El juicio en Zaragoza contra un preso y un funcionario de la cárcel de Zuera por una presunta trama de sobornos dentro del centro penitenciario en la época de la pandemia llega al ecuador con su segunda sesión en la Audiencia Provincial. Protagonizada una retahíla de testigos que han desfilado durante toda la mañana de este martes, el jurado popular ha podido conocer un poco más sobre los dos acusados, David A. S. y Félix G. L., quienes se enfrentan a cuatro años y seis meses de prisión por un presunto delito de cohecho consumado. La Fiscalía da por probados unos hechos que habrían consistido en el trasiego de paquetes con teléfonos móviles, ropa y otros enseres del cual ambos habrían obtenido beneficio económico. Sin pruebas demasiado contundentes, los compañeros de trabajo del empleado público han defendido su honestidad, describiéndole como una persona “sencilla, trabajadora y que ama su trabajo”.
La vista, sin embargo, ha comenzado con las declaraciones de una parte de testigos que no han tenido tan buenas palabras para los acusados, como una exnovia de Félix G. L. quien cumple condena en Zuera por un delito de estafa. “El único que me ha perjudicado ha sido él”, ha mantenido su expareja en una declaración hecha por videollamada, además de confirmar que ella entregó paquetes al funcionario de prisiones “por lo menos 3 o 4 veces”, en cuyo interior había “móviles o colonias” y por los que pagaba para poder introducirlos en la cárcel, asegurando que ella llegó a pagarle una vez “hasta 700 euros al empleado público”. “Gratis no lo hacía, eso desde luego”, ha afirmado la mujer. Siguiendo esa tesis, era Félix quien repartía los paquetes una vez estaban dentro del centro penitenciario.
PAGOS, PAQUETES Y RELATOS CONTRADICTORIOS ANTE EL JURADO
Otra testigo cuyo marido se encontraba en la cárcel en esa época también ha manifestado cómo le envió 130 y 200 euros a una tal Damaris (citada para este martes pero sin que llegara a presentarse al juicio y puesta en busca y captura). “El dinero era para que mi marido pudiera comprar comida, un móvil y tabaco”, ha asegurado la mujer.
Por su parte, la actual pareja del recluso y con la que mantiene una relación intermitente desde 2022 ha afirmado que ella llegó a mandar un paquete al funcionario de la cárcel de Zuera que contenía zapatos, ropa y mascarillas. Todo por encargo del reo. Durante la fase de Instrucción llegó a decir que ese paquete también contenía teléfonos móvil, un detalle que ha negado rotundamente esta mañana. “También envié a Alagón todas sus cosas que había en mi casa de Valladolid porque lo dejamos y no quería saber nada de él por aquel entonces”, ha asegurado, además de compartir que la anterior pareja de Félix ventila amenazas a ambos por redes sociales como Facebook o TikTok.
Por último, ha llegado el turno de los testigos que han declarado a favor de los acusados, y especialmente del funcionario de prisiones. Desde reclusos hasta compañeros de trabajo, ninguno de ellos ha descrito comportamiento reprochable alguno de David A. S., ya sea en el ejercicio de su trabajo o fuera de él. “Nunca he conocido a alguien que amara tanto su trabajo como lo hace él, yo llevo 32 años siendo funcionario de prisiones y a mí no me gusta”, ha ratificado el Jefe de Servicios de la prisión de Zuera, quien trabaja con el acusado desde hace casi una década.
FUNCIONARIOS Y RECLUSOS CIERRAN FILAS EN DEFENSA DEL EMPLEADO ACUSADO
En esa línea y a preguntas del abogado defensor Fernando Lacruz, ha explicado a los miembros del jurado popular cómo funciona una prisión. Concretamente el Centro Penitenciario de Zuera, “con capacidad para “1.300 o 1400 personas”, un complejo de gran envergadura y con 17 departamentos. “En los últimos cinco años, se han incautado más de 12.000 teléfonos móviles en cárceles de España”, ha asegurado. A preguntas de la defensa del reo, en manos del letrado Francisco Loaiza, el testigo ha aclarado que las grabaciones de las “decenas de cámaras de seguridad” se guardan hasta tres meses máximo y que no se revisan las mochilas o bolsas que llevan los funcionarios “por una cuestión de confianza”.
Cada módulo, además, cuenta con su propio economato, que cuenta a su vez con dos presos que trabajan. Todos los reclusos que se emplean de una u otra manera dentro de la cárcel duermen en el módulo 6, donde estaba destinado por aquel entonces el funcionario acusado. Otro trabajador de Zuera ha mantenido que respecto al acusado “no notó ninguna actividad rara, solo puedo decir cosas buenas y extraordinarias”.
En cuanto a Félix G. L., uno de los empleados públicos ha contado cómo un día llevaron al acusado al módulo de aislamiento y que el subdirector de la cárcel bajaba a hablar con él “durante hora u hora y media”, tras lo cual el recluso más tarde les manifestaba “que le querían joder y se la querían colar”. Otro ex preso también ha mencionado cómo “un jefe de servicio le propuso fastidiar a David A. S. redactando una carta con cosas que él no había visto”. “No ha hecho nada, yo una vez le pedí dos colonias a David y me dijo que no se iba a jugar el puesto por dos frascos de colonia”, ha mantenido el mismo hombre.
El jurado, compuesto por nueve ciudadanos y ciudadanas de a pie, se ha mostrado inusualmente participativo, realizando preguntas a los testigos a través de la Magistrado Presidente, Mª Soledad Alejandre Domenech. Este miércoles, podrán escuchar a los dos acusados durante su turno de declaraciones, que irá seguido de las conclusiones e informes finales de las partes. El Objeto de Veredicto se entregará al jurado popular el viernes, con la esperanza de que lleguen a una decisión sobre la culpabilidad o inocencia de los acusados ese mismo día.


