandante. Se rascaba compulsivamente y aseguraba que había estado “dos días conviviendo con unos hombres para sacarse los bichos del cuerpo”, según los informes policiales. Tras su traslado al Hospital Miguel Servet y posteriormente al Royo Villanova, permaneció ingresada más de una semana en psiquiatría.
Durante la sesión de apertura, el tribunal ha ordenado la lectura íntegra de las declaraciones previas y de los informes periciales, en la medida en que varias de las pruebas audiovisuales no se reproducirán ante el público por la restricción total de acceso, incluso a los medios de comunicación. También se examinarán las pruebas de ADN, las lesiones físicas documentadas y la valoración psicológica sobre el brote psicótico que sufrió la víctima, que nunca había presentado antecedentes psiquiátricos antes del terrible suceso. Tal y como ha podido saber este medio, fue a raíz de una investigación contra los Dominican Don’t Play cuando se descubrieron los vídeos de la espeluznante agresión.
La vista oral pretende ahondar en las declaraciones de los agentes de Policía Nacional a cargo de la investigación, así como la declaración de los acusados, defendidos por los abogados Marina Ons, Claudia Melguizo, Carlos Estremera, Cristian Monclús y Jesús Bardenas. Cinco de los siete acusados se encuentran en prisión pero por otras causas no relacionadas con este caso.
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