Marina Ons, penalista en los juicios más duros en Aragón: “La condena de La Manada es muy controvertida"

Con despacho propio en el Coso y una habitual en la Audiencia Provincial o los juzgados de la Ciudad de la Justicia, Ons forma parte de una nueva generación de penalistas que trabajan en primera línea algunos de los asuntos más duros de la crónica negra aragonesa
photo_camera La abogada, durante su visita a Aragón Press. Fotos: Pilar Álvarez

Es una de las abogadas penalistas que más protagonismo ha ganado en los juzgados aragoneses durante los últimos años. Ha llevado casos como el homicidio por legítima defensa tras un tiroteo en Ejea de los Caballeros, el asesinato de un hombre en Figueruelas, la defensa de uno de los acusados en el conocido caso de La Manada de Zaragoza o recientemente el de una joven liberada en Garrapinillos tras ser secuestrada y torturada por miembros de su propia familia.

Con despacho propio en el Coso, en pleno centro de Zaragoza, y una habitual en la Audiencia Provincial o los juzgados de la Ciudad de la Justicia, en la Expo, Marina Ons forma parte de una nueva generación de penalistas que trabajan en primera línea algunos de los asuntos más duros de la crónica negra aragonesa.

PREGUNTA.- ¿Cómo llegó al Derecho Penal? ¿Recuerda cuándo decidió que quería ser abogada?
RESPUESTA.- Estudié la carrera en la Universidad de Zaragoza y el último año lo cursé en Alemania y aunque estaba encaminada para hacer Derecho Comunitario de la Unión Europea, cuando regresé a Zaragoza tuve la grandísima suerte de comenzar en uno de los mejores despachos, el de Javier Notivoli, que en paz descanse, y pude ver muchísimo penal. Siempre había sido una apasionada, pero ese momento fue crucial para llevarme hasta donde hoy estoy.

P.- ¿Qué fue más difícil, tu primer juicio importante o abrir tu propio despacho en el centro de Zaragoza? Teniendo en cuenta que son dos cosas muy diferentes...
R.- Pues abrir un despacho es algo desafiante, pero yo animo que los jóvenes abogados emprendan. Y, sin duda, mi primer juicio mediático e importante fue mi primer caso en la Audiencia Provincial de Zaragoza, donde más los delitos más graves, y yo era muy joven, estaba en defensa y no llevaba ni medio año de ejercicio. Fuimos con una petición de ocho años de cárcel por parte de la Fiscalía y de doce años y medio por parte de la acusación particular. A mi cliente se le acusaba de secuestro (detención ilegal), robo y malos tratos en el ámbito de violencia de género. Indagué y me impliqué mucho en ese caso y me acuerdo que uno de los tres magistrados era don Juan Alberto Belloch, exalcalde de Zaragoza. Gané la absolución y mantuve el tipo durante toda la vista oral pero cuando llegué a casa me somatizaron los nervios y me derrumbé de toda la tensión llevaba encima.

Abrir un despacho es algo desafiante, pero yo animo que los jóvenes abogados emprendan

P.- Uno de los casos más mediáticos que ha afrontado en el último año ha sido el del tiroteo en Ejea de los Caballeros de 2022. Defendía al acusado principal, autor de dos disparos, uno de ellos mortal, a dos jóvenes que allanaron su casa armados y con amenazas por disputas entre clanes. Fue en ese juicio por jurado popular donde tu representado salió absuelto al considerar que había acabado con la vida de un joven por legítima defensa. ¿Cómo se prepara un juicio tan mediático donde hay una muerte de por medio, tensiones y un complejo contexto familiar y social?
R.- Fue un juicio con fuertes medidas de seguridad, con un despliegue policial que yo jamás había visto. Más allá del aspecto mediático, son asuntos que requieren muchísima dedicación, esfuerzo y estudio. La legítima defensa otorgada por un jurado popular es muy raro de ver en España y no solo eso, de las tres eximentes y atenuantes que interesaba, me concedieron las tres, tanto legítima defensa, como confesión y miedo insuperable. Acusaban a mi cliente de un homicidio y de un intento de homicidio, y finalmente conseguí que lo absolvieran.

P.- Me habla de medio insuperable...¿cree que la ley o el Código Penal realmente entienden y contemplan el miedo como eximente para según qué delitos?
R.- Es una eximente, que desde mi experiencia, muy pocas veces un tribunal la tiene en cuenta. Más allá de que la ley la contemple, supongo que también influye cómo la defienda el letrado. Pasa porque quien ha cometido el delito tenga tal miedo que ello invalide toda acción delictiva. La eximente de miedo insuperable, en teoría, sucede cuando queda probado que alguien, muy obcecado por el miedo, no puede responder de otra manera que cometiendo el delito.

