La familia de Pablo Cebolla no se rinde y organiza otra búsqueda en una zona arrasada por el río Ebro

Unos 35 voluntarios salieron este sábado en una nueva batida para intentar dar con Pablo Cebolla. Foto: Familia y allegados
Unos 35 voluntarios peinan los galachos entre La Cartuja y La Alfranca en una nueva batida tras la retirada del gran dispositivo

La familia y los allegados de Pablo Cebolla han vuelto a salir al campo este fin de semana en Zaragoza para tratar de encontrar cualquier rastro del joven de 20 años desaparecido la noche del pasado 12 de febrero. Casi mes y medio después de su desaparición, y con buena parte del gran dispositivo ya retirado, unas 35 personas participaron este sábado en una nueva batida organizada por su entorno en una de las zonas más castigadas por el desbordamiento del Ebro el pasado mes, entre La Cartuja Baja y La Alfranca.

Parte de los voluntarios que se movilizaron este sábado. Foto: Familia Pablo Cebolla

Según ha explicado a ARAGÓN DIGITAL Paula, hermana de Pablo, el grupo quiso centrarse esta vez en el entorno de los galachos, un área especialmente complicada por la acumulación de agua, barro y maleza durante semanas. “Queríamos centrarnos en una zona concreta por donde se desbordó el río y hasta ahora seguía habiendo agua y mucha maleza”, ha señalado. Los voluntarios, equipados con botas de agua, cuerdas y trajes impermeables, recorrieron durante unas cinco horas sin descanso un espacio de varios kilómetros en el que, según la familia, se han llegado a localizar coches sepultados y hasta ganado arrastrado por la crecida.

La nueva búsqueda se produce apenas 10 días después de que la familia conociera la retirada de la UME y del grueso del operativo extraordinario que había trabajado sobre el terreno desde febrero. Tal y como publicó este diario el pasado 20 de marzo, la Policía Nacional mantiene desde entonces el dispositivo básico y el seguimiento de la evolución del río, después de haber rastreado ya más de 60 kilómetros de cauce sin resultados positivos. La principal dificultad sigue siendo el caudal del Ebro y la falta de visibilidad en el fondo, justo el punto donde los investigadores consideran que aún queda margen para avanzar cuando las condiciones de seguridad lo permitan.

La zona peinada este sábado fue la de la Cartuja Baja y el galacho de La Alfranca. Foto: Familia Pablo Cebolla

PABLO DESAPARECIÓ LA NOCHE DEL 12 DE FEBRERO

Pese al desgaste de las semanas y a la dureza del terreno, la familia insiste en que no piensa detenerse. “Nosotros seguimos, no paramos”, asegura Paula, que ya mira más allá de Semana Santa con una nueva actuación en mente. Si el nivel del río lo permite, el entorno de Pablo mantiene pendiente una batida con lanchas por todo el cauce, con pescadores y voluntarios que ya se ofrecieron en su momento para colaborar. Esa opción, que en anteriores ocasiones ha dependido de la autorización de la CHE, vuelve a estar sobre la mesa a la espera de que el caudal dé una tregua.

Los últimos pasos conocidos de Pablo Cebolla sitúan su rastro en el entorno del Club Náutico de Zaragoza, a la altura del puente de Piedra, donde fue captado por cámaras de seguridad la misma noche de su desaparición. Desde entonces, la principal hipótesis sigue apuntando a una caída accidental al río en un momento en el que el Ebro bajaba especialmente crecido y violento. Mientras esa incertidumbre persiste, la familia continúa movilizando ayuda ciudadana y peinando cada tramo posible con la esperanza de encontrar por fin una respuesta.