La segunda sesión del juicio por el crimen machista de Villanueva de Gállego celebrado en la Audiencia Provincial de Zaragoza ha escuchado el testimonio de la madre de la víctima, quien ha narrado cómo ella misma vivió algunos episodios de violencia verbal que el acusado profirió a su hija. También han declarado las hermanas del asesino, que le han descrito como una persona "depresiva, alcohólica y sobrepasada". Los hechos se produjeron en marzo de 2023 cuando la víctima fue a recoger a su hijo de seis años a casa de su exmarido según habían acordado y éste se abalanzó sobre ella en el rellano de su casa, clavándole un cuchillo de 20 centímetros y acabando con su vida. El menor, que presenció los hechos, se encuentra tutelado por el Gobierno de Aragón, que se ha presentado en la causa como acusación popular.
Será un jurado popular quien decida la culpabilidad del acusado, Miguel Ángel Santiago Cortés, que se enfrenta a los delitos de asesinato, vejaciones, amenazas graves y quebrantamiento de condena, ya que tenía una orden que le prohibía comunicarse o acercarse a menos de 200 metros de la víctima durante ocho meses y la cual incumplió. La fiscalía pide hasta 25 años de cárcel, mientras que la acusación popular, a cargo de Estela Concha Gargallo, y la acusación popular en manos de José Luis Gay (y que representa a la DGA), elevan esa pena hasta los 28 años de prisión. El letrado de la defensa, Antonio José Muñoz González, califica los hechos de homicidio, teniendo en cuenta las atenuantes y eximentes de intoxicación etílica, arrebato u obcecación y trastorno psíquico.
La relación entre el acusado, Miguel Ángel Cortés, y la víctima, M.ª del Carmen F. terminó a principios de 2022 tras varios años y un hijo en común. Una orden de alejamiento en mayo de ese año puso algo de distancia entre ambos, aunque lo peor estaría por llegar. “Mi hija no le tenía miedo, le tenía pánico”, ha sentenciado la madre de la víctima, que ha relatado algunos de los insultos que el procesado le profería a su expareja. “Eres una puta; no te quiere tu familia; cuando estés en la calle te voy a matar”, fueron algunas de las “amenazas constantes, día tras día”, que M.ª del Carmen recibía, a través de llamadas o mensajes de WhatsApp.
La progenitora de la víctima reclama la custodia del hijo menor, que en estos momentos está en manos del Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS). “Reclamo la custodia como abuela materna”, ha explicado ante los miembros del jurado a través de una pantalla desde una sala anexa a la sala del juicio donde ha declarado. Cuando su hija comenzó una nueva relación con un vecino de San José, las amenazas e insultos regresaron. “Mi nieto me ha llegado a decir que su padre le pidió que matara a su madre cuando estuviera dormida”, ha señalado la madre de M.ª del Carmen, quien pese a las preguntas del abogado de la defensa, ella ha dicho que no tiene constancia que su exyerno consumiera “mucho alcohol o tomara alguna medicación”.
EL ACUSADO VOLVIÓ A SU BAR DE CONFIANZA TRAS COMETER EL ASESINATO
A la vista oral del juicio también ha acudido el Víctor Manuel S. G., pareja de la víctima en el momento de los hechos, a quien M.ª del Carmen conoció cuando estaba viviendo en una habitación alquilada en el barrio de San José. “Le acompañé a recoger al niño a casa de su expareja varias veces, aunque siempre me quedaba esperando en el coche tres manzanas antes de la calle”, ha relatado el novio de la víctima, quien también ha afirmado cómo el hijo menor “no decía muchas cosas por miedo a su padre”. El día del apuñalamiento mortal, Víctor acompañó a M.ª del Carmen a recoger al pequeño, y cuando ésta tardaba más de lo habitual, comenzó llamarla preocupado, sin obtener respuesta alguna. Una vez se bajó del coche y se acercó a la zona, vio las ambulancias y los coches de la Guardia Civil.
El alcoholismo del acusado ha sido objeto de preguntas a los testigos que han ido desfilando durante la llamada. El dueño del bar DE Villanueva de Gállego al que Cortés solía ir ha descrito como pocas horas antes de los hechos, el asesino y su hijo pasaron por allí. “Él se tomó un café y un chupito de anís, y dijo que que volvería más tarde, algo habitual en él”. La segunda vez que Cortés acudió al bar ya había acabado con la vida de su exmujer, y tal y cómo ha relatado el arrendatario se bebió un segundo chupito “más rápido de lo que tardé yo en ponérselo”. Aunque esta mañana no lo ha dicho, el abogado de la acusación popular, José Luis Gay, ha recordado que durante la fase de instrucción, el tabernero declaró notar al acusado “sobrio y nervioso” en esa segunda visita al bar.
LAS HERMANAS DEL ASESINO LE DESCRIBEN COMO “RESERVADO Y NO VIOLENTO”
Durante el testimonio de las dos hermanas del acusado, ambas han retratado a Miguel Ángel Cortés como una persona “retraída pero no violenta”, y que cuando le vieron en su piso antes de ser detenido por la Guardia Civil, le notaron “ausente”. “Cuando le vi él no era mi hermano, le pregunté qué había pasado pero no me respondió”, ha dicho una de ellas. También le han descrito como un hombre “reservado, con grandes problemas con el alcohol y depresivo”.
“Siempre estábamos detrás de él para que no bebiera porque le cambiaba mucho el carácter” ha continuado una de sus hermanas, que también ha dicho cómo tenía que cubrirle en el trabajo, ya que ambos trabajaban en Mercadona, porque muchas veces “estaba borracho y no podía ir a trabajar”. “En los últimos meses Miguel estaba sobrepasado”, ha balbuceado mientras se le saltaban las lágrimas. “Me siento culpable de no haber podido hacer nada antes para evitarlo”, ha señalado la otra hermana. Ambas cuidaban de su madre enferma, al igual que lo hacía el acusado, y también llegaron a realizar algunos de los intercambios con el niño mientras estaba la orden de alejamiento.
LA RELACIÓN SE VOLVIÓ MÁS TENSA UN MES ANTES DEL CRIMEN
Por último, han declarado los guardia civiles responsables de volcar todos los mensajes que el acusado y la víctima se intercambiaron durante los seis últimos meses antes de los hechos. Más allá de las conversaciones rutinarias en las que hablaban sobre su hijo en común, fue a partir del 5 de febrero, un mes antes del asesinato, cuando la relación se volvió más tensa. Coincide también con el momento en el que Miguel Ángel se enteró de la nueva relación que había comenzado su expareja. A partir del 14 de febrero, las amenazas, insultos y vejaciones se volvieron habituales: “te mataré hoy o mañana, carnaval de sangre; te veré en el infierno y yo estaré ahí para juzgarte”.
El próximo jueves se reanudará la tercera sesión del juicio por asesinato contra Miguel Ángel Santiago Cortés en la que declararán sus vecinos y los cuales se quedaron con el hijo menor tras producirse el crimen y llegaban los servicios sanitarios y la Guardia Civil, ya que no han podido hacerlo hoy por temas de salud. Asimismo, los peritos forenses revelarán los datos de la autopsia de la fallecida y se desvelará el informe sobre el estado de salud mental del acusado de acuerdo con los médicos del IMLA.