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Ons forma parte de una nueva generación de penalistas

P.- ¿Qué diferencias hay entre afrontar un caso con un jurado popular frente otro con un juez o más?
R.- El Tribunal del Jurado es una figura muy controvertida porque consiste en que nueve personas legas en Derecho deciden el futuro de una o más personas, en casos como asesinatos, homicidios u otros delitos como cohecho. Creo que para enfrentarse a un jurado popular hay que explicarles el asunto con la lógica humana pero también con el corazón. Los jueces son mucho más técnicos a nivel jurídico.

P.- En el caso del asesinato en Figueruelas, usted representaba a la familia del fallecido, hallado maniatado y con una bolsa en la cabeza en su domicilio, donde los agresores robaron tras el crimen. ¿Cómo cambia su papel cuando pasa de defender a acusar?
R.- Creo que soy bastante ambivalente. Es verdad que antes me gustaba más estar en defensa, pero creo que estoy cambiando de bando. Si eres el abogado defensor, actúas en última instancia. Tienes la última palabra y durante la instrucción puedes esperar a que todas las pruebas estén sobre la mesa para elaborar una estrategia de defensa. Cuando estás en acusación particular y representas a la víctima parece que ya lo tienes todo algo ganado pero no es así, porque eres tú quien tiene la prueba de cargo y la obligación de demostrar que el acusado es culpable y no al revés. Detrás de una víctima, además, hay una familia con mucho dolor y ansias de justicia.

P.- Respecto al reciente juicio a la “Manada de Zaragoza”, cuya sentencia se dio a conocer hace un mes, usted representó a uno de los siete acusados. A todos se les ha condenado a 14 años de cárcel menos al suyo, que fue castigado con un años menos. ¿Por qué? ¿Cómo se vive desde dentro un procedimiento así, con mucha expectación e indignación social y que se celebra a puerta cerrada por protección a la víctima?
R.- Este ha sido el único juicio en toda mi carrera profesional con el que tuve un dilema. Un gran dilema. Renuncié a la defensa de mi representado, pero luego la volví a asumir. Los hechos enjuiciados, como no podría ser de otra manera, los repudio y condeno. Pero mi cliente es el único al que los magistrados hacen distinción y rebajan la condena ya que no participó activamente en la agresión sexual y la víctima dijo en todo momento que era el único que no le había penetrado. Ahora sí, ha sido condenado a 13 años de prisión igualmente. Este asunto se ha celebrado, como bien dices, a puerta cerrada y los medios de comunicación se han hecho eco de lo poco que han sabido, pero ha habido aristas que no se han dado a conocer. Los acusados son de por sí personas conflictivas, muchos pertenecientes a la banda Dominican Don’t Play (DDP), aunque mi cliente no se juntaba con ellos.

Sobre el caso de la "Manada de Zaragoza": Este ha sido el único juicio en toda mi carrera profesional con el que tuve un dilema. Un gran dilema

P.- ¿Qué aspectos no se han dado a conocer del juicio, celebrado el pasado mes de diciembre?
R.- Pues por ejemplo, que en los vídeos que la Policía Nacional intervino se puede observar a la víctima desinhibida, aparentemente bien. Lo que se ha planteado aquí es si hay una merma en sus capacidades volitivas y cognitivas, bien porque estuviera bajo los efectos del alcohol o las drogas. Pero en esta ocasión lo que ha habido es un brote psicótico y claro está que los acusados no tenían por qué saber eso. Ninguno de ellos es psiquiatra. Igual se nos ha lapidado un poco a los letrados que hemos defendido a la Manada, pero es que jurídicamente la condena es muy controvertida, muchísimo.

Igual se nos ha lapidado un poco a los letrados que hemos defendido a la Manada, pero es que jurídicamente la condena es muy controvertida, muchísimo

P.- ¿Tiene más recorrido judicial este asunto? ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar?
R.- De momento se ha presentado un recurso de apelación al Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA). La condena es muy alta, y con la ley del “solo sí es sí”, va a haber que tener en cuenta muchas cosas en cuanto al consentimiento que la víctima pudo tener. En cuanto a elevar el asunto al Tribunal Supremo o al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), tengo límites en cuanto a la viabilidad. Pero esto pasa con muchos asuntos. Si alguien viene a mi despacho y veo que el asunto no tiene recorrido, no les voy a hacer perder el tiempo. Y si alguien no tiene ética o moral, no asumo su defensa.

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Marina Ons ha logrado tener su propio despacho y marca personal

P.- También representa a la joven liberada en Garrapinillos (Zaragoza) tras ser secuestrada y torturada por miembros de su propia familia. ¿Qué impacto tienen este tipo de traumas en las víctimas, bien sea la joven en Garrapinillos o una víctima de agresión sexual?
R.- Bueno, yo siempre digo que un abogado también hace muchas veces la labor de un psicólogo, salvando las distancias como es lógico. Es imprescindible escuchar al cliente y más aún en asuntos tan duros y con tanto trauma detrás. A veces, no lo digo por estos asuntos tan graves, es necesario ser capaces de tener más gestión mental de los problemas, porque muchas veces es innecesario tener que llegar a los juzgados. Respecto al tema de Garrapinillos, se trata de un secuestro de cuatro meses, con torturas continuas. La víctima aún tiene miedo cuando escucha el ascensor del portal subir. Vive acongojada, asustada. Es grandísima la labor que hacen los profesionales de la salud mental, psicólogos y psiquiatras. Creo que la figura de un psicólogo debería estar presente también en asuntos como este, al igual que también la hay para asuntos tan delicados como violencia de género y familiar.

