Cuando se cumplen dos semanas desde aquella fatídica noche del 12 de febrero cuando el joven de 20 años, Pablo Cebolla, desapareció sin dejar rastro, el delegado del Gobierno en Aragón, Fernando Beltrán, se ha pronunciando al respecto. “Ha sido mala suerte, porque el río Ebro venía con mucho caudal y mucha fuerza”, ha expresado este viernes a las preguntas manifestadas por este medio, al tiempo de asegurar que “la búsqueda no para”. También ha explicado que no cree que “cadáver del joven haya cruzado los límites de Aragón con Cataluña”, haciendo referencia al embalse de Mequinenza, conocido como el Mar de Aragón, y a la de Ribarroja, que marca la frontera real entre ambas Autonomías y el tramo final del río antes de su desembocadura en Tortosa.
A preguntas realizadas por ARAGÓN DIGITAL, el delegado del Gobierno ha explicado que todos los días recibe el parte de novedades sobre la búsqueda del joven. Un operativo en el que ya participan tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil, por una cuestión lógica relacionada con la extensa envergadura del río Ebro, que abarca ambas demarcaciones. “Cada uno opera con los medios que dispone, y la Benemérita ya ha hecho varias batidas con su unidad de actividades subacuáticas, por toda la lámina de agua del río y evidentemente todas las orillas”, ha matizado Beltrán.
Sin duda, un esfuerzo que desafortunadamente no logra su principal objetivo en buena medida por la crecida del Ebro durante las últimas semanas, tal y como ha señalado el propio delegado, quien no descarta hablar “si es preciso” con otros cuerpos policiales como los Mossos d'Esquadra. El Grupo Especial de Operaciones (GEO) procedente de Guadalajara se reincorporó esta semana a la búsqueda, aunque siempre comenzado las operaciones desde el punto donde se perdió por última vez la pista del joven, en las inmediaciones del Club Náutico, a la altura del Puente de Piedra.
Según informó este medio, Pablo Cebolla se encontraba de fiesta con unos amigos la noche del jueves al viernes. Se encontraban en la puerta de la discoteca Kenbo, en la calle del Cuatro de Agosto número 23 (en el Tubo de Zaragoza), cuando el personal de seguridad no dejó entrar a Pablo. Sus amigos sí pudieron acceder y cuando salieron a la puerta poco después, el joven ya no estaba. Las imágenes finales, según confirmaron la Policía Nacional y familiares, le muestran bajando las escaleras del Náutico, “deambulando y desorientado”, hasta que “accede al caudal del río” en lo que se presupone como una caída accidental.
Mas allá de la búsqueda oficial, familiares y amigos organizaron este martes hasta 10 grupos para batir una decena de tramos del río Ebro, cinco por cada orilla, entre Pina y la capital aragonesa. “Queremos hacer presión para que no se pare de buscar”, decía hace unos días Paula, la hermana de Pablo. Por el momento, todos los intentos por encontrar a Pablo han sido negativos.
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