P.- En los últimos meses, vemos muchas noticias y titulares sobre agresiones con armas blancas, como machetes, entre menores o jóvenes de muy corta edad. ¿Está cambiando la delincuencia juvenil en ciudades como Zaragoza? ¿Estamos fracasando como sociedad?
R.- Creo que el pertenecer a una banda juvenil urbana como pueden ser los Dominican Don’t Play o los Black Panther es una tendencia al alza. Antes había otras que se han erradicado para dar paso a nuevas. Es cierto que ahora hay mucha más inmigración y Zaragoza está creciendo. Creo que se trata de jóvenes que vienen con muchas lacras desde la infancia, con cambios y situaciones en su vida nada fáciles, y que piensan que no tienen nada que perder, sin un grado de madurez alcanzada y quizás sin referentes familiares. Los delitos que pueden llegar a cometer son atroces. He llevado varios asuntos relacionados con este tema. En uno de ellos, miembros de bandas latinas cortaron tres falanges de una mano a mi cliente, sin que él siquiera pertenezca a este mundo. Le han dejado mal de por vida. Esto no se puede concebir ni lo debemos tolerar como sociedad.

P.- ¿Cree que la ciudadanía confía en la justicia o percibe que, además de ser lenta, es poco eficaz? ¿Qué medida implantaría hoy mismo para que los tribunales funcionasen mejor?
R.- Creo que hay veces que los juzgados tendrían que poder ponderar la gravedad del asunto porque hay denuncias que realmente no tienen ningún recorrido. En la instrucción de un asunto el plazo es de seis meses prorrogables, normalmente desde que pones la denuncia hasta que tienes el juicio, con salvedades. Pero el periodo habitual serían dos años para todo el procedimiento. La Justicia va lenta porque son muchos los asuntos a ventilar. Tienen muchísimo volumen de trabajo.

La Justicia va lenta porque son muchos los asuntos a ventilar. Tienen muchísimo volumen de trabajo

P.- Zaragoza va a contar con un Juzgado de Violencia Sobre la Mujer número 4, ¿es suficiente esta medida? ¿Llega tarde?
R.- Estoy totalmente a favor. Primero empezaron con dos y ahora vamos por el cuatro. Seguramente termine habiendo un quinto también. También se han desligado los asuntos de familia de civil, y estoy de acuerdo también. Mejor tarde que nunca.

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Marina Ons reconoce la dureza de llevar casos como el de la Manada de Zaragoza

P.- Tras repasar su trayectoria profesional, si pudiera hablar con tu yo de hace 10 años, ¿qué consejo le daría?
R.- Le diría que nunca pierda esas ganas de aprender y de trabajar, porque siempre las he tenido, gracias a Dios. Creo que es importante operar con esa humildad pero también con ese carisma que creo que siempre me ha acompañado. Le diría que todo esfuerzo tiene su recompensa, por muy tarde que llegue.

P.- ¿Qué le diría a una joven estudiante de Derecho que quiere dedicarse al ámbito penal?
R.- Ante todo, que se esfuercen, que trabajen duro y que vayan siempre con humildad, con los pies en la tierra. Y que se arriesguen, que cojan bagaje y se arriesguen a ir por su cuenta. A emprender. Yo he logrado mi propio despacho y marca personal y da miedo, sí, pero todo es por una buena razón. Es cierto que ahora parece que la sociedad entiende y valora más a aquel que emprende, y yo es algo a lo que aliento. Al final, se trata de trabajar para ti mismo, ponerte tus propios límites y normas, y creo que eso está bien. Además, aquí en Zaragoza creo que no hay grandes despachos como puede haber en Madrid o Barcelona. Aquí estamos más con la figura del autónomo, el abogado o abogada que se monta su propio despacho y se hace su hueco en el panorama. Con calma, al final todo llega. El ser buena persona te abre muchas puertas también.

P.- ¿Hay que tener carácter para ser una abogada penalista?
R.- Creo que sí. Primero hay que tener carácter en sala. Hay gente que se pone muy nerviosa, yo afortunadamente no he tenido ese hándicap, pero porque soy muy extrovertida. Y bueno, creo que también un buen abogado es aquel que sabe de leyes, como no puede ser de otra manera, pero también aquel que sabe expresarse con soltura. La combinación de ambas es lo idóneo.

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